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La película se exhibe los sábados a las 19 en el Centro Cultural Recoleta, los domingos a las 18 en el MALBA y, desde el 15 de septiembre, en el Gaumont.

Una cancha solitaria. Una noche calurosa en un pueblo del noerdeste argentino. Una piba que hace jueguitos mientras escucha música en su celular. Las amigas que se acercan con los botines listos. Un entrenador que da indicaciones al equipo. Un partido que empieza cuando el día parece terminar. Los enojos y las broncas dentro del equipo que despuntan cuando la pelota se pone a rodar. Los muchachos de una comparsa que quieren copar la cancha. Las pibas que resisten la parada. Más conflictos dentro del equipo. Una arquera enojada. La charla y el diálogo como estrategia para resolver los problemas y volver a jugar. Corte. Una tarde gris de fin de semana. Una tormenta por venir. Un torneo de fútbol femenino en una plaza. Un acto de campaña política. Pibas que llegan de distintos lugares para participar del campeonato. El equipo de “Las Indomables” que debe esperar su turno de jugar.

Así empieza “Hoy partido a las 3”, la ópera prima de la directora y guionista correntina Clarisa Navas, que participó en la competencia internacional del Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI) este año. 

La película se exhibe los sábados a las 19 en el Centro Cultural Recoleta, los domingos a las 18 en el MALBA y, desde el 15 de septiembre, en el Gaumont.

En esa espera de “Las Indomables” para jugar su partido del torneo regional está la síntesis del documental. Durante esa hora de la siesta, donde el tiempo gotea como reloj de arena y bajo un cielo cada vez más oscuro, la directora narra el mundo del fútbol femenino y sus cruces: los conflictos de un equipo barrial, los desafíos de las jugadoras que entrenan en clubes grandes o en la Selección nacional y reciben becas que no les alcanzan siquiera para poder viajar, los amores que se encienden y se apagan, los cuerpos que rompen ataduras, la exploración de la sexualidad, las dificultades de las mujeres que tienen que dejar a sus hijxs para ir a jugar o que se ponen los botines a escondidas de sus maridos, los intereses de un partido político decadente que busca votos con un torneo mal organizado y un castillo inflable en una plaza, la violencia de los muchachos de la hinchada.

Clarisa Navas pone el foco en “Las Indomables” y a través de ellas va tejiendo el presente del fútbol femenino. Las chicas se plantan (y hasta de manos) ante toda adversidad. Ante las becas casi inexistentes para poder viajar a Buenos Aires y jugar, ante los pibes que le quieren arrebatar la cancha, ante el animador del evento que quiere terminar antes el torneo. Las pibas insisten en quedarse y hacerle frente a los propios conflictos de equipo, a los problemas con las rivales, a los desamores románticos y a un campo de juego que, con la lluvia, se vuelve un lodazal. Las jugadoras de “Las Indomables” insisten como resistencia. La cancha es su lugar, ahí quieren estar y desde ahí, construir.

La práctica del fútbol femenino viene creciendo cada vez más en el país. ¿Cómo leés el contexto  en el que realizás y producís tu película?

El contexto del fútbol femenino es muy variado, en mi caso decidí centrarme en la situación de mi región, y a través de las experiencias que tienen las jugadoras a nivel local como también a nivel nacional, ya que muchas de ellas han jugado en la selección argentina o en clubes importantes como River, Boca o San Lorenzo. A partir de los diálogos se deja ver la pasión y amor hacia una disciplina de la cual la mayoría no puede vivir, o no puede dedicarse plenamente.

Creo que el fútbol femenino en Argentina, con el nivel y el talento que tienen las jugadoras podría estar dentro de los más importantes a nivel mundial -como  ocurre con el masculino- pero en este capitalismo salvaje ninguna disciplina se mantiene sin incentivos y apoyos, y el fútbol femenino además carga con el peso estigmatizante del cual poco a poco se va liberando, pero que todavía tiene que lidiar con haber sido una disciplina históricamente masculina. No es casual que por ejemplo en todo el norte del país, prácticamente no existan instancias formativas, y que una nena juegue en equipos de nenas, es casi un imposible. El fútbol sigue siendo aprendido en el barrio, con los amigos, con los hermanos, con los primos, y creo que esa particularidad casi clandestina del aprendizaje, le da también una potencia y un valor de resistencia mucho más fuerte.

Hay pocas películas nacionales que tienen a las mujeres como protagonistas del mundo deportivo, específicamente del fútbol.  ¿Por dónde pensás que viene el aporte de esta película en este contexto?

El aporte de visibilización o de representación de este mundo del fútbol femenino, donde en la cancha también confluyen cuestiones que tienen que ver con la sexualidad, con las libertades y hasta con la política, hacen al aporte de construir imágenes e imaginarios en torno a un mundo poco explorado. Me parece que esa escasez en la representación en el audiovisual no es casual, no deja de devolvernos  en imágenes todo el tiempo la sociedad que somos y también quiénes son los que pueden generar discursos válidos. En ese sentido, creo que la película intenta construir imágenes y discursos de cuerpos de mujeres alejados de cualquier normatividad, dispuestos a apasionarse y a ser portadores de los más diversos deseos. 

El fútbol aparece en la película como plataforma y herramienta transversal de reflexiones feministas. ¿Cómo establecés vos el vínculo entre feminismo y fútbol?

Por más que no haya teoría o marcos teóricos académicos, cualquier mujer que en el nordeste argentino se involucra en el fútbol tiene algún germen de feminismo. Por más que las estructuras machistas son fundantes y atraviesan la subjetivación de la mayoría, para mí el fútbol es un espacio para revertir y, hasta a veces no de manera consciente, rebelarse contra un montón de estructuras, desafiar los órdenes impuestos y la repartición del tiempo, la direccionalidad de los deseos y de las pasiones a las cuales el sistema nos pretende someter.  El fútbol femenino está lleno de movimientos que tienden hacia deconstrucciones feministas y creo que al fútbol mainstream, blanco, hegemónico e hiper-mega-capitalista le hace falta feminismo. Después de la experiencia del fútbol femenino, yo al otro fútbol lo veo solo como una gran multinacional más.

 

En “Hoy partido a las 3” hay historias de amor que cruzan la historia del torneo y un fin electoralista en la realización de ese campeonato. ¿Por qué decidiste cruzar el amor, la política y el fútbol?

Estos cruces fueron algo que siempre observé en mi experiencia del fútbol en el nordeste, no se pueden despegar. El fútbol para las mujeres en contextos represivos es mucho más que un partido, supone un punto de encuentro donde van a confluir un montón de pasiones. Es un espacio donde podemos ser más libres sin el juzgamiento continuo del afuera. A la vez me parece que la manera de leer la realidad en clave futbolística nos atraviesa a todxs culturalmente, ese ganar y perder, los enfrentamientos, la rivalidad, el concepto de triunfo, lo trasladamos continuamente al amor, a la política, a cada uno de los vínculos. Y “Hoy partido a las 3” explora este diagrama de confluencia entre estas tres pasiones.

El partidismo siempre busca los lugares masivos, y en el futbol femenino barrial, los partidos políticos, casi en un registro bizarro eligen sostenerlos de manera precaria y organizarlos con tal de conseguir votos. Quizás también porque es una de las formas más fáciles y masivas: poner un par de gaseosas, dos arcos, un castillo inflable y ya eso es un evento de domingo en cualquier barrio. Lógicamente nadie se lo cree y termina siendo un paisaje muy chistoso donde todas las mujeres deciden abstraerse y hacer la suya, hasta enamorarse en las horas que dure ese torneo. Pero bueno fútbol, política y amor (romántico) creo que están codificados con los mismos componentes.

A lo largo de la película se narran situaciones de desigualdad entre el fútbol femenino y el masculino.  ¿Esa desigualdad se traslada al mundo audiovisual, en este caso, del cine independiente?

Si, de hecho era algo que todo el tiempo lo comparábamos con las personas del equipo técnico. Lograr hacer esta película fue casi igual que el partido que tienen que jugar “Las Indomables” en la trama: con la cancha toda embarrada hecha una laguna. El cine independiente demanda la misma pasión y el camino es tortuoso para poder concretar. Al igual que a las pibas de la película, en nuestro caso el hacer cine siendo mujer,  con veinti-algo de años y siendo de provincia, son todos factores que de algún modo dificultan más. Pero fue tanta la insistencia que logramos hacer la película.

Quizás operan de manera más sutil, pero las restricciones del machismo están en el mundo del cine y muy presentes. Siendo mujer tenés que demostrar el doble para generar atención y para que confíen. Esa sutileza es evidente en las presentaciones: si es un director quien hace una película se lo enuncia como “hablamos con el director …”. En mi caso, un montón de veces sucede que los medios ponen “estuvimos hablando con las chicas…. Si bien ayuda a no enquistarse en esos espacios de poder ligados a las construcciones machistas, cada vez que nos dicen “las chicas de Hoy partido a las 3” creo que se invisibilizan un montón de cosas. Y eso no es ninguna ingenuidad, es un fiel reflejo del sistema que tenemos.