Fui invitada a participar del debate por el derecho al aborto legal seguro y gratuito, al que adhiero con fervor, en todos sus alcances.
Cuando me convocaron todavía no estaba formado el colectivo de casi 500 actrices que fue motorde otros tantos colectivos, de las escritoras, las médicas,  arquitectas, periodistas, músicas, abogadas, circenses, bailarinas, docentes, investigadoras, operadoras de radio y TV, fotógrafas, y tantas más sin agrupación de por medio. Mujeres y también hombres. Así se formó una gran marea que abrasó las calles, las casas, los trabajos, las reuniones. Desde aquella primera invitación a hoy, soy una multitud.

Por supuesto que el estallido de hoy es producto de años de trabajo y lucha de las mujeres y organizaciones de la Campaña Nacional, de las Socorristas, y de tantas otras mujeres que a lo largo de la historia se atrevieron a la rebeldía por la dignidad.

En realidad el aborto atraviesa a toda la sociedad, a las personas mujeres, a las personas hombres y a las personas trans.
Angélica Gorodisher, escritora rosarina, nos ha dado su Kalpa Imperial, un libro de ciencia ficción con emperadores, dinastías, pueblo, y un narrador. En un momento ese narrador dice: “Bien, bien, me he dejado ganar por las palabras, cosa que un contador de cuentos debe evitar cuidadosamente. Pero yo he conocido el miedo, y a veces tengo que asegurarme de que ya no hay por qué sentirlo y el único medio a mi alcance es el sonido de mis propias palabras”.

Acá estamos, hablando, escuchándonos, le estamos ganando una batalla al miedo, y  también a la ignorancia.

La decisión de tener un hijo es un acto de responsabilidad. Por lo tanto, la decisión de no tener un hijo también es un acto de responsabilidad.
Y acá nos encontramos en el centro mismo del nudo que nos aprisiona, que incluye el tema de la Interrupción Voluntaria del Embarazo pero que es mucho más amplio. Y estoy hablando de la  discriminación que sufrimos las mujeres en relación a los hombres. Y del derecho inalienable de decidir sobre nuestro propio cuerpo y por lo tanto sobre nuestras propias vidas. Derecho inalienable quiere decir que es un derecho humano. No es un derecho a conquistar, como los derechos laborales u otros tantos: se trata de legitimar un derecho.  Derecho que sí tienen los hombres.

Llevamos siglos siendo consideradas inferiores a ellos, discriminadas en los puestos de trabajo, inhabilitadas como seres pensantes, y así, abusadas, violentadas y cosificadas como mercancía sexual.

Entonces, en ese marco, la no legalización del aborto es el punto más extremo, más perverso, más siniestro de la cultura patriarcal, porque involucra nuestra muerte.

La no legalización del aborto es la legalización de la clandestinidad, con lo que significa la protección del enorme negocio de la trata y la venta de bebés.
Sin la Ley del Aborto Legal Seguro y Gratuito estarían sucediendo dos cosas: por un lado, la preservación de la violencia machista sobre nuestras humanidades, es decir el no reconocimiento de nuestros derechos como personas mujeres. Y por el otro, la complicidad con todos los resortes de la clandestinidad

Por último, me quiero referir a la Fe. La fe, en todas las religiones, corresponde a los universos más íntimos de las personas. La fe, cuando es genuina, cuando no es hipócrita, se asocia directamente con el reconocimiento del otro, de la otra, como un igual. Ese es el corazón que cimenta todas las religiones.
Y algo más: la fe, en su lugar más profundo, es un acto de servicio para el semejante, para que ese otro, esa otra, sea en plenitud.

El aborto existe y yo quiero vivir un país real, no en un país de la posverdad. Es urgente empezar a reparar la trama social. Las mujeres no podemos seguir naciendo con la posibilidad de un delito latiendo a la par de ser mujeres. ¿Qué es eso?, ¿un castigo por ser mujeres?

Por eso es necesaria la despenalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo.
¡Legalización YA! Para que el Estado cumpla con su función de cuidarnos, de protegernos, de garantizar la salud, que es nuestro derecho.

Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir. Vivas y libres nos queremos.