Por: Fotos: Confederación mapuche de Neuquén

“Se han aislado totalmente de lo que puede ser el pueblo mapuche”, dijo la ministra de Seguridad Patricia Bullrich al referirse a las acciones de la hasta ahora de existencia incomprobable organización Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), el día del lanzamiento del “comando unificado” para atender “el conflicto mapuche”. La ministra marcó así una línea divisoria entre el indígena que el Estado acepta y el que no. El aceptado coincide con la construcción folclórica del indio manso montando a pelo su caballo o la abuela que teje en telar los souvenires que adornarán luego casas de turistas. Pero lo cierto es que el gobierno de la Alianza Cambiemos tampoco cuida las vidas de “los indios buenos”.  La reforma previsional votada recientemente por el parlamento afecta especialmente a las ancianas mapuche, que habían sido beneficiadas por la apertura de moratorias. “La mujer indígena nunca ha tenido trabajo formal, siempre estuvo ligada a tareas marginales, hoy esas vidas que ven peligrar su jubilación, están en riesgo”, aseveró Jorge Nahuel, werken (portavoz) de la Confederación Mapuche de Neuquén (COM) en esta entrevista.

 

Jorge, ¿cómo afecta a los pueblos originarios y en especial a las mujeres indígenas el ajuste y reformas que viene desarrollando el macrismo (en especial la reforma previsional)?

Yo creo que esa reforma previsional le pegó de lleno a la mujer indígena porque la mujer indígena nunca ha tenido trabajo estable o trabajo formal. Toda su labor ha sido siempre ligada a las tareas más marginales y sin ningún tipo de cobertura. Por lo tanto, las miles de personas que se pudieron incorporar a través de una moratoria, que no habían hecho aportes o aquellas personas cuyos patrones no les habían hecho aportes, hoy ven peligrar esa condición. En su gran mayoría, los jubilados indígenas pertenecen a esa capa: aquellos que no pudieron hacer aportes para ir asegurándose su jubilación.

 

 

 

Hay diversas estrategias políticas que se da el Pueblo mapuche, algunas más institucionales, otras más insurreccionales, algunas en territorio rural, otras en el urbano ¿podrás caracterizar estas alternativas y mencionar cuál sería desde tu punto de vista la pertinente en este momento?

La realidad del Pueblo mapuche es que está en las zonas rurales pero mayoritariamente está en las zonas urbanas. Eso es un problema para la estadística, para saber cuál es la población real, porque lo que está de alguna manera contabilizado o surge en las estadísticas es la población rural, y resulta que la gran mayoría, el 70%, está instalado en las ciudades. No obstante eso, no me gusta para nada la caracterización de “mapuche urbano” o “mapuche rural”; porque es una falsa clasificación. Nosotros somos mapuche, estemos en la ciudad, estemos en el campo, estamos en territorio mapuche. Lo que podemos decir es que las ciudades se instalaron en territorio mapuche, no es que nosotros nos trasladamos a las ciudades. En ese sentido, la lucha rural es por el control territorial y la lucha urbana es fundamentalmente para apoyar esa lucha rural pero también para encontrar una política de reparación que nos permita recuperar una vida comunitaria en torno a un territorio.

 

Para negociar políticamente con los Estados es necesario ser reconocido por el Estado, ingresar de alguna manera en su lógica, ¿esta operación implicaría “ceder” o una occidentalización de las prácticas?

Más que hablar de reconocimiento del Estado, hablamos de registro del Estado, es decir, la comunidad o el lof  tiene una existencia jurídica que surge de la  Constitución, del reconocimiento de la preexistencia. El Estado no debe reconocer a la comunidad, debe registrarla, que es distinto. Y ese registro es sumamente necesario, porque es una manera de salir de la clandestinidad, salir de la marginalidad y comenzar a jugar las mismas reglas de juego que practica cualquier ciudadano argentino. Nosotros, como ciudadanos argentinos que somos, esto lo digo en tono afirmativo, tenemos los mismo derechos y obligaciones que cualquier otro ciudadano, entre ellos el derecho de ser registrados jurídicamente. Muy distinto es el posicionamiento como Nación, que nosotros reafirmamos con mucho fundamento y con mucha razón: somos ciudadanos argentinos de nacionalidad mapuche. Aquel que no quiera entrar en este juego está viviendo otra época, está viviendo en otro contexto, está viviendo en una realidad imaginaria. La realidad es que el Estado existe, más allá de que se instaló producto de un genocidio, existe y negarlo es como querer tapar el sol con la mano.

 

Respecto a Facundo Jones Huala hubo un pequeño debate en torno a si una identidad puede ser mapuche y a la vez urbana, mapuche y rockero, etc,  ¿qué pensás al respecto?

La realidad del Pueblo mapuche es sumamente diversa, con múltiples facetas, la imagen del mapuche a caballo, del mapuche encendiendo el fogón, tomándose un mate o comiendo un charqui de carne es una figura folclórica, antropológica. Hoy el Pueblo mapuche es eso pero también es el que trabaja en una fábrica, el que es artista, el intelectual, el que es músico, el que adopta determinadas tendencias de moda…La cuestión de la identidad mapuche, más allá de ese aspecto cultural, tiene que ver con la lengua, con una cosmovisión, con pautas de vida comunitaria, con valores comunitarios, con la construcción de un buen vivir, eso es lo que le da identidad. Esta identidad milenaria, viene arrastrando a través de los siglos los elementos que la identifican. Después, el Pueblo mapuche ha sido sumamente dinámico en ir adoptando y en ir adaptándose a los distintos tiempos en cuanto a los modismos, eso sin perder en absoluto su identidad, que es la esencia y es el fondo.

 

Es notable el cambio en la lógica de control del Estado en los territorios mapuche, las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel son parte de la nueva política ¿Hay una “chilenización” del conflicto? (remarco el término “chilenizacion” porque lo escuché así dicho y me resulta problemático, pero a la vez es claro).

La “chilenización” del conflicto, nunca usé ese concepto. Lo que sí es cierto es que el Estado argentino y el Estado chileno hoy están trabajando de manera coordinada frente a lo que ellos llaman “el conflicto mapuche”. Y ahí sí esta creación del enemigo interno y esta justificación de la represión a través de la creación de mitos como “el mapuche que viene de Chile”, “el mapuche que mató al Tehuelche”, “el mapuche que es terrorista”, es replicar la lógica que utilizó la Generación del 80 con Julio Roca a la cabeza que, para justificar el genocidio dijo: “vamos a civilizar la Patagonia, vamos a expulsar al indígena invasor que el chileno está utilizando para apropiarse de la Patagonia, vamos a desterrar al salvaje de las pampas”. Toda esa lógica que utilizó la generación de Julio A. Roca la están utilizando Patricia Bullrich y Pablo Nocetti con los mismo argumentos para justificar la represión contra el pueblo mapuche.

 

La sistemática mención de la RAM en medios nacionales y por parte del funcionariado de Cambiemos ¿forma parte de una campaña de deslegitimación y construcción del “narco mapuche terrorismo”, como decías en una conferencia respecto a la situación en Fvta Xayen (lof cercano a Vaca muerta)?

La RAM es una construcción muy inteligente del Estado, que necesita justificar la política de represión y de persecución, de cacería, hacia el Pueblo mapuche y la RAM es una excusa perfecta y por eso nuestro malestar, porque hay algunos mapuche que lo reivindican y se prestan a ese juego perverso de ser idiotas útiles de la política represiva.

 

Desde la Confederación resisten el modelo extractivista, este modelo no llegó con el macrismo, ¿cómo manejan esta tensión entre “progreso” y “defensa de los territorios”?

El extractivismo es la cara más perversa del capitalismo, que llegó hace 500 años para apropiarse del oro y de la plata y posteriormente para apropiarse de la tierra para un proyecto agrícola-ganadero y hoy para explotar todo lo que son recursos naturales. Son las distintas facetas de un mismo capitalismo que no sabe existir o tiene como única naturaleza la destrucción de la tierra, de los territorios, de los recursos naturales. Este modelo no existe sin ese tipo de prácticas y por eso el capitalismo es absolutamente antagónico al proyecto de vida que representan los pueblos indígenas o el pueblo mapuche en particular. Nosotros acompañamos lo que es la instalación de los “Planes de vida” o Kvme Felen (se trata de planes propuestos por la COM de desarrollo sustentable y de aprovechamiento de los recursos naturales en armonía con la naturaleza) que implican una relación en armonía con lo natural, en volver a recuperar una forma de vida y relacionamiento que tenía el hombre mapuche y la tierra y que se vió totalmente invadido y quebrado por la lógica capitalista de utilizar a la naturaleza únicamente para su bienestar.

 

También desde la COM apoyan y son apoyados por otros sectores y sujetos políticos, el feminismo, derechos humanos, diversidades sexuales, religiosas, etc, ¿qué puede aportar este tipo de alianzas a la lucha que se está dando a nivel nacional en este escenario de crisis y violencia?

La estrategia de alianza con otros sectores y sujetos políticos es fundamental, nosotros no somos Bolivia donde el 80% es indígena. El Pueblo mapuche demográficamente no es mayoría, por lo tanto no existe posibilidad de construir un futuro o de proyectar en paz y en armonía si no es creando una gran alianza con todos los sectores postergados por este modelo y que logremos darle forma a un estado plurinacional y romper con esta lógica de un estado monocultural, destructor de la diversidad, blanco y europeo como el que supo construir la Generación del `80. Nosotros tenemos que romper con esa lógica y construir un modelo de estado donde quepan todas las diferencias y la enorme diversidad cultural que existe en un país que alberga más de 36 naciones originarias.

 

El paquete de medidas de ajuste de Cambiemos empobrece a las mujeres indígenas como a todxs los ciudadanxs, pero a ellas en especial por haber sido marginadas por mujeres y por indígenas. La violencia de los estados hacia los pueblos indígenas, como la violencia machista, se expresa de múltiples formas. El racismo y el machismo se entrelazan para que ese “enemigo interno” sea cada vez más desplazado y para incluir a las diversidades sólo bajo la lupa de lo tolerable para el Estado. Se tolera a los mapuche pero empobrecidos, se los tolera como reliquias de un pasado remoto. Y para el resto: hay bala. Las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel son solo la cara visible de la violencia estatal en los territorios, el 2017 cerró con hechos de represión y desalojo hacia distintas comunidades más allá de la Patagonia: en Formosa, Tucumán, Misiones, Santiago del Estero, Salta y Jujuy,

El problema con el que se enfrenta Cambiemos no es la insurrección de pequeños grupos, no es la RAM ni el “terrorismo”, el problema de Macri es la fortaleza y la inteligencia política de los pueblos originarios y los sectores políticos aliados (entre ellos el feminismo) que proponen otro tipo de vínculo con la tierra, otro tipo de identidad nacional y subjetiva, otro tipo de modelo económico y productivo, otro estado, otras relaciones sociales.

El último gesto del gobierno fue ascender al único imputado por la desaparición y muerte de Maldonado. Fue la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien firmó la orden para que el subalférez de la Gendarmería, Emmanuel Echazú, fuera ascendido. ¿De qué lado está, finalmente, el terrorismo?