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El 5 de abril se presentó #OjoParitario, un espacio conformado por mujeres (y varones) de diversos partidos políticos y organizaciones que en este año electoral busca monitorear y militar la Paridad de Género en la política. La realidad es que en 2019 estamos lejos de la paridad.

La historia del movimiento de mujeres está repleta de hazañas legislativas. El año pasado casi se cumple otra con la legalización del aborto, este año con menos estridencia se logró reglamentar, el 8 de marzo, la Ley de Paridad de género. En todos los casos las mujeres de la política demostraron una plasticidad estratégica para construir fuerza transversal y quebrar la hegemonía de los varones o, mejor dicho, la patriarcal.

El 5 de abril se presentó #OjoParitario, un espacio conformado por mujeres (y varones) de diversos partidos políticos y organizaciones que en este año electoral busca monitorear y militar la Paridad de Género en la política. La realidad es que en 2019 estamos lejos de la paridad.

El 5 de abril se presentó #OjoParitario, un espacio conformado por mujeres (y varones) de diversos partidos políticos y organizaciones que en este año electoral busca monitorear y militar la Paridad de Género en la política. La realidad es que en 2019 estamos lejos de la paridad:

La Ley de cupo femenino de 1991 estableció un piso pero hoy la composición de las cámaras no llega a ser paritaria, por eso se hizo imprescindible una legislación que estableciera para todos los partidos políticos la paridad obligatoria en las listas. Los datos dan cuenta de una realidad completamente desigual y alejada de la participación efectiva de las mujeres en la política, especialmente si consideramos que el movimiento de mujeres y el movimiento feminista es un actor político que se expresa con contundencia en las calles y en todos los espacios institucionales.

En el nivel nacional, las mujeres ocupan el 38% de las bancas de la Cámara de Diputados y el 40% del Senado, y su participación permanece estancada desde hace más de una década. Además, las mujeres son minoría en las presidencias de los bloques, se concentran en temas como educación, protección social o salud pública, y permanecen segregadas de las comisiones que deciden sobre temas económicos o institucionales como las de Presupuesto o Asuntos constitucionales. En las provincias, 20 de las 24 están gobernadas por varones. En las legislaturas provinciales, las mujeres ocupan en promedio un tercio de las bancas de diputados y un cuarto en los senados, y tampoco acceden a posiciones de autoridad.

#OjoParitario es un espacio transversal de mujeres políticas. Su primera reunión fue el 5 de abril en la Fundación Ebert.

 

Que haya mujeres ocupando lugares de poder se vuelve necesario cuando la proyección transformadora requiere cambios políticos concretos, saldos legislativos. Es necesario que haya más mujeres políticas y haciendo política, en este sentido la Ley de Paridad de 2017, reglamentada hace pocos días, es una gran conquista, lo que necesitamos también es que esas mujeres sean feministas, que legislen con perspectiva de género y de derechos humanos.

 

La ley y sus trampas

El 8 de marzo se publicó en el Boletín Oficial la reglamentación de la ley de paridad de género, sancionada dos años atrás. La normativa establece que las listas de candidatas/os al Congreso y al Parlamento del Mercosur deben estar conformadas en un 50 por ciento por mujeres y hombres, de manera consecutiva e intercalada. La norma avanza también sobre la vida de los partidos al establecer que también sea aplicable al “ámbito interno de las agrupaciones políticas”.

En la primera reunión de #OjoParitario se realizó una proyección futurista, ¿qué pasaría si estando en vigencia la Ley de Paridad, estas elecciones tuvieran el mismo resultado que las de 2017? Sólo el 41% de las bancas del Congreso nacional estarían ocupadas por mujeres. Recién se alcanzaría la paridad si el encabezamiento de listas fuera equitativo, es decir que haya tantas mujeres encabezando las listas legislativas como hombres.

El problema del encabezamiento de listas es uno de los mayores obstáculos políticos para alcanzar la paridad. Se vuelve necesario insistir hacia adentro de los partidos y las organizaciones políticas en que haya más mujeres encabezando listas.

Otras de las trampas “patriarcales” para eludir la Paridad es la Resolución 114 de 2017. La Junta Electoral de la Provincia de Buenos Aires dispuso que las listas de Partidos o Alianzas que tuvieran internas en las PASO y deban conformar las nuevas listas combinando las distintas nóminas de precandidatos pueden hacerlo sin paridad de género.

 

 

Como parte de la estrategia del #OjoParitario, algunas mujeres de la política se reunieron con el Procurador general interino, Eduardo Casal, para que se instruyera a las fiscalías con competencia nacional a adoptar los recaudos necesarios para que se cumpla con la paridad de género.

Otras de las acciones, llevada adelante por Malena Galmarini, Marcela Durrieu y Micaela Ferraro, fue la reciente interrupción, mediante un recurso de amparo, de la jura de un diputado hombre, luego de que la Diputada del PRO Anabella Hers Cabral presentara su renuncia. Según la Ley de Paridad, si una banca es ocupada por una mujer, debe ser reemplazada también por una mujer.

Hoy la subrepresentación política de las mujeres es sistemática. En el mundo solo hay once jefas de gobierno y las mujeres representan en promedio solo el 24% de los integrantes de los parlamentos y un escaso 20% de los puestos ministeriales. En la Argentina además de la Presidencia y la vicepresidencia se renovarán las cámaras del Congreso. En todas las provincias del país y en la Ciudad de Buenos Aires se elegirán 130 diputadas/os nacionales cuyos mandatos durarán 4 años. Por otro lado, en CABA y las provincias de Chaco, Entre Ríos, Neuquén, Río Negro, Salta, Santiago del Estero y Tierra del Fuego, serán electas/os 24 senadoras/es nacionales con mandatos por 6 años (2019-2025).

También se elegirán 43 parlamentarias/os del Mercosur: 19 por distrito nacional y 24 por distritos regionales provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Las elecciones son una oportunidad para revertir la disparidad política y avanzar un paso más hacia la consolidación institucional de un cambio cultural que en las calles ya ocurrió.