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La defensa como filosofía es mucho más que estrategias de combate. Son miradas, gestos y hasta danzas. La autodefensa es, en definitiva, poner el cuerpo y desde ahí parte la autora cuestionando la prohibición del uso de la fuerza para defender los propios cuerpos.

Dos años antes de la irrupción de Ni Una Menos en la historia política de la Argentina, dos hermanas del oeste del conurbano bonaerense fueron condenadas por defenderse de un vecino que intentó violarlas y que las hostigaba. Una de ellas le clavó un cuchillo en la espalda al agresor para ahuyentarlo, él sobrevivió y la causa que contra ellas fue por “tentativa de homicidio”. Dos años, un mes y veintiún días pasaron el encierro preventivo antes de la condena que, paradojalmente, fue por la misma cantidad de tiempo. La historia de las hermanas Ailén y Marina Jara es una de las más emblemáticas de los últimos años. Durante 2017 el nombre de Eva Analía “Higui” De Jesús traspasó las fronteras nacionales y su pedido de libertad se volvió causa internacional: ella también había intentado defenderse de una violación correctiva por ser lesbiana. Higui todavía enfrenta un juicio y aunque recuperó la libertad todavía no fue absuelta.

El derecho a la defensa para sobrevivir a un mundo tanático para las mujeres, lesbianas, travestis, trans, maricas y no binaries está sintetizado en estas dos historias recientes que son un ejemplo, también, de la reacción de la justicia patriarcal. Defenderse, una filosofía de la violencia, de Elsa Dorlin, publicado en castellano por Hekht Libros llega para profundizar sobre el tema y permitir la construcción de una genealogía desde la óptica de lxs oprimidxs. Con prólogo de la Doctora en Ciencias Sociales, Margarita Martínez,  el libro es una herramienta fundamental para el activismo para pensar en la insistencia en la supervivencia desde los cuerpos, la apropiación hegemónica de la violencia y el ejercicio de las violencias.

La autora, filósofa francesa que concentra su trabajo en los estudios de género y la perspectiva decolonial, recorre la filosofía del Black Panther Party, los bailes de los esclavos, lo ocurrido en el gueto de Varsovia, las patrullas de autodefensa queer, el ju-jitsu de las sufragistas anarquistas inglesas. Rescata archivos tan insólitos como necesarios para estos tiempos en los que se hace fundamental destruir aquella gestualidad que le otorga una corta vida a los feminismos. Como por ejemplo el rescate del Club de Autodefensa Sufragista abierto por Edith Garrud en 1909, en Londres. Hay genealogías y un acumulado de saberes colectivos de resistencia entre lxs negrxs, lxs judíxs y las feministas que fueron transmitidos por canales subterfugios que Dorlin hace emerger. Las notas al pie de este libro son un espacio para bucear horas y encontrar múltiples referencias.

La defensa como filosofía es mucho más que estrategias de combate. Son miradas, gestos y hasta danzas. La autodefensa es, en definitiva, poner el cuerpo y desde ahí parte la autora cuestionando la prohibición del uso de la fuerza para defender los propios cuerpos.

 

La defensa como filosofía es mucho más que estrategias de combate. Son miradas, gestos y hasta danzas. La autodefensa es, en definitiva, poner el cuerpo y desde ahí parte la autora cuestionando la prohibición del uso de la fuerza para defender los propios cuerpos.

Ni Una Menos en Argentina es lema, es movimiento social, es colectivo. También es contraseña, espacio seguro, memoria política del feminismo. Los pañuelos verdes, símbolo de la lucha por el aborto, también son un código común de seguridad. El mensaje más poderoso que han dado las manifestaciones masivas de los feminismos en los últimos tiempos es que no estamos solas, en principio, y la certeza de la posibilidad del derecho a vivir una vida libre de violencias. Pero también una certidumbre de menos liberadora: el grito de Ni Una Menos es la conciencia de la muerte cotidiana, de la exposición diaria al femicidio. Si todos los días muere una mujer, una lesbiana, una travesti, una trans por el hecho de ser mujer, torta, travesti, trans; cada una de nosotras está en peligro. Si todos los días muere una mujer, una lesbiana, una travesti, una trans es la expresión de una cadena de violencias machistas que muchas veces no dejan huellas físicas pero van tallando.

Frente a la conciencia del riesgo, hemos sabido despojarnos del terror que se cuela en nuestros aprendizajes. La denuncia de las responsabilidades estatales por esas muertes evitables y la demanda concreta a quienes tienen responsabilidades por estos crímenes son las primeras reacciones de la rabia organizada. La brecha entre la conciencia social del problema y las deficientes respuestas estatales hacen emerger la discusión sobre otra opción ante la intemperie: la autodefensa feminista. “Defenderse, una filosofía de la violencia” es mucho más que un manifiesto. Un texto para las discusiones que se atraviesan de cara a pensar la posibilidad de una justicia feminista y popular.