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Las periodistas feministas hace tiempo que hablamos de aborto en nuestras coberturas. Desde Católicas por el Derecho a Decidir Argentina en colaboración con la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género en 2017 publicaron un “Decálogo para el correcto tratamiento periodístico del derecho al aborto”, una herramienta clave para que circule en este momento en el que el debate en el Congreso de la nación es inminente. Aquí presentamos un resumen en forma de “tips” con un breve desarrollo, para que lo entienda todo el mundo.

 

1-Es correcto utilizar la siguiente terminología: Aborto Legal /Interrupción voluntaria del embarazo / Aborto Seguro

Se considera un aborto seguro aquel que es realizado siguiendo las buenas prácticas clínicas recomendadas, con métodos que están basados en la evidencia científica y cuya atención sanitaria está orientada a proteger la salud de las mujeres.

El aborto inseguro es aquel que se realiza en condiciones sépticas, que ponen en riesgo la salud y la vida de las mujeres. Debe considerarse, entonces, insegura y peligrosa la clandestinidad obligada del aborto.

Un aborto incompleto puede ser producto de un aborto espontáneo o inducido, debe ser atendido correctamente en los servicios de salud, ya que puede provocar serias complicaciones. El Ministerio de Salud de la Nación cuenta con una Guía 6 de mejoramiento de la atención pos-aborto, orientada a evitar el maltrato institucional al que son sometidas muchas veces las mujeres en la atención del aborto en curso, también denominada “atención post aborto”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó 2003 la guía “Aborto sin riesgos: guía técnica y de políticas para sistemas de salud” en base a la cual es acertado comunicar que la interrupción de un embarazo no entraña en sí misma un riesgo para las mujeres cuando es llevada a cabo por personal de la salud idóneo y que cuanto antes se brinde atención sanitaria a la mujer que está en condiciones de abortar, los métodos recomendados para concretar esa interrupción serán menos invasivos, traumáticos y riesgosos para la salud integral .

Ilustración de Gato Fernández que forma parte del Decálogo.

 

2-Es importante informar que obstaculizar un aborto legal viola derechos fundamentales de las mujeres.

Quienes impiden o dificultan el acceso a una interrupción legal del embarazo -personal de salud, poder judicial, otros- violan derechos fundamentales de las mujeres y por ello incurren en responsabilidad administrativa, civil y/o penal. Cada vez que está en juego la realización de un aborto legal, se ponen en tensión al menos doce derechos fundamentales: derecho a la salud (a la atención sanitaria), derecho a la vida, derecho a la dignidad, derecho a la no discriminación y a la igualdad, derecho a la seguridad e integridad personal, derecho a la libertad, derecho a la intimidad y a la privacidad, derecho a la información, derecho a no ser sometido a trato cruel, inhumano y degradante, derecho a decidir el número y espaciamiento de hijos/as (plan de vida), derecho a gozar de los beneficios del progreso científico y el derecho a la libertad religiosa y de conciencia.

 

3-Comunicar el aborto como un derecho y señalar los efectos injustos de la penalización

Argentina se inscribe en un sistema de “permisos” bajo el cual el aborto en general es un crimen, salvo los supuestos en los que está autorizado: violación y riesgo para la mujer. Como sociedad nos es útil preguntarnos y preguntar a quienes aspiran a representarnos y a quienes ya ocupan bancas parlamentarias, sobre la vigencia de las razones políticas que justifican que la interrupción voluntaria de todo embarazo –incluidas las que se den en el primer trimestre- continúe siendo un delito en nuestro país. La ilegalidad o criminalización del aborto representa un problema grave de salud pública. La morbi-mortalidad de mujeres por aborto inseguro sigue siendo muy alta en Argentina, con variaciones según las distintas provincias. Egresan anualmente de los hospitales públicos más de 50.000 mujeres por complicaciones por aborto y un tercio de las muertes por gestación anuales (una cifra cercana a las 300) tiene el aborto como factor directo.

Es imprescindible señalar que la penalización total del aborto voluntario entraña también un problema de respeto por la autonomía y libertad reproductiva. Para ello es conveniente que el periodismo sea capaz de visibilizar que la sola capacidad de gestar –una condición biológica no elegida por las mujeres- resulta insuficiente para imponer un plan de vida de maternidad. Y en esa línea de maternidad forzada por la censura penal del aborto, es donde se coloca a las mujeres frente al cruel dilema de llevar adelante un embarazo que no se decidió o bien, afrontar las opciones de cárcel o muerte como consecuencia de un aborto clandestino. La maternidad cuando responde al deseo y elección personal es algo maravilloso, pero cuando es resulta impuesta por la censura moral, social o penal, está asociada a la tortura.

El aborto es un tema de justicia social, derechos humanos y una deuda de la democracia con las mujeres y personas gestantes.

4-Deben ser respetados los derechos de las personas con discapacidad

Es incorrecto en el caso de una mujer con discapacidad mostrarla o hablar de ella como de una niña. Hacer referencia a su edad madurativa es una arbitrariedad, ya que implica reproducir un diagnóstico que limita la autonomía y no contempla las relaciones sociales, sino solo evalúa capacidades intelectuales estandarizadas que tienden a resultar estigmatizantes. Luego del fallo F.A.L la distinción entre mujeres capaces o incapaces para tomar decisiones libres, ha quedado caduca en tanto el aborto de todo embarazo forzado es legal. Por eso debemos, como periodistas, informar sin hacer alusiones a la competencia de la mujer cuando ello no sea necesario, dado que esto es contrario a lo que establece la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (con rango constitucional desde el año 2014), ratificada por ley 26378, que establece la plena capacidad jurídica de las personas con discapacidad.

Ilustración de Pilar Emitxin que forma parte del Decálogo.

 

5-Es un error vincular aborto y adopción

Es erróneo vincular ambos temas ya que al promover la adopción como solución a un embarazo no deseado, se menoscaba la libertad reproductiva de la mujer y se instrumentaliza su cuerpo al servicio de un fin que no es propio. Este enfoque fortalece estereotipos de género que ubican a las mujeres como “incubadoras” sin respetar su individualidad y emocionalidad. Cada mujer conoce su propia situación y, por ende, está en condiciones éticas de tomar la decisión que mejor se adecue a su proyecto de vida y a sus creencias y convicciones personales.

 

6-Es correcto describir la objeción de conciencia como una opción destinada a proteger libertades y no a vaciar de contenido las políticas públicas

Cuando se trata del acceso a la salud de terceras personas, la objeción de conciencia tiene potencialidad de dañar. Es por ello que debe ser analizada en su contexto y de forma personal. Las Instituciones no pueden ser objetoras de conciencia. La objeción es una herramienta que sirve para preservar el derecho a la libertad de conciencia y que permite, a quien invoca razones auténticas y sinceras que acrediten que el cumplimiento de alguna obligación afecta su libertad de conciencia, lograr una autorización para eximirse de cumplir con esas obligaciones o cargas públicas. Por esta razón, siempre será una opción individual.

Ilustración de Maia Venturini, que forma parte del Decálogo.

7-Mantener en agenda el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo

Denunciar las violencias en torno a un aborto y las violaciones de derechos que encubre la negativa de un aborto legal es función de un periodismo activo en la agenda de los derechos humanos. Al mismo tiempo, complejizar la vigencia de la criminalización del aborto voluntario y transparentarlo como una forma de violencia no explicitada que compromete derechos humanos básicos de las mujeres y vulnera compromisos internacionales asumidos por el Estado, se traduce en un accionar periodístico que robustece el debate social sobre ciudadanía, género, institucionalidad y democracia.

Es una cuestión de salud pública, porque la penalización no disuade a las mujeres, sino que las “empuja” a la clandestinidad de los abortos que por clandestinos son más riesgosos y se convierten en fuente dramática de morbilidad y mortalidad. Según la OMS, cerca de 47 mil mujeres mueren cada año en todo el mundo y 5 millones sufren lesiones graves a causa de abortos, inseguros, ilegales o clandestinos. Esto significa que cada hora mueren 5 mujeres y otras 570 quedan con secuelas en su salud a propósito de esta problemática. El aborto legal y seguro no pone en riesgo ni la salud, ni la vida de la mujer. Estos datos son razón suficiente para mantener el tema en agenda con cifras ineludibles a la hora de informar adecuadamente y brindar un servicio con llegada a múltiples sectores.

 

8-Seleccionar adecuadamente el uso de imágenes que se eligen para ilustrar las notas.

La proyección de imágenes de fetos o corazones que laten evidencian un posicionamiento ideológico que borra el cuerpo de la mujer, dándole vida al feto por sí mismo e instalando en el imaginario social concepciones que sólo se identifican con posturas científicas, ideológicas o religiosas respecto de las que no existe consenso social y cuya intencionalidad es ejercer presión culpabilizando a la mujer. Igualmente errado es usar palabras que refieren a una relación familiar que depende de un nacimiento o filiación y que el aborto busca voluntariamente evitar (v. gr hijo, hija, madre, etc.) o bien, autonomizar el feto (v.gr “niño”, “niña”, etc.) con apelativos que no son acertados científica, ni legalmente.

Ilustración de Daana Banana, que forma parte del Decálogo.

9-Sobre la verificación de los datos y las fuentes de información

Informar quién es y desde qué lugar opina la persona que es consultada es tan importante como conocer la opinión en sí misma, pero aumenta su importancia en un tema como el derecho al aborto, tan atravesado por cuestiones ideológicas y religiosas.

En Argentina en particular, como en la región en general, contamos con Organismos del estado y Asociaciones civiles que trabajan en derechos sexuales y reproductivos y conocen los programas y las leyes en vigencia, incluso aquellas que están en espera para ser discutidas. Son fuentes de consulta ineludibles a la hora de abordar noticias o información sobre estas problemáticas.

 

10- Herramientas para el acceso a un aborto legal por causales

a) Guía Técnica Integral para la atención del aborto no punible del Ministerio de Salud de la Nación (actualización 2010) de aplicación en todo el territorio nacional. b) Guía actualizada 2012 de la Organización Mundial de la Salud. c) Socorristas en Red. http://socorristasenred.blogspot.com.ar/ d) Guía para la Atención Integral de Abortos en curso

Se puede consultar el Decálogo para el correcto tratamiento periodístico del derecho al aborto completo en la web de Católicas por el Derecho a Decidir.

La imagen de portada es una ilustración de Julia Inés Mamone