Fotos de niñ*s que rompen con las expectativas sociales relacionadas con el sexo asignado al nacer. Fotos de niñ*s mostrando su deseo de expresar su género como les apetece. Fotos de momentos felices. Fotos que irradian diversidad, vida, deseo. Fotos de “infancia sublevada”. De “feminidades de niños”. De “placeres de infancia”.

Los textos que acompañan las fotos matizan la dimensión de placer. Hablan de experiencias de discriminación y rechazo familiar. De bullying y violencia homo/transfóbica en el ámbito escolar. De homo/transfobia interiorizada. De un esfuerzo de contención para cumplir un rol en el teatro binario. De fotos excluidas del álbum familiar.

También hablan de momentos de felicidad. De la solidaridad de hermanas que defienden la expresión de género disidente ante un padre iracundo. De madres que dan amor y apoyo. Del placer de abrir un armario lleno de vestidos femeninos. De sentir el propio cuerpo. De encontrar espacio para expresar el género deseado.

Los textos hablan de devenires. Devenires gays, devenires marikas, devenires trans, devenires travesti, devenires cis. Devenires de creatividad. Devenires académicos. Devenires de exclusión social y laboral. Devenires de búsqueda.

Los mariconcitos retratados en las fotos y los relatos son hoy personas adultas, nacidas en diferentes décadas del siglo XX.

Sus relatos suscitan la pregunta acerca de cómo serían las fotos y las narrativas de los mariconcitos actuales. De los mariconcitos crecidos en un momento de boom mediático sobre la diversidad de género en la infancia, en un momento de referentes accesibles, en un momento de emergencia de asociaciones de madres y padres que defienden la diversidad.

¿Serían relatos de un mayor apoyo familiar y reconocimiento de sus derechos en el ámbito escolar? ¿Serían relatos de un mayor acceso a referentes de diversidad y disidencia sexual, corporal y de género, incluyendo opciones no binarias? ¿Serían relatos de mariconcitos más felices y empoderados?

¿O serían relatos de nuevas presiones sociales y familiares, bajo el rótulo de “transexualidad infantil” y camino prescrito de azul a rosa (o viceversa), de un género binario a otro? ¿Serán relatos de un nuevo borramiento? ¿De una exclusión de experiencias de búsqueda fluidas, diversas y cambiantes? ¿De un fin de la vivencia “mariconcitos”?
¿Seguirían siendo relatos de experiencias de bullying y violencia homo/transfóbica?

Los mariconcitos retratados en las fotos y los relatos son personas que nacieron y crecieron en espacios geopolíticos y culturales concretos.

¿Cómo serían los relatos de los mariconcitos de otros países y contextos culturales?

Los mariconcitos retratados en las fotos y los relatos describen trayectorias de ruptura con la asignación de género en la escena del paritorio. Reflejan actos de disidencias de la asignación “es niño”, y también, aunque de forma más incipiente, trayectorias como mariconcitos desde una asignación “es niña” al nacer.

Me hace reflexionar sobre mi propia experiencia de infancia como niñ* divers* en el género, como mariconcito de asignación femenina al nacer.

Me hace reflexionar sobre qué foto elegiría.

Foto: Elisabeth Süß-Schwend

Como niñ* divers* en el género, como mariconcito crecid* en los 70, me resistí al orden binario sin referentes sobre el no binarismo de género.

En el universo de los juguetes rosas y azules, de división clara entre actividades de niños y actividades de niñas, encontré algunos espacios no generizados.

Por esto me sumergí en el arte, la pintura, el teatro, como vía de escape del orden binario.

Por esto me resistí a las expectativas hetero y cisnormativas, buscando a los otros mariconcitos, aquell*s niñ*s que se atrevían a desafiar el mundo binario, que se quedaban sol*s en el patio y que eran l*s más sensibles y a la vez l*s más valientes.

Por esto escapé del peligro de psiquiatrización, tomando la decisión de que la enfermedad no es la mejor arma para luchar contra el sistema establecido, que había que buscar otras estrategias, que había que buscar a l*s otr*s diferentes.

Por esto me hice activista, luchando por un mundo en el que tuviera espacio la diversidad de expresiones e identidades de género, en el que se celebrara lo no binario, en el que fuera posible encontrar a “cien mariconcitos de este tamaño, todos de fiesta”.

*Amets Suess Schwend es académico, activista y artista trans. Investigador y docente, Escuela Andaluza de Salud Pública y Universidad de Granada, en las líneas temáticas de despatologización trans, derechos humanos y diversidad sexual, corporal y de género. Integrante del equipo de coordinación de STP, Campaña Internacional Stop Trans Pathologization, del Grupo Internacional de Trabajo de GATE, Global Action of Trans Equality y de TGEU, Transgender Europe. Actividad artística, con performances sobre despatologización trans y diversidad de género en la infancia.