Por: Fotos: Miles Chile

Alrededor de 30.000 chilenas egresan de un hospital por embarazos terminados en aborto. Y es la tercera causa del total de defunciones y mortalidad en el embarazo, parto y puerperio, según la organización Miles.

“Soy y somos más libres, más dignas, más autónomas, contamos con mayor poder de decisión. Nuestra igualdad se acerca un poco más a la erradicación total de toda forma de arbitrariedad, abuso, discriminación o violencia basada en el género o el sexo de las personas, tras 28 años de lucha”, dijo en un comunicado Claudia Dides, directora de la Corporación por los Derechos Sexuales y Reproductivos (Miles), uno de los organismos que participó de la redacción de la iniciativa. Ayer el Congreso Nacional aprobó el proyecto de ley de aborto bajo tres causales.  La medida deberá esperar un fallo del Tribunal Constitucional (TC) para convertirse en ley.

La Comisión Mixta aprobó ayer por 6 votos contra 4 un inciso que autoriza a las menores de 14 años a acudir a un tribunal cuando sus representantes le impiden abortar por la causal de violación. Por su parte, la Cámara de Diputados aprobó el informe de la Comisión Mixta por 70 votos a favor, 45 en contra y una abstención. Lo mismo ocurrió en el Senado con 22  votos a favor y 13 contra.

El TC tiene en sus manos el destino de la ley ya que 11 senadores de “Chile Vamos” presentaron ante este Tribunal dos requerimientos para que se declare ilegal la recién aprobada ley. El TC está integrado por una mayoría masculina: 8 ministros y 2 ministras

Cómo fue el recorrido del proyecto

La presidenta Michelle Bachelet y la campaña del movimiento de mujeres chilenas fueron la llave para revertir la injusta situación que se vive desde 1989. Chile está entre los países de Latinoamérica y el Caribe que prohíben el aborto en todas sus formas, aún en casos de violación, junto con República Dominicana, Honduras, El Salvador y Nicaragua. Desde 1931 hasta 1989 el aborto terapéutico era posible por la existencia del artículo 119 del Código Sanitario. “Se podrá interrumpir el embarazo por causas de salud de la mujer, para lo cual basta la firma de dos médicos cirujanos”, decía la legislación. Poco antes de dejar el gobierno de facto, el dictador Augusto Pinochet eliminó este artículo e impuso la Ley 18.826 que dice que “no podrá ejecutarse ninguna acción cuya finalidad sea provocar el aborto”.

El 31 de enero de 2015, durante su segundo mandato, la mandataria envió al Congreso Nacional el proyecto de ley cuya sanción todavía está pendiente. Este año, después de haber pasado por el Senado, en la Cámara de Diputados y Diputadas el resultado de la votación fue 66 votos a favor, 40 en contra, una abstención y se registraron cinco “pareos”. Estos dos últimos mecanismos fueron la traba para que se avanzara en la sanción. La abstención fue del representante legislativo de la Democracia Cristiana, Marcelo Chávez. Y además hubo un “acuerdo entre caballeros” para no lograr quórum. Cristián Campos del Partido por la Democracia; los radicales Fernando Meza y José Pérez; y Patricio Vallespín, de Democracia Cristiana utilizaron la herramienta del “pareo”. Se trata de “un acuerdo entre dos parlamentarios, de distintas bancadas o comités, a través del cual durante un plazo determinado, se comprometen a no participar en ninguna votación si uno de ellos está ausente”. Esta situación obligó a constituir una comisión mixta compuesta por 5 diputados o diputadas y 5 senadores/as.

Alrededor de 30.000 chilenas egresan de un hospital por embarazos terminados en aborto. Y es la tercera causa del total de defunciones y mortalidad en el embarazo, parto y puerperio, según la organización Miles.