Por: Fotos: Fiscales.gob.ar

El crimen de Micaela no es un caso aislado sino que forma parte de una trama de violencias cuya expresión más extrema es el femicidio. Se trata del primero ocurrido en ese barrio en llegar a juicio y juzgarse como tal. En particular, en el territorio donde ella vivía se registraron otros femicidios a mujeres jóvenes. El 29 de octubre de 2016 Élida del Valle Barrios, de 39 años, fue asesinada a cuchillazos por su ex pareja a plena luz del día en una plaza del barrio. Tenía dos hijos. El 29 de diciembre de ese mismo año Lorena Dávalos, de 22, recibió un balazo en la cabeza de parte de su ex novio. En tanto el 20 de junio de 2017 Aydée Mérida Durán, de 18 años, también recibió un disparo de su novio.

A Micaela Gaona le dispararon en la cabeza con un arma 32 la mañana del jueves 23 de julio de 2015.  Tenía 20 años, era mamá de un nene, Byron, y estudiaba en la Media 6 de Barracas. La madrugada de su muerte estaba acostada en la pieza que alquilaba en el barrio Loma Alegre de la Villa 21-24. No llegó a defenderse. El que apretó el gatillo fue su ex pareja Alexis Manuel Arzamendia. Así lo resolvió ayer el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº25 que lo encontró responsable de homicidio cuádruplemente calificado: por haber sido cometido por un hombre mediando violencia de género; por haberse cometido contra su pareja; por alevosía y por haber utilizado un arma de fuego.

Lxs abogadxs Gabriela Carpinetti y Nahuel Berguier habían pedido la pena máxima en sus alegatos. La fiscal Dafne Palópoli también había solicitado perpetua. La funcionaria trabajó en colaboración con la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM). La Dirección de Orientación, Acompañamiento y Protección a las Víctimas (Dovic) también intervino desde el comienzo del proceso asistiendo a familiares de la víctima.

Los jueces Rodolfo Bustos Lambert, Ana Dieta de Herrero y Gustavo Goerner darán a conocer sus fundamentos el próximo 22 de agosto. Durante el debate oral y público quedaron evidenciadas las violencias previas al femicidio de la que era víctima Micaela. Lidia, la madre de la joven asesinada, narró diversas situaciones de violencia física y hostigamiento. En uno de esos episodios Alexis la pateó en la calle a la chica y ella volvió a su casa llorando. Según Lidia, él llegó a decirle que “si no era de él, no iba a ser de nadie”.

Su tía declaró, a su vez, que Micaela quería separarse pero que tenía miedo por su hijo. Una amiga de la joven relató que Micaela “estaba cansada de los maltratos” y que no quería estar más con Alexis. Detalló dos episodios de violencia: uno donde Alexis fue hasta el trabajo de Micaela para agredirla porque “ella se había planchado el pelo” y otro donde le tiró un piedrazo.

Según se reconstruyó en el juicio la noche del 22 de julio, Micaela salió de la casa de su amiga para encontrarse con otros conocidos. La última conexión que registró su teléfono fue a las tres de la mañana. Pasadas las ocho de la mañana, Alexis dejó al hijo de ambos en la casa de su suegra y dijo que Micaela se había ido a la obra social.

Los disparos no se hicieron a más de 50 centímetros. En el cubrecama quedó la marca de los fogonazos. “Evidentemente fue un asesinato a quemarropa, donde se utilizó como amortiguación el acolchado, lo que evidencia el grado de saña con el que se actuó”, afirmó la fiscal durante su alegato. Tras el femicidio, Alexis escapó a Entre Ríos y lo detuvieron días después del descubrimiento del crimen. El cuerpo de Micaela lo encontraron el 24 de julio.

“La violencia sufrida por Micaela no terminó con su vida. Siguió en la actuación defectuosa de la Gendarmería al momento del hallazgo del cuerpo. Y se profundizó en el desamparo que sufrió su hijo Byron, su madre y sus hermanos por parte del Estado Nacional y local, luego de su femicidio”, denunció la querella.

El crimen de Micaela no es un caso aislado sino que forma parte de una trama de violencias cuya expresión más extrema es el femicidio. Se trata del primero ocurrido en ese barrio en llegar a juicio y juzgarse como tal. En particular, en el territorio donde ella vivía se registraron otros femicidios a mujeres jóvenes. El 29 de octubre de 2016 Élida del Valle Barrios, de 39 años, fue asesinada a cuchillazos por su ex pareja a plena luz del día en una plaza del barrio. Tenía dos hijos. El 29 de diciembre de ese mismo año Lorena Dávalos, de 22, recibió un balazo en la cabeza de parte de su ex novio. En tanto el 20 de junio de 2017 Aydée Mérida Durán, de 18 años, también recibió un disparo de su novio.

El crimen de Micaela no es un caso aislado sino que forma parte de una trama de violencias cuya expresión más extrema es el femicidio. Se trata del primero ocurrido en ese barrio en llegar a juicio y juzgarse como tal. En particular, en el territorio donde ella vivía se registraron otros femicidios a mujeres jóvenes. El 29 de octubre de 2016 Élida del Valle Barrios, de 39 años, fue asesinada a cuchillazos por su ex pareja a plena luz del día en una plaza del barrio. Tenía dos hijos. El 29 de diciembre de ese mismo año Lorena Dávalos, de 22, recibió un balazo en la cabeza de parte de su ex novio. En tanto el 20 de junio de 2017 Aydée Mérida Durán, de 18 años, también recibió un disparo de su novio.

De acuerdo a las últimas estadísticas oficiales de la Corte Suprema de Justicia de la Nación de Argentina en 2016 hubo 254 femicidios. En 2015 habían sido 235 los crímenes de mujeres por su condición de género.