Por: Fotos: Violeta Capasso

Estas entrevistas fueron realizadas por Feliciano, un joven trans de 17 años integrante del Movimiento de Juventudes Trans.

¿Sos tratade con tus respectivos pronombres y nombre elegido de parte de docentes y directivos? En caso de que no, ¿Consideras que mientras tus compañeras/os/es, docentes y directivos intentan memorizar y acostumbrarse a tus pronombres/nombre tu salud mental se ve afectada? ¿Es doloroso en algún sentido o no te afecta?

El alumnado general respeta tanto mi nombre como mis pronombres. Ocupo una posición relativamente privilegiada en ese sentido, por tener la posibilidad de ser tan visible y poder militar activamente en el colegio en la temática de género.

La mayoría de les docentes no respetan mis pronombres, aunque rara vez me dicen por el nombre que me impusieron. Calculo que tendrá que ver con que sólo corrijo los errores en cuanto al nombre, porque me generan muchísimo malestar, mientras que los pronombres equivocados me molestan poco mientras no vengan de una persona que considere cercana o a quien le tenga confianza. El 99% del tiempo ningune compañere corrige a alguien por mí, y siento toda la situación de “corregir” bastante agobiante, así que no me gasto en general.

¿La Ley de Identidad de género es respetada en tu colegio?

A pesar de haber habido personas trans antecesoras a mí y a la gente de mi año, nos fue necesario acudir a la Defensoría LGBT para que instruyan a les directives en cuanto a la ley, porque nos hicieron pasar por muchas instancias invasivas antes de saber respetarla debidamente. Fue muy desgastante y tuvimos que armarnos de muchísimo valor, que para una persona con ansiedad no es desafío menor. Hoy en día, se respeta relativamente bien ante un poco de insistencia, pero tienen mucho miedo a las amenazas legales (porque no reconocen el abordaje de una ley nacional ni las cosas que comprende) y más que nada le tienen terror a nuestres xadres y a su aval, o más bien, falta de. Además, hasta el día de hoy se nos continúa tratando como especímenes, seres frágiles e inherentemente afligides, unidimensionales, reducides a nuestra identidad de género y lo que eso comprende para elles, una amenaza a la comodidad de sus estructuras sociales rígidas. Y como siempre, somos menos validades como personas por ser alumnes y por ser menores. Nuestra presunta desventaja jerárquica se ve bien reflejada.

 

¿Tuviste educación sexual en tu colegio? ¿Se habla de género y sexualidad?

La educación sexual que tuvimos algunes fue cuestión de suerte y por una profesora copada. No tenemos educación sexual integral debidamente a nivel institucional. Se empezó a hablar más de género y de sexualidad en medida exponencial a partir de nuestra movida por cambiar nuestros nombres de pila en el colegio en el 2017, que no sólo despertó un pánico por parte de las autoridades de cara al nivel de desinformación que manejaban, sino que impulsó una sensación en nosotres de que si no lo hacíamos nosotres mismes no lo iba a hacer nadie, porque no encontrábamos representación ni asilo en nadie ni en ningún espacio. Utilizamos la herramienta de la comisión de géneros para comenzar a informar sobre lo que nosotres les alumnes trans teníamos sabido y necesitábamos que se sepa. Por supuesto nos quedábamos cortes, porque por más capital cultural que tuviésemos no éramos personas “formalmente” instruidas. Además, en ese momento éramos sólo dos, según lo que sabía la comunidad educativa general, aunque claramente habían, hubieron y habrán muchísimes más.

 

¿Qué pensás qué habría que cambiar para que el tránsito en la escolaridad siendo trans se de lo mejor posible?

En principio, debería haber Educación Sexual Integral en todas las escuelas, dado por personas genuinamente capacitadas. Pero, por otro lado, se entiende que en el marco de una sociedad con división de clases y fuertes paradigmas instaurados que comprenden al binarismo, a la norma de la violencia y al machismo cissexista, es algo que no se puede dar así nomás. Comenzamos por la educación, asegurándonos de que se de en todos los sectores de la sociedad y comprenda a todas las realidades e identidades. Habría que humanizar al sujeto de le alumne, porque eso sumado a ser trans, una feminidad, y/o de bajos recursos económicos/culturales, te deja una posición de total desventaja y vulnerabilidad. Debemos desmantelar toda estructura jerárquica y binaria.

Estas entrevistas fueron realizadas por Feliciano, un joven trans de 17 años integrante del Movimiento de Juventudes Trans.

Entrevistas realizadas por Feliciano, chico trans de 17 años integrante del Movimiento.

Fotos de Violeta Capasso

Conocé más del Movimiento de Juventudes Trans