Cuando el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne fue a visitar a la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI) Christine Lagarde a Washington para ultimar los detalles del nuevo acuerdo, Lagarde lo retó: “estás corto de mujeres”. El ex panelista de TN dijo “lo mejoraremos”. Los medios se hicieron eco de la chanza de Lagarde, legitimando la chicana, como si un plantel con representación igualitaria de géneros pudiera suturar los reclamos del feminismo. Muy pocos dijeron que el acuerdo impulsado por el gobierno de Mauricio Macri con el organismo que llegó esta semana a la Argentina para realizar el primer monitoreo, perjudica principalmente a las mujeres.

Los datos son concretos y así lo entiende Soledad Alonso, secretaria de prensa del Secasfpi, sindicato del ANSES, y parte de Mujeres Sindicalistas de la Corriente Federal de los Trabajadores de la CGT. En una entrevista con LATFEM explicó los motivos por los cuales desde la llegada de Cambiemos al gobierno y, sobre todo, desde el acuerdo con el FMI se derrumbó el sistema previsional, perjudicando especialmente a las mujeres.

—¿Cómo leés la vuelta del FMI a la Argentina después de catorce años?

—Es una catástrofe y es una regresión de derechos. Primero deberíamos poner sobre la mesa qué es lo que se había ganado, sobre todo en materia previsional. En los gobiernos de Néstor y de Cristina se restituyeron derechos especialmente para las mujeres. Cuando llegó Néstor había 2,5 millones de jubiladxs. En diciembre de 2015, CFK se fue con 6 millones. De ese doble de personas que logramos incluir, el 70% eran mujeres. Y esto se logró con las tres moratorias, con la ley de jubilación a las amas de casa, con la AUH, y los planes Procrear y Progresar.

 

 

—Significó independencia económica para las mujeres…

—Exacto. Significó independencia económica y reivindicación social, porque representó sobre todo, reconocer el trabajo no remunerado que tenemos las mujeres. La estatización de las AFJP y la consecuente creación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) fue una de las políticas públicas más feministas de todos los tiempos. Las moratorias, que sobre todo fueron para las amas de casa, implicaban un plan de cuotas por las cuales las mujeres que no habían aportado nunca al sistema pudieran hacerlo a través de cuotas que se les iba descontando con la jubilación. Macri tiró todo por la borda.

—¿Cómo funcionaba el FGS y qué pasó desde la llegada del macrismo?

—El FGS es un fondo que tiene como objetivo principal un mecanismo de virtuosidad. Lo integran la plata de las ex AFJP, parte contributiva de impuestos de IVA y de Ganancias y de otros impuestos como el combustible y el tabaco; títulos y créditos públicos; plazos fijos, fondos comunes de inversión, fideicomisos financieros, cédulas hipotecarias, acciones de sociedades anónimas. Este FGS era intangible. Es decir, con los intereses que se generaban de ese fondo se les pagaba a los jubiladxs. Entonces el primer fraude a los jubiladxs de este Gobierno es la ley de reparación histórica, que lo vendieron como un avance y terminó siendo un retroceso, porque el único objetivo que tenía esa ley era meter mano en el FGS y blanquear capitales. Esto se agudizó con la reforma jubilatoria de diciembre y estalló con el acuerdo del FMI.

—¿Por qué?

—Porque con la reforma jubilatoria cambió la fórmula con la que se calcula la jubilación y se establecieron tres categorías de jubiladxs, cuando el kirchnerismo lo que hizo fue unificar y dar dos aumentos por año. Están lxs de primera, que son los que tienen treinta años de aportes en blanco, que son lxs que más cobran porque están habilitados a cobrar el 82% del salario mínimo vital y móvil; lxs de segunda que son lxs que llegan a través de las moratorias que no les corresponde ese 82%, solo cobran la mínima; y lxs de tercera, que son los que entran en lo que se llama la Pensión Universal para Adulto Mayor (PUAM) que cobran el 80% de la jubilación mínima. Esto además de tener 65 años la persona y no es algo hereditario, como si lo era antes. Y adiviná: las mujeres estamos en la segunda y tercera categoría. En términos concretos, con la ley nueva se está perdiendo un haber por año. Y para lxs próximxs jubiladxs el cálculo para su jubilación va a ser un 20% menos con la ley anterior.

—O sea que son las que cobrarían menos…

—Sí. Porque a las mujeres nos cuesta más haber tenido un trabajo en blanco durante tantos años, cobrando un buen salario a diferencia de un varón. La famosa “brecha salarial” o el “techo de cristal” tiene consecuencias directas en la jubilación. Al ganar menos, nuestra jubilación es menos. Entonces en vez de nivelar para arriba, este gobierno hizo que nivelemos para abajo entonces entramos en las categorías inferiores. Y también perjudica a la que nos vamos a jubilar, porque ya tenemos que entrar a los 65 años o 70 como quiere el FMI.