La foto de Cristina Fernández de Kirchner y Hugo Moyano fue una sorpresa para propixs y ajenxs. Algunxs la esperaban hace años, otrxs decían que era algo imposible. Pero en 2018, y a casi diez años de aquella famosa pelea en el año 2010 que lxs distanció por casi una década, volvieron a mostrarse juntxs. Pero en la foto no estaban solxs. Además del anfitrión del gremio de Smata, Aldo Pignianelli y su adjunto Roberto Manrique; del secretario general de Canillitas Omar Plaini había una mujer: la secretaria general de FE-Sitraju y diputada nacional Vanesa Siley. Fernández de Kirchner y Siley llegaron juntas al predio de Cañuelas para participar de un curso de formación de delegados del gremio de los mecánicos dando una señal que no se puede soslayar: la importancia y la necesidad de que haya mujeres sindicalistas.

La foto no fue casual. En el contexto de una furiosa embestida del Gobierno contra el sindicalismo y con un movimiento de mujeres que cada vez es más fuerte, la imagen reúne todos los condimentos para pensar cuáles serán las estrategias de cara al futuro. Y es que el crecimiento y la visibilidad de las mujeres dentro de los sindicatos también es un signo de los tiempos que corren. Y eso también será clave para pensar los escenarios del próximo año electoral.

Ya no da lo mismo seguir viendo fotos de todos varones con camperas de cuero. Casi un año atrás, en septiembre de 2017 la entonces candidata a Senadora Cristina Fernández de Kirchner participó del cierre del Segundo Encuentro de Mujeres Sindicalistas que se había llevado a cabo en el predio del gremio de los Curtidores, organizado por las que integran la Corriente Federal de los Trabajadores de la CGT. Allí, junto a miles de mujeres de distintas centrales sindicales había dicho: “Es un gran desafío porque pocas veces se condensan en un mismo espacio y al mismo tiempo dos colectivos tan poderosos. Por un lado, el colectivo de la mujer que después de Ni Una Menos ha cambiado la historia no solamente en Argentina sino también en el mundo al mismo tiempo que el de trabajadoras organizadas. Es importante saber que dentro del mundo del trabajo la mujer está precarizada aún estando registrada. Miren cuántas luchas hay que dar al mismo tiempo”.

Y es que las mujeres sindicalistas vienen mostrando no solo gestos de unidad sino, sobre todo de acción. En mayo presentaron un proyecto alternativo al que presentó Cambiemos de “paridad salarial” que detrás de una promesa de licencia por paternidad, como cambio más sustancial se dispone a intervenir sindicatos y no  profundiza sobre la verdadera brecha salarial entre trabajadorxs en Argentina.

Por eso, la foto que copó las portadas de los principales diarios y portadas tiene que leerse en esa clave. La decisión de la ex Presidenta de incluir en esa mesa a una mujer sindicalista debe interpretarse en sintonía con los tiempos que corren: es un mensaje claro sobre la importancia de incorporar mujeres al movimiento obrero.