Por: Fotos: Florencia Castello

Con el único amparo del cielo nuboso un grupo de mujeres y chicas prepara una poción para la autodefensa, conocida popularmente como “gas pimienta”. La palangana que hace las veces de caldero brujeril es manipulada por dos nenas de 10 años, pacientes aprendices de un feminismo organizado, de un “feminismo (que) te salva”, como dice la guirnalda enorme que adorna el contorno de la plazoleta. Otras, más allá, desarman y arman cajones de fruta hasta dar con la forma de una de las letras de la palabra que sobre el final se va a exorcizar: la palabra MACHOS.

Son de Neuquén, Villa Regina Choele Choel, Junín de Los Andes y San Martín de los Andes. Se reunieron frente al monumento a San Martín en la ciudad de Neuquén, convocadas por la colectiva feminista La Revuelta. Es el primer “domingo contra los machos”.

Luego, en ronda, un grupo lee la sentencia que emitió el juez José Colabelli, de Esquel, que condenó a una médica por practicar una interrupción legal del embarazo, ella había garantizado ese derecho a una chica que falleció una semana después por motivos no relacionados con la intervención de la médica.

Brujería y trabajo, mostras coordinadas, ya tienen armadas (y amadas, como dicen ellas) una centena de antorchas autogestionadas, fabricadas con insumos caseros. Con antorchas en mano y las pelucas rosa que ya distigue por todos lados al socorrismo, las feministas aborteras forman una procesión hereje que comienza entonando el himno que lo que jura no es morir con gloria sino quemar iglesias, y allá fueron: a quemar la Iglesia Catedral, a quemarla con gritos, a estamparle apotegmas como: “el machismo es heterosexismo” o  el más agradable al oido “machismo es creer que la Hilux te alarga la poronga”.

Desde la Catedral, el centenar de feministas corre echando humo hacia la plaza central de la ciudad, entonces un ritual sacrificial, con danzas endemoniadas, es el medio para concretar el conjuro: que ardan en la hoguera los machismos que a las mujeres, las trans, lesbianas, travestis y todas las disidencias nos lastiman las vidas. Que ardan la M, la A, la C, la H, la O de todos los machos que nos matan al ritmo de una por día. Así, se consuma el “Domingo contra los machos”, una performace militante que reivindica la brujería anticapitalista, el desborde e instaura para siempre el grito que bramó el fuego: Estado de Aquelarre Permanente.

Cámara en video: Florencia Castello (La Revuelta)

Edición: Agustina Frontera (LatFem)