En la tarde del 9 de diciembre, cientos de personas se agolparon en la plaza del Congreso en Buenos Aires convocadas por la Marcha de mujeres originarias, coordinada por la mapuche  Moira Millán, esta vez para celebrar y expresar el apoyo de toda la sociedad al Pueblo mapuche, cuya persecución ha tenido este año un capítulo cruento: militarización de comunidades, violencia institucional y dos muertes: las de Rafael Nahuel y Santiago Maldonado.

“Así como ellos tejen su red de impunidad transnacional, nosotras también tenemos que tejer nuestra solidaridad transnacional”, comentó Mónica Vargas, de la Campaña por la soberanía de los pueblos.  En la concentración se hicieron presentes miembrxs de una gran cantidad de pueblos indígenas de la Abya Yala. Antes de comenzar la movilización, todas y todos las asistentes realizaron una ceremonia coordinada por un indígena del Ecuador en la que los cuerpos se colocaron en posición de dar y recibir hacia los cuatro puntos cardinales. Minutos más tarde, el canto de la marcha también daba cuenta de la globalidad del problema: “De norte a sur, de este a oeste, daremos esta lucha, cueste lo que cueste”.

Foto de Leandro Matías

 

La Marcha de las mujeres originarias dio a conocer un documento en el que sienta las bases de la marcha transfronteriza, allí expresan su posición respecto a los gobiernos chileno y argentino y las constituye como un sólido sujeto político opositor: “El Gobierno de (Mauricio) Macri y (Michelle) Bachelet acordaron políticas y métodos a utilizar frente a las demandas mapuches ante el extractivismo, ya que se ven afectados porque sus negocios millonarios con las empresas corporativas y transnacionales no pueden realizarse gracias a la resistencia de las comunidades en los territorios mapuches. Por lo cual, han llevado a cabo una campaña de estigmatización y difamación para deslegitimar nuestra lucha y justificar la violencia institucional, encarcelando y asesinando a los weichafes (luchadores), violando nuestros legítimos derechos, llamándonos terroristas cuando los únicos que han cometido delitos sistemáticos contra nosotros y contra la naturaleza son ellos bajo su ideología depredadora, genocida y capitalista”.

“Macri, racista, vos sos el terrorista”, continuó la marcha en canto, la columna de una cuadra encabezada por mapuche de todo el Wallmapu, acompañada por organizaciones de derechos humanos, feministas, de disidencia sexual, sindicalistas, rodeó a un Congreso nacional custodiado por cientos de agentes policiales.

La alianza entre feminismos, desobediencias sexuales, trabajadorxs organizadxs y luchadorxs populares resulta fértil en un momento de avanzada criminalizadora y astucia de los poderes para encontrar en la violencia la salida legitimada por la opinión pública bajo el pretexto de la lógica securitaria. Para concretar esta operación los poderes transnacionales y sus representantes locales cuentan con la propaganda liberal, racista y machista garantizada en los medios de comunicación más influyentes. La activista feminista, integrante del Colectivo NiUnaMenos, Luci Cavallero, manifestó que “entendemos que sobre nuestros cuerpos y nuestros territorios se ensaña el capitalismo colonial y el patriarcado que son inseparables; frente a esas violencias nos rebelamos y nos atrevemos a soñar como lo hacen las mujeres originarias con inventar otra forma de vivir sobre la tierra, donde no tiene lugar la propiedad privada”.

Flyer del Colectivo NiUnaMenos en apoyo a la Marcha transfronteriza.

En el territorio mapuche que ha quedado bajo la órbita del Estado argentino se vive una acelerada radicalización de los modos de disciplinamiento que recuerda a las maniobras perpretadas por las fuerzas de seguridad y los gobiernos del otro lado de la cordillera, asistimos a una militarización que parece indeclinable, alianzas judiciales para lograr allanamientos y represiones que no encuentran asidero, y que tienden a mayores y más crueles violencias.

La Primera marcha transfronteriza en apoyo al pueblo mapuche tuvo sus réplicas simultaneas en ciudades de Chile, Argentina, Catalunya, Brasil, País Vasco. Entre sus reclamos se encuentra:

  • Urgente desmilitarización del territorio mapuche. No más allanamientos ni violencias ejercidas por los Estados en el cuerpo de cada hermana, de cada hermano,
  • Derogación de la ley antiterrorista aplicada principalmente por el gobierno de Chile en las causas de persecución hacia el pueblo mapuche en Gulumapu.
  • Liberación de todas las y los presos políticxs que se encuentran secuestrados por los Estados en condiciones judiciales irregulares, que violan el legítimo derecho a garantías procesales e impiden el acceso a la justicia a la que todo ser humano tiene derecho.
  • Libertad a Milagro Sala, presa política.
  • No extradición a Chile del Longko Facundo Jones Huala y su pronta liberación
  • Juicio y castigo a los culpables de la desaparición forzada seguida de muerte del compañero Santiago Maldonado e inmediata destitución de la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich.
  • Juicio y castigo a los culpables del asesinato de Rafael Nahuel.
  • Que el Gobierno Nacional y Provincial garantice de una vez la situación para bajar al jaguel y justicia por Daniel Solano
“Las tierras robadas, serán recuperadas. Las tierras robadas, serán recuperadas”, repiten las voces diversas; a pocos metros, la Organización Mundial del Comercio trama las estrategias de enriquecimiento que se aseguran con el somentimiento y el perjuicio de esas mismas diversidades. “Diversidad somos nosotras, nosotros, las mujeres, los hombres, quienes son ni una cosa ni la otra, los aymaras, las chicanas, los mapuche, las maya”, se había dicho hace unos minutos en la ceremonia de inicio. El neoliberalismo construye sin fronteras, de este lado también.