Voces sedosas que aparecen sobre un fondo de silencio absoluto, irreal, como en un sueño, David Lynch jamás vio arquetipos sino mujeres únicas, complejas, bellas con personalidades fuertes. Tal como lo anunció Laura Palmer en la segunda temporada, nos volveríamos a encontrar luego de 25 años y hace una semana se estrenó la tercera temporada de Twin Peaks. En Latinoamérica podremos verla a través de Netflix y hoy será la segunda entrega de la serie, el primer episodio se vio en dos partes el 21 en Estados Unidos y el servicio de streaming anunció que pondría los 18 capítulos online desde el 22, un envío cada lunes-. Dirigida por Lynch, la creación de la serie salió de su melenuda cabeza y de la de Mark Frost.

-Agente Cooper, ¿es el futuro o es el pasado?

El agente Dale Cooper, actuado por el inigualable Kyle MacLachlan, pasó todos estos años encerrado en la Habitación Roja, en donde tiene conversaciones oraculares y enigmáticas. Para salir de ese encierro, su doble siniestro debe entrar en él. El doppelgänger, Mister C., está dominado por esa entidad demoníaca que era Bob, no tiene límites ni moral.

Desde el comienzo volvemos a entrar en el universo de Twin Peaks con elementos del género terror que describió con precisión Sigmund Freud en “Lo siniestro”, en donde a través de pequeños corrimientos -un pestañeo, una sonrisa- lo conocido se vuelve extraño y donde el doble nos causa pavor -no solo el dopelgänger sino también los dobleces, los pliegues, las dobles vidas-. Y un sonido amenazante digno de pesadillas y de la creatividad del gigante Angelo Badalamenti. Que no nos engañe el artificio de Lynch, el sustrato que alimenta la historia es simple: el mal contra el bien, la Logia Negra y la Blanca, el espanto y el amor.

¿Quiénes son las mujeres de Twin Peaks? Sus escenarios han cambiado, la historia ya no transcurre solo en ese pueblo rodeado de montañas del estado de Washington, sino también en Nueva York y en un lugar llamado Buckhorn, en South Dakota. Y en la Habitación Roja, por supuesto, purgatorio cinéfilo, realidad paralela, portal intrigante.

Laura Palmer (Sheryl Lee): “Estoy muerta, sin embargo estoy viva”, le dice al agente Cooper una Sheryl Lee 25 años mayor que aquella adolescente de doble vida, cuyo rostro helado por el lago competía con la belleza del amanecer cuando su cuerpo fue hallado. Laura aparece también en su versión del pasado. Las temporalidades de la historia y el timing del relato necesitan de la entrega a la fantasía del espectador de series de manual. ¿Quién mató a Laura? ¿Qué fuerzas movían a Leland, su padre?

Margaret Lanterman, La dama del leño (Catherine E. Coulson): tal vez uno de los personajes favoritos de las fans de la serie, Margaret y su tronco están de vuelta. El leño transmite revelaciones que la dama se encarga de gestionar en forma de acertijos: “las estrellas giran y el tiempo se presenta solo”. Le dice a Hawk Hill, a cargo de la estación de policía del pueblo, que debe encontrar algo perdido relacionado con el agente Cooper.

Lucy Moran (Kimmy Robertson): idéntica a sí misma, sentada en el mismo lugar que la última vez y aún con la voz aniñada, Lucy sigue siendo la recepcionista de la estación de policía de Twin Peaks. Sigue con su enamorado, el oficial Andy Brennan y tienen un hijo de 24 años, que aún no aparece en la serie.

Tracey (Madeline Zima): la indiscreta Tracey, empleada de una cafetería, no sabía el dicho sobre la curiosidad y el gato. Su incursión en historia nos lleva a Nueva York y a la ciencia ficción. Su amigo sexoafectivo -no sabemos qué relación tienen- trabaja en un lugar solitario, con mucho cemento y tecnología a la vista. Cuando ella está sin ropa y se está moviendo a buen ritmo sentada sobre su amigo ocurre algo sobrenatural y violento. Intenten ver si correr la mirada.

Beverly Paige (Ashley Judd): solo aparece en el primer episodio, pero todo puede cambiar. Es la asistente de Ben Horne en el hotel Great Northern o la gerenta. La vemos en pantalla menos de cinco minutos.

Buella (Kathleen Deming): ¿quién actuará de mujer mayor cuando Hollywood haya obligado a todas sus actrices a mantenerse jóvenes, estiradas y rellenadas? Lynch encontró a Kathleen Deming, una mujer que solo actuó en dos cortos antes de Twin Peaks. Buella, Buella, ¿quién eres? El doble de Dale Cooper, Mr. C., llega hasta su morada a buscar a Ray y Darya. Buella hace una mueca: “es un mundo de camioneros”.

Darya (Nicole LaLiberte): parece salida de un sueño de Russ Meyer pero está acá, con cara de pocos amigos, ropa brillante y ajustada, involucrada con los malos. Buella fue a buscarla a pedido del doppelgänger. Cuidado, Darya, Mr. C. puede ser sádico y cruel, como ya dijo “no necesito nada, yo quiero, y quiero esa información”.

Marjorie (Melissa Jo Bailey): es la vecina con la memoria traicionera de Ruth Davenport. Vive en un edificio de departamentos en Buckhorn que por afuera parece un monoblock y por dentro nos encontramos con un símil de los pasillos del hotel de El resplandor (The Shining). Marjorie llamó a la policía porque hace tres días que no ve a su vecina y de su departamento sale un olor asqueroso. Es bajita y tal vez metida. Si lo que dice imdb.com es así, no la volveremos a ver.

Ruth Davenport (Emily Stofle): no vimos a Ruth viva, solo su cabeza muerta hallada junto al cuerpo sin cabeza de un hombre robusto, en la cama de esta bibliotecaria de la que mucho más no sabemos. ¿Tenía un romance con el director de la escuela secundaria de Buckhorn? ¿Quién la mató y por qué? ¿Es ella la nueva Laura Palmer o solo una distracción? Si David Lynch se arrepintió de revelar quién había asesinado a Laura hace 25 años, tal vez nunca sepamos qué ocurrió con Ruth. A propósito, Emily y David están casados desde 2009.

Constance Talbot (Jane Adams): es una mujer policía de Buckhorn y llega a la escena del crimen para analizarla. Comparada con los oficiales masculinos, ella sí está concentrada y sabe cómo proceder. Solo aparece en dos episodios. Lynch tal vez esté jugando al gato y al ratón con nosotras.

Phyllis Hastings (Cornelia Guest): la rostridad de Phyllis, la combinación virtuosa de gestos y emociones para transmitir a su marido -encarcelado hace dos minutos- cuánto lo desprecia, es magistral. La policía le pone las esposas a Bill Hastings y ella dice “pero tenemos invitados para la cena”. Cuando debamos imaginar a mujeres blancas, protestantes, con emociones contenidas, de los suburbios del vasto Estados Unidos, pensemos en ella. Solo aparece en dos capítulos, vamos a extrañarla.

Chantal Hutchens (Jennifer Jason Leigh): aparece un minuto y llama a Mr. C. “jefe”. También es su amante. En bata, con un trago en una mano y un arma en la otra, se acerca a Cooper húmeda. El cameo de la gran Jennifer nos hace imaginar a un grupo de actores y actrices usando todas sus influencias para aparecer en este ya clásico de la televisión.

Sarah Palmer (Grace Zabriskie): se trata de la madre de Laura y viuda de Leland. Aparece solo un instante, con su rostro atravesado por una permanente tensión.

Shelly Johnson (Mädchen Amick): la vemos apenas al final del primer capítulo en el Bang Bang Bar, con un grupo de amigas, hablando de James Hurley (James Mashall) que está en el lugar. Al parecer, ya no es la camarera de uniforme celeste, que tenía un romance con Bobby, el novio de Laura.

Nota aparte: extrañamos a Julee Cruise, la cantante australiana que cantó “Falling” en el Bang Bang Bar. Pero esperamos mucho de la nueva banda residente del bar: Chromatics, con la que el pueblo despidió la noche escuchando “Shadows”.