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Si tenés dudas sobre tu identidad o conocés a alguien que puede ser hijx de desaparecidxs, contactate con Abuelas: 011-4384-0983

Rosario tenía 28 cuando fue detenida en un operativo de las fuerzas de seguridad en la localidad de San José, Tucuman. Militaba en el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), tenía dos hijos, Camilo e Ismael, y estaba embarazada. En esa ocasión, la mantuvieron cautiva varias semanas hasta que fue liberada. Su tercer hijo, Marcos Eduardo Ramos, nació el 9 de junio de 1976. En noviembre de 1976, Rosario fue nuevamente secuestrada junto a dos de sus hijos: Marcos e Ismael. Los niños fueron llevados a una casa quinta en la localidad de Tafi Viejo. Esa fue la última vez que Ismael vio a su hermano menor, Marcos. Luego de permanecer una semana allí, Ismael fue trasladado a otra casa en Tucumán, de la que se escapó muchas veces, hasta que logró ubicar a su tío paterno, quien avisó sobre su paradero al padre del niño. Así lograron recuperarlo. Rosario continúa desaparecida.

Durante la conferencia de prensa que brindó Abuelas de Plaza de Mayo, Camilo e Ismael agradecieron el trabajo del organismo de derechos humanos y contaron cómo vivieron el encuentro con Marcos. “Es saber que la vela de la esperanza todavía sigue encendida y que la lucha aún continúa”, dijo Camilo. “Es la restitución de 42 años de amor no vivido”, agregó.

Estela de Carlotto señaló que “Marcos es el segundo nieto restituido en Tucumán. Las fosas comunes descubiertas e investigadas allí en las que se identificó a más de un centenar de desaparecidos y desaparecidas, junto a la comprobación de la existencia de un capítulo local del plan sistemático de apropiación de niños y niñas, vuelven a colocarla ante la evidencia del horror. El caso de Marcos debería contribuir a acabar con el negacionismo, la justificación y el olvido que subsisten en parte de la sociedad y, en particular, en Tucumán”. Además, convocó a mantener las políticas públicas de Memoria, Verdad y Justicia. “Este caso demuestra la importancia de fortalecer a los organismos que desde el Estado intervienen en el esclarecimiento de estos delitos de lesa humanidad”, señaló.

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo contó que la investigación se inició cuando Ismael Ramos se acercó a la  Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) y denunció que en el 1976 había sido secuestrado junto su hermano menor y su madre. En 2013 se recibió una denuncia en el Fondo Permanente de Recompensas del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, que señalaba a un joven como hijo de desaparecidos, apropiado por una persona imputada por crímenes de lesa humanidad en la provincia de Tucumán. Los datos fueron entregados a la Unidad Especializada para Casos de Apropiación de Niños durante el Terrorismo de Estado, dependiente del Ministerio Público Fiscal, que inició una investigación para profundizar sobre la denuncia. Así se pudo encontrar a Marcos, quien accedió voluntariamente a realizarse los exámenes de ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos, luego de que el juez ordenara tomar las respectivas muestras.

“La restitución de Marcos es fruto de datos nuevos a los que nunca habíamos accedido. Nuestros nietos y nietas pueden estar en cualquier rincón. Cualquier información, por insignificante que pueda parecer, quizá resulte la pieza faltante para dar con uno de ellos. Lejos de hacer daño o meterse en asuntos privados, serán protagonistas de sanar parte de la historia de nuestro país que aún duele. Los nietos y nietas lo agradecerán. Y aunque muchas Abuelas ya no estén, las familias, motorizadas por su lucha, podremos lograr ese abrazo postergado”, concluyó Carlotto.

Si tenés dudas sobre tu identidad o conocés a alguien que puede ser hijx de desaparecidxs, contactate con Abuelas: 011-4384-0983