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Los #MartesVerdes y los #JuevesVerdes reúnen a cientos de activistas por el aborto legal que se acercan cada semana al Congreso de la Nación para seguir el debate público en audiencias. Ya son más de 400 lxs expositorxs que dieron sus opiniones, tanto a favor como en contra. Mientras tanto, en la calle late la expectativa y un sinfin de acciones que se superponen: pintadas, recitales, lecturas de manifiestos, partidos de fútbol femenino en una cancha que se improvisa con pintura blanca, filas larguísimas de personas que van a buscar su pañuelo verde, un símbolo que ya copó la Ciudad y que es la contraseña de una lucha que nos atraviesa y que logró intervenir no sólo el tiempo legislativo, sino el espacio urbano en los subtes, colectivos, bares, cines, oficinas, almacenes o donde se vaya. El pañuelo se viralizó, pero no por las redes si no como una suerte de pasquín analógico que todxs sabemos lo que quiere decir: Aborto legal, seguro y gratuito. Y lo queremos ya.

 

Mientras tanto, en la misma Ciudad sigue adelante el proyecto de la UNICaba que impulsa a nivel local el gobierno de Cambiemos, y que promueve el cierre de 29 institutos de formación docente (terciarios). El proyecto es fuertemente rechazado por la comunidad educativa en su conjunto. En reemplazo de los terciarios, Cambiemos propone la creación de una Universidad con autoridades elegidas por el gobierno, mediante un interventor (principio contrario a la democracia y autonomía que debe caracterizar cualquier elección de autoridades universitarias por parte de claustros de la comunidad). Tampoco se dan a conocer qué planes de estudio estarían incluídos en esta nueva institución. Todas las carreras que hoy están ubicadas en los terciarios serían unificadas en esta nueva universidad,que es presentada como un proyecto donde los docentes pasarían a ser concebidos “innovadores” dispuestos a brindar herramientas educativas para nuevas formas de emprendedorismo. El autor del proyecto, faltaba más, es el ex CEO de la Editorial Santillana y actual Subsecretario de Planeamiento e Innovación Daniel Meriño.

 

Actualmente, el sistema educativo de la Ciudad en cuanto a la formación docente está estructurado de la siguiente manera: Escuelas Normales Superiores, Institutos de Enseñanza Superior e Institutos Superiores de Profesorado. El nuevo proyecto habla de una “renovación” con el objetivo de responder a las demandas del mercado actual (el cual no parece tener un problema de demanda sino de oferta de puestos de trabajo en un país y una ciudad donde falta el empleo).

Mediante la UNICaba se propone unificar todos los profesorados, transfiriendo toda la matrícula estudiantil de los mismos a una misma institución en 2019. Según la ministra de Educación de la Ciudad Soledad Acuña, “se ha buscado mantener el espíritu innovador y vanguardista con el que el sistema actual ha sido creado”. En tren se marcar un contrapunto con esta idea de innovación, el proyecto, sin embargo, reduce cursos y expulsa a miles de docentes del estatuto docente, la herramienta más valiosa para reclamar por los derechos de un rubro maltratado.

Enlazar la discusión en torno al proyecto de UNICaba con la reunión feminista que está ocurriendo cada semana ante el Congreso de la Nación, sumada a la masiva marcha educativa que se dio hace pocos días, fue una de las propuestas del Frente Popular por la Educación Sexual integral,que nuclea desde hace dos años a decenas de organizaciones alrededor de una agenda común por la defensa de la ESI y la educación pública, el martes pasado en el Congreso. El Frente por la ESI leyó y puso en circulación un documento en el que alerta sobre la puesta en peligro de la ESI en el proyecto de UNICaba y sobre el uso del concepto de educación sexual que los sectores que se oponen a la legalización del aborto vienen abordando en el debate público. En este sentido, el Plan de Prevención del Embarazo no Intencional que promueve el Estado y que se alienta en el debate público actual, con el aborto en la agenda mediática, busca plantearse discursivamente como una alternativa al aborto, pero desconoce una realidad mucho más profunda en relación a la soberanía de los cuerpos gestantes para decidir sobre el deseo de maternar o no hacerlo.

Al mismo tiempo, y de forma contradictoria, el proyecto de UNICaba pone en riesgo la continuidad de las cátedras de ESI en que se forman miles de docentes.

En el documento leído ayer por el Frente por la ESI, señalan que “mientras debatimos nuestro derecho al aborto legal, la Alianza Cambiemos sigue destruyendo la Educación Sexual Integral”. “La ESI, con sus múltiples dimensiones y con su progresiva inclusión de la perspectiva de género, busca acabar con estas formas de naturalización que recién nombramos. Contribuye a valorar el rol de la escuela como un lugar que puede y debe contribuir a la reflexión crítica, a ser un refugio, y a su vez a ser una comunidad de escucha y contención, más aún cuando se carece de eso en los hogares de lxs estudiantes. En este sentido, también alertamos que el actual proyecto de UNICaba pone en riesgo la formación docente en ESI, ya que la continuidad de la asignatura no está garantizada en el proyecto, del cual se desconocen las propuestas curriculares y lo único que se sabe es que se pretende construir un edificio con 35 millones del Banco Interamericano de Desarrollo”.