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Una de las primeras decisiones que tomó la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, cuando asumió fue apagar las fuentes de iluminación del retrato de Evita que se posa en la fachada del Ministerio. Todo un gesto de época. Fueron lxs trabajadorxs del sindicato de Luz y Fuerza quienes decidieron revertir la situación.

Desde 2011 una Evita de mirada benevolente, pelo recogido en su clásico rodete y flor en la solapa de su saco mira a la zona sur de la ciudad desde el edificio del Ministerio de Desarrollo Social. Es la misma Eva Perón de la portada de “La Razón de mi vida”, una Eva solidaria, emblema de la justicia social que da la cara a los barrios del conurbano. Del otro lado del edificio “Eva”, sobre la fachada norte, que da hacia el Obelisco la misma mujer habla eufórica frente al micrófono. Las dos caras de una misma mujer ícono de la historia política argentina. Una de las primeras decisiones que tomó la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, cuando asumió fue apagar las fuentes de iluminación del retrato de Evita que se posa en la fachada del Ministerio. Todo un gesto de época.

Fueron lxs trabajadorxs del sindicato de Luz y Fuerza quienes decidieron revertir la situación. Roxana Benas es Subsecretaria de previsión social y actas Luz y Fuerza, la única mujer que integra el Consejo Directivo. “En diagonal al Ministerio de Desarrollo Social nosotrxs tenemos la sede de la Federación argentina. Entonces decidimos poner en la terraza un reflector y nosotrxs mismxs iluminar la cara de Evita. Fue algo que surgió de lxs trabajdorxs y después se trató en los congresos a nivel nacional y se tomó la decisión de dar la iluminación”, dice en diálogo con LATFEM. Otro gesto en tiempos de Cambiemos: en 2018 son los y las trabajadores quienes iluminan a Evita.

Uno de los gremios que tiene un afecto especial por su figura es el de lxs trabajadorxs del tren. Beatriz Arguello, Secretaria de Género y Derechos Humanos de la Asociación del Personal de Dirección de Ferrocarriles y Puertos—APDFA— dice:“Evita es una figura fundamental para lxs trabajdorxs del tren”. Fue ella quien anunció la nacionalización de los Ferrocarriles el 1 de marzo de 1948. La decisión de quitarle de las manos a lxs ingleses el tren la había tomado Perón, pero como ese día había sido operado de apendicitis, fue su esposa la que dio la noticia frente a una multitud de trabajadorxs que se había congregado en la Plaza de Retiro. Desde ese día, el 1 de marzo se celebra el día del ferroviario.

Arguello recuerda otro episodio clave: cuando Evita recorrió los pueblos de las provincias a bordo del tren sanitario, entre el 1 de agosto y el 14 de noviembre de 1951. Esas míticas fotos quedaron grabadas en la memoria política de la Argentina. A bordo viajaban 46 profesionales entre ellos médicos y enfermeras de distintas especialidades para acercar la atención a muchxs habitantes que jamás habían recibido atención médica.

En el Sindicato de Gráficos su figura es clave en la historia del gremio. Isabel Molina, más conocida como Chavela, es una histórica mujer en este gremio. “Gracias a ella el 17 de junio de 1950 se firmó la primera convención colectiva nacional para todxs los trabajadorxs de la industria gráfica de la Argentina”, dice a LATFEM. Cuenta que “las negociaciones no habían sido fáciles, es más, en un momento estuvieron a punto de fracasar. Hasta ese momento los convenios se discutían por empresa o por localidad y muy pocos tenían alcance regional. Pero la intervención de Evita fue determinante para que nosotrxs tuviéramos ese instrumento legal hasta el día de hoy”. Gracias a esta intervención cada 7 de mayo, la fecha del nacimiento de Evita se celebra también el Día del Trabajador Gráfico.

Para Cristina Álvarez Rodríguez, diputada nacional y sobrina nieta de la “abanderada de los humildes”, “Evita logró incluir en la estructura de poder a otros colectivos, como es el caso de las mujeres y lxs trabajadorxs. Estos movimientos encontraron a partir de la acción de Evita un marco de significación para convertirse en sujetos políticos de derecho y de participación directa en el entramado institucional, social y cultural del país”.

Según la diputada, “con lxs trabajadores ofició de nexo con los gremios, recibiendo delegaciones obreras y gremiales que solicitaban su intervención para obtener mejoras para el sector. Durante 6 años participó en negociaciones colectivas de trabajo, medió en la resolución de conflictos con la patronal y e impulsó de leyes de protección social y laboral”.

Evita ocupó lugares en las mesas sindicales que ni siquiera muchas mujeres hasta hoy lograron alcanzar. “Su mirada siempre estuvo orientada hacia la protección del trabajo y las mujeres, porque cuando existe la desigualdad, la falta de negociación salarial, los aumentos desbocados que impactan con fuerza en el presupuesto familiar, son las mujeres las más afectadas”, dice Álvarez Rodríguez.

Imaginar a Eva Perón hoy es un ejercicio político y de memoria feminista cada vez que se enuncia la frase vuelta canción: “Si Evita viviera…”. Cada unx puede completar los puntos suspensivos como quiera pero es inevitable proyectarla, en ese juego mental, con pañuelo verde abortero.

Una de las primeras decisiones que tomó la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, cuando asumió fue apagar las fuentes de iluminación del retrato de Evita que se posa en la fachada del Ministerio. Todo un gesto de época. Fueron lxs trabajadorxs del sindicato de Luz y Fuerza quienes decidieron revertir la situación.