Buenos días. Muchas gracias por invitarme a esta audiencia. Quiero destacar que nos encontramos acá debatiendo los proyectos de Ley de interrupción voluntaria del embarazo gracias al movimiento feminista, al movimiento de mujeres y al movimiento social, que ha logrado construir un debate público, interpelar al sentido común respecto al tema del aborto. Sacar de la clandestinidad esta practica  en relación a la discusión pública, construir despenalización social y posibilitar que hoy estemos debatiéndolo en este lugar y que sea ineludible para este parlamento poner en debate esta cuestión.

Hablo en nombre de la Central de Trabajadores de la Argentina que forma parte de la campaña por el derecho al aborto desde su creación en el año 2005. Nuestra Central nace en los años 90 a partir de la decisión de enfrentar desde los trabajadores y trabajadoras las políticas neoliberales, algo que nos resuena muy presente en estos tiempos. La Central incorpora desde el principio una agenda alentada desde las feministas sindicalistas que militaban en su seno, que planteaba la necesidad de reunir el debate por los derechos de los trabajadoras y trabajadores de maenra ineludible e inescindible de la discusión por la igualdad de género, los derechos sexuales y reproductivos, la no violencia contra las mujeres y la despenalización del aborto. Desde los primeros congresos nos definíamos por la despenalización, luego incluimos definiciones por la despenalización y legalización del aborto, porque también fuimos comprendiendo en el proceso de qué se trataba en cada una de estas cuestiones.

Como Central sindical integramos la Confederación Sindical de las Américas (CSA), que es la expresión sindical regional más importante del continente americano. Afilia a 48 organizaciones de 21 países que representan 50 millones de trabajadoras y trabajadores de nuestro continente. Y quiero decir y compartir con ustedes que en el último congreso de CSA de la Confederación Sindical de 2016, se incorporó en las resoluciones, en la resolución 13 que habla de la equidad e igualdad de género el inciso 5 que plantea que el aborto inseguro, (lo voy a leer textual). Dice: que es realizado en condiciones precarias de salud e higiene, se considera como un grave problema de salud pública. La CSA promoverá que sus organizaciones establezcan la lucha a favor de los derechos sexuales y reproductivos, la descriminalización del aborto y el derecho de las mujeres a decidir.

Me parece importante traer esta resolución aquí porque la CSA tiene en su seno afiliados que están ligadas al social cristianismo, que están cercanas a las visiones de la iglesia católica, sin embargo como representantes de trabajadoras y trabajadores de la América se construyó este, que dio cuenta de una visión integral. Así como discutimos que necesitamos un modelo de desarrollo inclusivo, humanizante, que construya justicia social e igualdad, esto supone, sin dudas, la igualdad plena de derechos para las mujeres, esto supone cuidar la salud y la vida de las mujeres trabajadoras de las Américas, eso supone legalizar y descriminalizar el aborto y así lo ha resuelto la Confederación, reconociendo la pluralidad y la diversidad pero construyendo este consenso. Un consenso que esperamos que este congreso también logre.

 Como segundo aspecto quiero destacar que aquí se han preguntado y yo también me pregunto, por qué si la penalización es ineficaz, no disuade cuando se decidió abortar, cuando se decidió interrumpir un embarazo, es injusta socialmente y es un grave problema de salud ¿por qué se mantiene y por qué los sectores anti derechos persisten e insisten en oponerse a que se cambie una ley tan profundamente injusta vigente en la Argentina? Una ley que además ya va a tener pronto 100 años.

Yo voy a presentar un escrito con varios aspectos en debate, debido al escaso tiempo, no voy a poder hablar de muchas cuestiones en debate. En este caso me interesaba particularmente puntualizar el uso en esta discusión respecto a la defensa de la vida, porque hay allí una operación ideológica, una operación política que se pone en juego claramente cuando se debate la cuestión de la vida, que me interesa en esta oportunidad destacar.

Cuando se discute el tema del aborto, los sectores que se oponen al cambio de Ley, lo hacen desde un posicionamiento moral religioso, que pretenden imponer al conjunto. Esta visión, coloca la discusión de la vida, poniendo la prioridad en la vida en gestación, la prioridad está en la vida del embrión, pero nos engañan. No hay franqueza cuando se dice que se priorizan las dos vidas. No es así, al contrario. No es así, en la propia vida de cada uno y de cada una de nosotros, hay momentos definitorios, límites, en los que no hay empate. Hay momentos en los que es una final, entonces es una vida o es la otra vida la que se pone en cuestión.

Quienes están en contra de este cambio de ley, quienes nosotras definimos como anti derechos,  priorizan la vida del embrión. Elegir la vida del embrión, humanizar la vida del embrión, es deshumanizar la vida de las mujeres, es quitarnos derechos a las mujeres, es desvalorizar nuestra vida. Esto se inscribe nada mas y nada menos que en una historia milenaria de la humanidad: esto es patriarcado, es machismo y nada tiene que ver con la lucha y defensa de la vida que proclaman. La lucha por la vida es nuestra, no se las vamos a regalar esa consigna a los sectores anti-derechos. Luchamos por la vida de las mujeres, por una vida justa, por la vida con igualdad, con libertad, sin discriminación y con derechos plenos.

Ahí están las mujeres en la calle, las y los jóvenes. Esta historia está cambiando y éste Congreso Nacional tiene la enorme oportunidad de construir una ley que reconozca la dignidad y los derechos del conjunto de las mujeres de la Argentina