Por: Fotos: Gala Abramovich

La agencia ya tenía un déficit de paridad: sólo el 34% de la planta eran mujeres. Sin embargo, ellas fueron las que impusieron que la agencia de cobertura a temas de la agenda de los feminismos, como los Encuentros Nacionales de Mujeres o el seguimiento del debate por la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Varias de esas periodistas fueron premiadas por sus coberturas, que muchas veces significaron batallar internamente con sus editores varones quienes les cuestionaban estas temáticas.

El viernes por la tarde distintas organizaciones sindicales feministas llevaron a cabo una asamblea frente a la Agencia Nacional de Noticias Télam, hace se encuentra hace 39 días en un paro con toma de los edificios, luego del despido de 357 trabajadorxs. Cientos de trabajadoras se reunieron en la puerta del edificio de la calle Belgrano con sus pecheras y sus chalecos de sus respectivos gremios para apoyar y solidarizarse con las trabajadoras despedidas. El desguace de los medios estatales también puede ser leído como un disciplinamiento al movimiento de mujeres, lesbianas, trans y travestis si se tiene en cuenta que de la mayoría de las sumariadas en Télam por manifestarse el último 8 de marzo forman parte de la larga lista de despedidxs. Las que no fueron despedidas es porque son delegadas.

Trabajadoras nucleadas en la Corriente Federal de Trabajadores de la CGT, la CTA, la CNCT, la CCC, la CTEP y la CGT demostraron una vez más que la unidad sobrepasa cualquier displicencia gremial. Comandadas por las delegadas del SIPREBA, había mujeres de sindicatos docentes, del sindicato de gráficos bonaerenses, de curtidores, de camioneros, de la UOM, del Satsaid, del Sitraju, de APSEE, de Bancarias, del INTI, Casa de la Moneda.

Los despidos y el vaciamiento de la agencia estatal comenzaron unos días después del paro internacional de mujeres el 8 de marzo, cuando sumariaron a 8 trabajadoras por haber utilizado bidones para hacer un ruidazo. No fue casual que a las primeras que quisieran despedir fueran mujeres. Unos meses después, llegarían los 357 telegramas: 139 eran para mujeres mujeres, la mayoría jefas de hogar y el 64% sindicalizadas.

La agencia ya tenía un déficit de paridad: sólo el 34% de la planta eran mujeres. Sin embargo, ellas fueron las que impusieron que la agencia de cobertura a temas de la agenda de los feminismos, como los Encuentros Nacionales de Mujeres o el seguimiento del debate por la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Varias de esas periodistas fueron premiadas por sus coberturas, que muchas veces significaron batallar internamente con sus editores varones quienes les cuestionaban estas temáticas.

La agencia ya tenía un déficit de paridad: sólo el 34% de la planta eran mujeres. Sin embargo, ellas fueron las que impusieron que la agencia de cobertura a temas de la agenda de los feminismos, como los Encuentros Nacionales de Mujeres o el seguimiento del debate por la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Varias de esas periodistas fueron premiadas por sus coberturas, que muchas veces significaron batallar internamente con sus editores varones quienes les cuestionaban estas temáticas.

Entonces, los despidos no pueden leerse como la pérdida de empleo, sino también como un vaciamiento ideológico y político. Por ejemplo, en la sección Sociedad despidió a periodistas con perspectiva de género que, entre otras cuestiones, habían logrado que en la Agencia Nacional se dejara de hablar de “crimen pasional” para hablar de femicidio. La gestión del titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, echó también a las únicas dos mujeres que estaban en la sección Deportes. Y también lo hicieron con las que le ponían mirada de género a coberturas internacionales y de derechos humanos. Las áreas de Audiovisual y Web también perdieron a trabajadoras feministas así como fotógrafas. En el interior del país, del total de mujeres corresponsables fueron despedidas un 30% de ellas.

Las trabajadoras de Telam vienen llevando una lucha desde hace más de un mes y están ocupando los edificios con todo lo que ello implica: dormir ahí, comer ahí, pasar frío. Arreglárselas con los pibxs para ver quién los lleva al colegio, hacer malabares para no dejar de pelear por conservar la fuente de trabajo. Están cansadas, agotadas, las caras y los cuerpos empiezan a sentir el peso de la lucha. Pero todas encontraron en el feminismo y en el sindicalismo un espacio de contención. Eso que es tan simple pero tan complejo, el saber que no están solas. Las trabajadoras lo gritan así, fuerte: si callan a Télam nos callan a todas