En el marco de la cobertura del debate sobre la legalización del aborto, en el programa El Diario De Mariana el gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey informó que en su provincia lanzaron un plan piloto a través del Ministerio de Primera Infancia que busca la prevención del embarazo adolescente mediante la utilización de inteligencia artificial (se trata, en realidad, de un cruzamiento de datos).

“Con la tecnología vos podés prever cinco o seis años antes, con nombre, apellido y domicilio, cuál es la niña, futura adolescente, que está en un 86 por ciento predestinada a tener un embarazo adolescente”, aseguró Urtubey.

La app del gobernador de la provincia con más instituciones católicas por metro cuadrado, se volvió viral:

 

Pregnapp nos permite pensar, al menos, tres cosas,

  1. la fuerza del argumento: una política social focal que otorgaría herramientas a las mujeres más vulnerabilizadas para favorecer su capacidad de decisión. El supuesto es que ellas no saben manejar su capacidad reproductiva, pero son capaces de aprender lo que tenemos para enseñarles.
  2. la intención del argumento: correr a los casos más extremos (donde nadie obligaría a  una mujer -niña- a continuar un embarazo) del universo de discusión. Deshaciendonos de los embarazos cuasi-forzados solo quedarían los embarazos de mujeres libres (producto de una relación consentida) y, por tanto, responsables de las consecuencias de sus actos. Con respecto a este universo más reducido es más fácil afirmar que en la supuesta puja de derechos debe preponderar el de la vida del feto frente al de la mujer libre y responsable.
  3. el machismo del argumento: la intervención de política social “civilizadora” se hace solo sobre las mujeres. ¿Quiénes son los varones que han intervenido en ese embarazo? No lo sabemos ni nos interesa. ¿Son ellos también incapaces de gestionar su capacidad reproductiva o son libres y responsables? ¿Tienen siquiera capacidad reproductiva? ¿Por qué son invisibles a la biopolítica? Pareciera que los embarazos son un tema exclusivo de las mujeres, de su incapacidad en los casos semi-forzados, y de su libre elección en los demás. El varón es un sujeto tácito, por lo cual no puede ser responsabilizado ni civilizado, pero puede debatir sobre el tema y proponer apps.

 

Las prevención de embarazos es solo una parte de la Educación Sexual Integral. La ley 26.510 de Educación Sexual Integral fue sancionada el 4 de octubre de 2006 y, en su primer artículo, establece que “todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada” desde el nivel inicial hasta el nivel terciario. Una política focalizada que no recaiga en la estigmatización de las personas cuyos derechos intenta proteger no contradice sino que complementa el derecho a interrumpir un embarazo cuando así se lo desea, por los motivos que fueran.

El proyecto de la Campaña, tiene entre sus fundamentos la indicación de que la ley de interrupción del embarazo va “De la mano de otras leyes vigentes, como las que aprobaron los programas de salud sexual y reproductiva, educación sexual integral, matrimonio igualitario, fertilización asistida, y de la implementación de políticas de salud reproductiva”. Entonces, hay complementariedad entre prevenir embarazos y legalizar el aborto, una app para detectar chicas en riesgo no contraría la existencia de la ley.