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Las mujeres y las niñas representan el 71% de las víctimas de la trata de personas en todo el mundo, 51% mujeres 20 % niñas. La estadística se desprende del “Informe Mundial sobre Trata de Personas” de UNODC (Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito) publicado en diciembre de 2016,

Con ocasión del Día Mundial contra la Trata de Personas, el último 30 de julio, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) invitó a los Estados de la región a incorporar un enfoque de derechos humanos que incluya medidas dirigidas a la identificación, prevención, protección, persecución y generación de alianzas para el combate de las diversas formas de trata de personas presentes en el continente americano.

La CIDH ha constatado que existen diversas formas de trata de personas. La trata con fines de explotación sexual y trabajo forzoso son las formas más identificadas. Según el Informe de UNODC, en las Américas, las cifras de trata para fines de explotación sexual son de 57% en Centroamérica, Caribe y Sudamérica y 55% en Norteamérica. Para fines de trabajo forzoso son de 39% en Norteamérica, 29% Sudamérica y 16% en Centroamérica y Caribe. Entre las otras formas de trata mencionadas se encuentran los matrimonios forzados, la adopción ilegal, la  extracción de órganos y la mendicidad forzada. En el informe se registra que mientras que las mujeres y las niñas tienden a ser traficadas para matrimonios y esclavitud sexual, los hombres y niños suelen ser explotados para trabajos forzados. En Centroamérica y el Caribe los niños, niñas y adolescentes representan el 62% de las víctimas.

“En las Américas aún se requiere seguir trabajando en la definición y el conocimiento de la trata de personas y sus diferentes formas de explotación para promover una mejor comprensión de esta problemática”, dijo el Presidente de la CIDH, Comisionado Francisco Eguiguren. “Es importante adoptar medidas para prevenir este delito, para contrarrestar la demanda y para proteger a las víctimas y sobrevivientes de trata de personas en la región”, señaló.

La Comisión destacó, a través de un comunicado, que los Estados Miembros tienen la obligación de prevenir la trata de personas, de implementar medidas tendientes a promover la identificación de sus víctimas, en particular en grupos en situaciones de vulnerabilidad, tales como mujeres, niñas y niños, personas LGBTI, migrantes, personas en situación de explotación sexual, niños y adolescentes vinculados a pandillas o maras, y tomar las debidas medidas para protegerlas. Asimismo, reiteraron la obligación de los Estados de actuar con la debida diligencia para investigar la trata de personas y castigar a los responsables, y que toda omisión a este respecto constituye una violación de los derechos humanos.

Por su parte, la Relatora sobre los Derechos de las Mujeres, Comisionada Margarette May Macaulay, destacó en el mismo comunicado que “la discriminación de género y el machismo presentes en muchos países de la región son factores que explican el impacto desproporcionado que tiene la trata de personas en la victimización de mujeres”. La Comisionada recordó que “la trata de personas constituye una forma de violencia contra las mujeres según lo previsto en la Convención de Belem do Pará y una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres”.