Por: Fotos: AFP

En 2012 se convirtió en la primera mujer submarinista de Sudamérica. No fue fácil ser la primera mujer en esa área y se lo hacía saber a su madrina, cada vez que le contaba cuánto le costaba a los varones aceptarla.

Tiene un rodete tirante, bien tirante, sujetado con clips para que ningún pelo rubio se escape de sus coordenadas. En sus orejas lleva dos perlitas y está vestida con el uniforme color negro de la Armada Argentina que incluye pantalón, camisa, corbata y saco. La que habla frente a cámara es Eliana Krawczyk. Es un video grabado por el ministerio de Seguridad, algunos años atrás, en donde ella, la única mujer a bordo del submarino ARA Salta cuenta cómo es el lugar en el que convive junto a otros varones y cómo es su trabajo.  Eliana se ríe cuando muestra cómo se acuesta en su cucheta.

—Este es mi compartimento. Soy responsable porque soy jefe de armas del submarino. Duermo con siete hombres más en este compartimento que es cucheta. Y arriba tengo, bueno, tres camas de varones y yo soy la que está bien abajo.

Las imágenes siguen: Eliana recorre el submarino, sube y baja las escaleras y posa en diferentes lugares de la nave acuática. Con 35 años, la “reina de los mares”, como la apoda su papá, es la única mujer de las 44 personas que estaban a bordo del ARA San Juan, desaparecido hace más de una semana. 

¿Dónde está Eliana?

—Mirá Elianita, si estás cerca de Trelew nos podemos encontrar, ¿qué te parece?

—Hola madrina. No creo que sea posible, sabés, porque estamos de patrullaje y con mucho trabajo.

Eliana y su madrina, Estela Norma Damadío, se comunicaban a través de audios de Facebook. El 8 de noviembre de 2017 fue la última vez que hablaron. Norma pensó que quizás podía ver a su ahijada cuando el submarino desembarcara por sus pagos, donde vive hace algunos años.

Norma guarda ese audio como un tesoro. Hace un ratito se enteró de las últimas noticias: la confirmación de que hubo una explosión en el mar el mismo día que desapareció el buque. Atiende por teléfono a LATFEM entre sollozos, pero se reconforta cuando habla de Eliana en presente y la evoca como una “chica dulce, calma, compañera, buena persona, solidaria, sociable, amante de las plantas y los animales”.

Norma compartió en su Facebook las últimas fotos que posteó Eliana desde el Parque Nacional de Tierra del Fuego, en la última parada antes de la desaparición. En las tres fotos está vestida de civil. Con el pelo suelto, un jean, una remera rayada blanca y celeste, una campera negra y unas zapatillas all star blancas. En una está señalando un mapa de la Provincia junto a otro cartel al lado con la inscripción “Las Malvinas son Argentinas”. En otra foto está sentada en unas rocas, con el lago detrás. Y en la tercera está posando en un mirador, también con vista al lago. En las tres fotos está sonriendo.

En esos días de amarre en Ushuaia se comunicó con su hermano, que también es maquinista de buques de la Armada. Le había dicho que el buque estaba con “problemas” pero que estaban resolviéndolos. Esa también fue su última conversación.

La nena a la que le gustaba estar en la pileta

Eliana María Krawczyk nació en Oberá, provincia de Misiones. Es la menor de seis hermanos de una familia trabajadora que se dedica al rubro de florería y aserraderos. Por cuestiones familires y de coyuntura, desde que era chiquita “Elianita” pasaba todos los días en la casa de sus padrinos, que eran vecinos linderos de su casa y aún no tenían hijos. Lo que más le gustaba era estar en la pileta.

Cuando terminó el secundario decidió estudiar ingeniería industrial, pero dos episodios trágicos cambiaron el rumbo de su vida en esos años. La muerte de su mamá y de uno de sus hermanos en un accidente de tránsito.

En 2004, a los 22 años, navegando pero por internet, Eliana vio una publicidad de la Armada en la que convocaban a jóvenes. No lo dudó. Agarró un bolso y viajó para Posadas con una foto de su mamá en la billetera, según contó en una nota que le hicieron en la revista dominical VIVA.

“A Eliana le encanta lo que hace y es muy profesional. Mientras estudiaba en Posadas y venía en los veranos a mi casa en Oberá practicaba en la pileta. Me decía ´Madrina, tengo que ejercitarme´ y se pasaba horas nadando”, cuenta Norma.

Cuando terminó la carrera para oficial de la Armada decidió que quería más. Su pasión era navegar así que se anotó en el posgrado para ser submarinista.

En 2012 se convirtió en la primera mujer submarinista de Sudamérica. No fue fácil ser la primera mujer en esa área y se lo hacía saber a su madrina, cada vez que le contaba cuánto le costaba a los varones aceptarla.

En 2012 se convirtió en la primera mujer submarinista de Sudamérica. No fue fácil ser la primera mujer en esa área y se lo hacía saber a su madrina, cada vez que le contaba cuánto le costaba a los varones aceptarla.

“Al principio era difícil. Me decía que tenía que demostrar que ella podía hacer las mismas actividades y que tenía las mismas capacidades que los varones. Pero a medida que pasó el tiempo la fueron aceptando y respetando”, relata Norma.

En 2007, bajo la gestión de la entonces ministra de Defensa Nilda Garré se formalizó el Observatorio sobre la Integración de la Mujer en las Fuerzas Armadas y se creó el Consejo de Políticas de Género para la Defensa, concebido como una herramienta de diagnóstico y análisis sobre la situación de las mujeres y su inserción en el ámbito de las Fuerzas Armadas.

“A Eliana la conocí porque ella integraba el Consejo de Políticas de Género”, cuenta a LATFEM la actual diputada por el Frente para la Victoria, Nilda Garré. “Era muy activa porque difundía e impulsaba los temas de género. Es una muchacha muy valiosa y había asumido el tema con mucha responsabilidad”, agrega.

Según un informe sobre la Integración de las Mujeres en las Fuerzas Armadas del año 2010, 9.335 mujeres integraban las Fuerzas Armadas y los Institutos de Formación Militar, representando un 11,56% del total de lxs integrantes de las Fuerzas Armadas. Las mujeres son el 6,55% del total de Oficiales y el 7,52% del total de Suboficiales.

En la Armada, lugar en el que trabaja Eliana, se registra un total de 1.799 mujeres, siendo el 8,5% del total, teniendo en cuenta los Institutos de Formación. En la oficialidad, el 14% del Cuerpo Profesional son mujeres y en el Cuerpo Comando representan un 2%. En la suboficialidad, las mujeres representan el 6% del total y el 12% en los/as soldados voluntario/as.

“Durante nuestra gestión tratamos de empoderar a las mujeres desde el género y de divulgar una cultura de respeto a través de las escuelas charlas y conferencias. Hasta que yo entré las mujeres generalmente estaban en los lugares de enfermeras o médicas pero nunca en los puestos militares. Nosotros impulsamos fuertemente que las mujeres pudieran hacer carrera como los varones”, concluye Garré.

Un desafío

—Si pensás que estas abajo del agua y sos la única mujer es raro. Pero a la vez es emocionante y muy desafiante. Cuando yo entré a la Armada no había ninguna oficial en ese momento, entones lo tomé como un desafío de poder llegar a ser la primera. Entonces ahora mi próximo desafío sería llegar a ser comandante de un submarino. A las mujeres que quieran ingresar que ingresen, que tengan confianza y que no tengan miedo, que se puede hacer lo mismo que un hombre en un ámbito tradicionalmente masculino.

En el video, Eliana se despide con una sonrisa, firme junto al mástil de una bandera argentina en la proa del barco. La tragedia de la nave argentina recorrió el mundo entero, pero la historia de Eliana también llamó la atención en los medios internacionales. No es para menos: se trata de la primera mujer submarinista de Latinoamérica y el Caribe.