Por:

Chile es junto con Brasil y Argentina uno de los tres seleccionados sudamericanos en Francia este año. A diferencia de Brasil que participó en todos los campeonatos mundiales y de la Argentina, que juega su tercera copa después de doce años de no hacerlo, Chile disputa una Copa del Mundo por primera vez. Sin embargo, la situación del fútbol femenino de uno y otro lado de la cordillera puede mirarse en espejo en estos últimos años.

Iona Rothfeld podría preguntar mirando a cámara, como lo hacen las jugadoras alemanas en la reciente publicidad de cara al Mundial de Francia, si alguien sabe cómo se llama. Su nombre no aparece en wikipedia ni en medios internacionales. Sin embargo, las futbolistas chilenas la conocen muy bien. Iona Rothfeld es una de las fundadoras y la directora de la Asociación Nacional de Jugadoras de Fútbol Femenino (ANJUFF), que hoy integran además Tess Strellnaue , Javiera Moreno, Alejandra Cassi y Camila García. A los 26 años, Iona juega en la Universidad St Thomas en Estados Unidos donde se recibirá en ciencias políticas a fin de año. Pero antes de mudarse al país norteamericano y de sentarse en mesas de reuniones con la Federación de Fútbol Chilena (FFCh) y el Sindicato de futbolistas de su país (Sifup), fue delantera de la Universidad Católica de Chile y vistió la camiseta número 9 de la selección nacional, de la que formó parte durante siete años.  

Chile es junto con Brasil y Argentina uno de los tres seleccionados sudamericanos en Francia este año. A diferencia de Brasil que participó en todos los campeonatos mundiales y de la Argentina, que juega su tercera copa después de doce años de no hacerlo, Chile disputa una Copa del Mundo por primera vez. Sin embargo, la situación del fútbol femenino de uno y otro lado de la cordillera puede mirarse en espejo en estos últimos años.

Chile es junto con Brasil y Argentina uno de los tres seleccionados sudamericanos en Francia este año. A diferencia de Brasil que participó en todos los campeonatos mundiales y de la Argentina, que juega su tercera copa después de doce años de no hacerlo, Chile disputa una Copa del Mundo por primera vez. Sin embargo, la situación del fútbol femenino de uno y otro lado de la cordillera puede mirarse en espejo en estos últimos años.

En 2016, un año antes de que las futbolistas argentinas realizaran un paro de actividades y escribieran una carta al presidente del fútbol femenino, Ricardo Pinela, donde exigían las condiciones mínimas para el desarrollo de la actividad, como el pago de viáticos de 150 pesos, Iona creaba -junto a algunas jugadoras- la ANJUFF. Buscaban revertir la situación del fútbol femenino chileno, que en su etapa más crítica había tenido a la selección sin actividad durante dos años y había quedado ya por fuera del ranking de la FIFA.

“Fundar la asociación surge de la indignación de estar años y años haciendo algo que me gustaba y luchando porque no se me daban las condiciones para hacerlo de la mejor manera, que se me trataran distinto por ser mujer, ver cómo a mí y a mis compañeras nos dejaban a un lado y nos daban las sobras de lo que quedaba del equipo masculino”, explica la futbolista.

Cuando crearon la asociación, señala Iona, no se reconocían como una organización feminista porque “algunos sectores lo veían como algo innecesario” pero que eso ha ido cambiando y que ella personalmente se define como feminista. “Se ha sentido la diferencia con respecto al primer año que creamos la asociación, hemos recibido mucho apoyo de compañeras y de otros sectores y organizaciones no relacionadas específicamente al fútbol. Desde el fútbol podemos visibilizar mucho esta lucha, exponerla y evidenciarla”, reflexiona.  

En la primera reunión que tuvieron con la Federación de Fútbol de Chile, con quienes ahora se sientan en una mesa de trabajo una vez al mes, las jugadoras les exigieron reactivar la selección nacional, proponer a Chile como sede de la Copa América de 2018, empezar a trabajar en las divisiones infantiles, que se mejorara el campeonato nacional y que se creara una subgerencia de fútbol femenino dentro de la Federación porque era necesario una persona trabajando permanentemente. Todos esos puntos, cuenta Iona los consiguieron.  

—El último avance que hemos logrado ha sido el del seguro médico para todas las jugadoras de la categoría A y de la B. Parece ridículo, ¿no? Debería haber existido desde hace mucho tiempo. ¿Cómo las jugadoras no van a tener la garantía de que los clubes las amparen si se lesionan jugando por ellos? Es un paso importantísimo.

Iona y sus compañeras de la ANJUFF presentaron el protocolo del seguro médico en la última asamblea anual de jugadoras chilenas donde participaron 27 futbolistas en representación de todos los clubes del país (son 29 los clubes, entre los 14 que juegan en la primera y los 15 que juegan en la segunda división). Durante esa misma jornada, además, la ANUJFF presentó un protocolo creado por la asociación contra el acoso y el abuso sexual.  “Aunque no haya habido todavía denuncias públicas no somos ingenuas para creer que esto no suceda, sobre todo en un mundo tan machista como es el del fútbol existen estas situaciones y nos adelantamos para poder prevenir y proteger a las jugadoras”, explica Iona. Ese mismo 24 de mayo, crearon una mesa para que todas las jugadoras contaran cómo son tratadas en sus clubes. Y desde la ANJUFF anunciaron que visitarán cada institución para ver las instalaciones y las condiciones en las que desarrollan su actividad.

Hace diez días, más de quince mil personas vieron desde las tribunas del estadio nacional en Santiago el partido amistoso entre la selección chilena y la colombiana. “Sueldo, salud y equipamiento para que el fútbol femenino siga creciendo”, se leía en letras rojas y negras en una bandera blanca desplegada por la hinchada. Porque aunque haya habido avances logrados desde la asociación que conduce Iona y que hoy preside Tess Strellnauer, todavía la situación del fútbol femenino en Chile sigue siendo muy diferente según el club.

—Venimos trabajando por una estandarización del fútbol femenino en el país. En conjunto con la federación estamos intentando fiscalizar y obligar, de alguna manera, a que los clubes cumplan con condiciones básicas. Hoy la mayoría acata el reglamento de licencia de clubes de Conmebol: una cancha con las medidas reglamentarias, vestuarios para las jugadoras, un cuerpo técnico e indumentaria acorde a las futbolistas (que no sea ropa que ya usó el equipo masculino y pasa a ser del femenino). Sin embargo, muchas veces son las mismas jugadoras quienes se autogestionan estas condiciones mínimas o lo hacen a través de auspicios y marcas. Nosotras queremos que esta responsabilidad sea exclusivamente de los clubes.

El 21 de enero de este año Macarena Sánchez hacía pública la desvinculación de UAI Urquiza y su posterior intimación al club y a la Asociación de Fútbol Argentino para que la reconocieran como trabajadora. Su pedido de un fútbol feminista, disidente y profesional hizo eco también en el país vecino. Quince días más tarde, el club Santiago Morning anunciaba los primeros cuatro contratos del fútbol femenino en Chile. A Iona la alegra la repercusión del caso de la futbolista argentina que hoy es una de las quince jugadoras con contrato de San Lorenzo y con quienes se habían conocido el año pasado en el Foro Sudamericano organizado por ANJUFF. “Nosotras vemos con buenos ojos la iniciativa del Santiago Morning y de Colo Colo, que son los clubes que vienen trabajando de formas más estructurada y ordenada, sin embargo queremos que se profesionalice de manera uniforme. No puede ser que cuatro jugadoras tengan contrato, que a algunas les paguen mucho, a otras poco y a otras no les paguen. Es un paso, seguro. Pero no vamos a quedarnos con eso”. La futbolista chilena remarca que desde la asociación buscan generar acciones internacionales para unificar y reforzar la lucha que ella señala es la misma en toda Sudamérica.

—Para combatir tenemos que estar juntas y poder presionar aún más a los organismos internacionales y a las federaciones nacionales. Para nosotras es muy difícil trabajar por fuera del fútbol, estudiar, entrenar, disputar partidos y además organizarnos para pelear por condiciones dignas y justas de trabajo. Necesitamos que las instituciones tomen sus responsabilidades porque están en juego nuestros derechos.

Iona llegó a Francia para seguir desde las calles y las tribunas el primer Mundial que disputa su selección, que en la fase de grupos se enfrentará a Estados Unidos, Suecia y Tailandia. Al equipo nacional chileno le tocó un grupo donde todos los rivales ya tienen experiencia en Copas del Mundo. Las estadounidenses que son tricampeonas, disputaron, al igual que las suecas todas las ediciones desde que FIFA las organiza en 1991. Las tailandesas, por su parte disputarán su segundo campeonato mundial, jugaron por primera vez en Canadá 2015. Iona, que integró el seleccionado durante siete años y que los recuerda como los mejores de su vida pese a las condiciones en que jugaba, tiene muchas expectativas sobre este Mundial.  

—Para nosotras es un logro que Chile participe con los pocos recursos que tenemos y con la preparación cortoplacista que hemos tenido en relación a otras selecciones. Las diferencias son enormes pero lo importante es que este Mundial nos ayude a unificar los avances y  hacerlos más concretos. No queremos que lo que hemos logrado en el fútbol femenino chileno sea sólo luces que desaparezcan luego del campeonato. No vamos a retroceder, vamos a trabajar para que esto que conseguimos sea sólido. Ojalá que Francia marque un antes y un después en el fútbol femenino mundial.