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“Cuando no haya aire para respirar, te estaré asfixiando”, dice No me importa morir, uno de los himnos de El Otro Yo, que salió a la luz dentro de Abrecaminos, el disco que en 1999 propulsó a la banda a los canales masivos de difusión. 17 años después de que Aldana cantara que no le importa morir, comenzaron a aparecer mensajes en redes sociales que lo acusaban de abuso sexual. Al poco tiempo, las denuncias informales tomaron rumbo legal y finalmente esta semana, el martes 22 de mayo, comienza el juicio oral.

Cristian Aldana fue embargado por 2.500.000 pesos y está detenido en prisión preventiva hace un año y medio en el penal de Marcos Paz, procesado por el delito de abuso sexual con acceso carnal gravemente ultrajante y corrupción de menores. Las dos primeras audiencias serán 22 y 24 de mayo y estarán a cargo de los jueces Rodolfo Bustos Lambert, Ana Dieta de Herrero y Rodolfo Goerner. Por los cargos de los que se le acusan, Aldana podría recibir una condena de 20 años.
Los abusos ocurrieron entre 1999 y 2010. Las denunciantes son mujeres jóvenes, menores de edad en la mayoría de los casos, que se acercaban al acusado por su condición de seguidoras de la banda en cuestión, reconocida por dirigirse al público adolescente antisistema, evocando una vida libre de ataduras morales, económicas, políticas. La identidad sónica, aniñada y punk otorgaba a la banda y sus seguidorxs un halo ideológico libertario que se ve hoy doblemente traicionado por los abusos sexuales de parte del líder, Aldana.

El fanatismo de las chicas victimizadas y la condición vulnerable de groupie a la cual eran llevadas es crucial, tan es así que el pedido de excarcelación por parte del abogado de Aldana fue denegado por la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional por “la admiración que generaba en sus víctimas debido a su actividad como integrante de una banda musical de la cual aquellas eran seguidoras” y por “la escala penal de los crímenes y la posibilidad de una condena por ellos, el corto lapso que lleva detenido el imputado y la necesidad de resguardar la seguridad de las víctimas y los testigos”.

Fue una ex novia de Cristian Aldana quien presentó por primera vez una denuncia en su contra. Ella contó publicamente que empezó una relación con Aldana cuando tenía 13 años y él 34. A partir de su denuncia, tras la creación del grupo de Facebook “Víctimas de Cristian Aldana” y la difusión de un video donde tres de las denunciantes cuentan sus historias, más mujeres pudieron contar sus experiencias de abuso y organizarse para asentar la denuncia en la justicia. La Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM) formalizó las denuncias. Son siete las mujeres que acusan a Aldana de haber cometido estos delitos y se estima que durante el juicio se sumarán cuatro testimonios más.

En abril de 2016 El Otro Yo emitió un comunicado desde su página, entonces aseguraba que las reiteradas denuncias se fundaban en una “persecución tanto política como fuertemente difamatoria con intención de callar nuestras ideas, nuestra música, nuestra alma!”. A los pocos días, durante la Marcha “Basta de Abusadores y Violadores en el Rock”, Aldana asistió vestido de monja para cantar una canción en la que repetía “El amor vence al odio”.

El vértigo del sadismo va a juicio este 22 y 24 de mayo.