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En cuatro días Davis participó de la presentación del Plan Nacional de Equidad Racial y Afrodescendencia, conoció marcas de Montevideo donde está presente la esclavitud y el colonialismo al que la población afro fue sometida, recibió la distinción de Visitante Ilustre, el título de Doctora Honoris Causa por la Universidad de la República, el premio Amanda Rorra, y conversó con mujeres afro de la región sobre participación política, empoderamiento y acceso a la justicia.

Angela Davis habla y su lugar de enunciación es desde el Teatro Solís, en la Ciudad Vieja montevideana, a pasos de la rambla, bajo una araña de caireles rutilantes. La escuchan 1500 personas dentro de la sala, otras decenas en la explanada del teatro la ven en una pantalla gigante, miles más por la televisión pública de la ciudad o sintonizada en Radio Uruguay.

La mayoría del público presente son mujeres afro, una escena inusual en el Solís. El 8 por ciento de la población uruguaya es afrodescendiente y el 80 por ciento del total vive bajo la línea de pobreza. Las maternidades adolescentes están racializadas (una de cada 3 menores de 20 años afro tienen al menos 1 hijo, mientras que en las no-afro ocurre en una de cada 4); el abandono escolar está racializado (9 de cada 10 jóvenes afro que tienen entre 20 y 24 años deja de estudiar antes de llegar a la educación terciaria); en el acceso a la salud, al trabajo formal y a la vivienda también hay discriminación racial.

Angela Davis habla y en su discurso, con suavidad, ubica estrellas invisibles con sus manos. Habla de la libertad, de la democracia, del racismo, del heteropatriarcado, del capitalismo, de la prisión, del antiespecismo, de apoyar la campaña de boicot a Israel, de la militarización policial, de los pueblos indígenas, de los tupamaros, del liderazgo de las mujeres negras en las luchas actuales, y arma una constelación que explica la interseccionalidad en las opresiones y ciertas estrategias construidas para poder derribarlas.

“Quiero destacar la presencia de tanta gente afro en este teatro, especialmente en las primeras filas del Solís. Tu presencia nos da fuerza, Angela. Es un acto reparatorio para las personas que han puesto el cuerpo en un sistema racista muy perverso para nosotras. Fuiste una de las negras más buscadas por el FBI y hoy sos la más buscada y esperada por los pueblos oprimidos”, le dice Tania Ramírez, coordinadora de Horizonte de Libertades*, a Davis antes de que comenzara la conferencia magistral el viernes 22 de marzo.

En cuatro días Davis participó de la presentación del Plan Nacional de Equidad Racial y Afrodescendencia, conoció marcas de Montevideo donde está presente la esclavitud y el colonialismo al que la población afro fue sometida, recibió la distinción de Visitante Ilustre, el título de Doctora Honoris Causa por la Universidad de la República, el premio Amanda Rorra, y conversó con mujeres afro de la región sobre participación política, empoderamiento y acceso a la justicia.

En cuatro días Davis participó de la presentación del Plan Nacional de Equidad Racial y Afrodescendencia, conoció marcas de Montevideo donde está presente la esclavitud y el colonialismo al que la población afro fue sometida, recibió la distinción de Visitante Ilustre, el título de Doctora Honoris Causa por la Universidad de la República, el premio Amanda Rorra, y conversó con mujeres afro de la región sobre participación política, empoderamiento y acceso a la justicia.

A ellas les dijo que no podía darles estrategias, que era común que intelectuales progresistas estadounidenses vinieran a América Latina y se atrevieran a decirnos qué hacer, pero ella no: actuó con humildad, lamentó que siguiera siendo desigual el acceso a su literatura respecto del de pensadoras teóricas activistas locales y cuestionó que Estados Unidos se haya apropiado del término afroamericanxs: “Como si se asumiera que las personas negras de mi país fueran las únicas ‘americanas’. Es hora de buscar otra forma de nombrarnos”, dijo.

Horas antes, en la conferencia magistral “Sin racismo mejor democracia”, instó a construir liderazgos colectivos para luchar por los derechos civiles. Si bien saludó los avances en derechos que tiene Uruguay, como el aborto legal o no ir presxs por fumar marihuana, remarcó que hay que “abolir instituciones como el ejército, la cárcel, el matrimonio, el heteropatriarcado” para acabar con el capitalismo.

“No se trata solo de incluir a lxs excluidxs en una sociedad si sigue siendo la misma que cuando excluía a las personas negras: se trata de transformar las estructuras sociales” y “reflexionar sobre hasta qué punto el Estado-Nación es una forma de comunidad o más bien separa en fronteras y profundiza la exclusión”. Por eso cuestionó que el capital y las corporaciones puedan migrar legalmente, mientras que cuando las personas lo hacen son llamados “ilegales”.


Encierro y esperanza

Aunque las cárceles uruguayas -comparadas hace 10 años con las de Sierra Leona- no forman parte de su itinerario, Davis atina a decir que probablemente estaban llenas de personas negras, pobres y migrantes, como en el resto del mundo: “Las cárceles son el lado b de la democracia: si quieren saber quiénes son las personas excluidas de una sociedad visiten una cárcel. Son la evidencia del racismo estructural”.

Una democracia no está completa si la libertad está limitada por la clase social, el género y la raza. Para Davis, la esperanza de la democracia son “aquellxs que han sido marginadxs, que habitan en la periferia de la democracia y siguen luchando por la libertad”. También el movimiento de mujeres negras, como el Black Lives Matters, por su carácter anticapitalista, feminista, negro y queer. “Cuando las más oprimidas se sublevan, el mundo se levanta con nosotras”, con Marielle Franco, con Francia Márquez, con tantas defensoras que recuerda este 22 de marzo.

“Estamos unidxs por un espíritu de libertad. Después de 500 años seguimos resistiendo contra el colonialismo, contra el racismo institucional, contra la doctrina del descubrimiento, como lo ha demostrado la larga historia de solidaridad de los pueblos indígenas con los esclavos africanos en América”, agregóa y remarca la negación e invisibilización que ha sufrido el pueblo charrúa en Uruguay, lo que trae aplausos y gritos de agradecimiento.

Mientras cierra la conferencia afuera finaliza la Marcha por el Agua**. Davis saluda la movilización e insiste en que la justicia ambiental es el “punto cero” para luchar por lo demás porque “si no podemos salvar nuestro planeta, sus recursos, su agua, sus animales, entonces todas nuestras batallas contra el racismo, contra heteropatriarcado, contra el capitalismo, habrán sido en vano”.

* HDL reúne organizaciones que militan en Uruguay por los derechos sexuales, reproductivos, de la diversidad sexual, de las mujeres y personas afro (Mujeres en El Horno, Ovejas Negras, MásVIHdas, Mizangas). Han coordinado la visita de Angela Davis junto al Ministerio de Desarrollo Social y la Intendencia de Montevideo.

** Unas horas después después varias organizaciones sociales denunciaron que policías de civil detuvieron, empujaron y maniataron a hombres y mujeres que se desconcentraban de la marcha por el centro montevideano. Sin identificarse, los policías montaron un operativo, les solicitaron documentación a los manifestantes y detuvieron a dos de ellos sin notificar su paradero hasta la madrugada del sábado 23. Los detenidos presentan lesiones en sus hombros, comunicó el Ministerio del Interior. Durante el acto con las mujeres afro-latinoamericanas, Mizangas repudió lo ocurrido y Angela Davis y el público presente se solidarizó con la denuncia.