Por: Fotos: Flor Castello

Somos las nietas de las brujas que no pudiste quemar”, decía la musculosa que tenía puesta Agustina el sábado pasado cuando nos reunimos con las chicas de La Revuelta para organizar la marcha del #8M. Ese día llevamos escobas, de las de antes, esas de paja, escobas de brujas voladoras, las que usamos durante siglos para barrer la mugre, las que ahora nos sirven para barrer de una vez por todas el patriarcado. No imaginábamos lo que iba a pasar el #8M en Neuquén. Jamás pensamos que con nosotras marcharían 10 mil más.
Y ahí estábamos el sábado pasado, al rayo del sol de verano, con esa sensación que sólo conocemos las mujeres cuando nos juntamos. Cantábamos “machito de izquierda no quiero tu opinión”, nos reímos mucho, preparamos nuestras banderas y escobas, redoblantes y el único zurdo que tenemos.

El miércoles paramos, y desde el mediodía nos instalamos con una radio abierta en el Monumento a San Martín, en pleno centro neuquino. No faltó el cana de civil que daba mil vueltas alrededor, ni tampoco el uniformado que vino a pedir nombres. “Frida Khalo” le dijo Belén, y el tipo lo escribió en su libretita. Más y más risas. Así somos.

El lugar empezó a llenarse. Estaba Ivana Rosales, su marido intentó asesinarla, un juez la obligó a cumplir un régimen de visitas, el hombre abusó de sus dos hijas y eso llevó al suicidio a Mayka, la mayor. “Mario Edgardo Garoglio está en Neuquén, en libertad, lo condenaron solamente a 4 años. Sigue trabajando en la misma empresa ligada al petróleo, y yo sigo viviendo con miedo”, dijo. Hay un documental sobre Ivana, se llama “Ella se lo buscó”.

Day Torres es una chica trans y es la presidenta de la Mesa por la Igualdad en Neuquén. “A nosotras nos matan como moscas, por eso hoy paramos todas”, dijo. Recordemos que la expectativa de vida de las personas trans apenas se acerca a las cuatro décadas.

En la provincia de Neuquén, la Subsecretaría de las Mujeres registró 16 denuncias por día según el primer informe del Observatorio de Violencia contra las Mujeres (comprende de agosto a octubre de 2016), y un total de 1.281 mujeres que estuvieron en situaciones de violencia en esos tres meses.

“Durante el trimestre una abrumadora mayoría (85%) corresponde a varones que son denunciados”, continúa. Eso pasa en Neuquén, y en todas partes. “Una variable por demás significativa en orden para analizar la violencia de género es el vínculo de la persona en situación de violencia con el/la agresor/a. Durante los tres meses hay un fuerte predominio de la ex pareja seguido por pareja/novio, ambos representan el 72%”, dice el informe.

Desde el Observatorio, uno de sus integrantes dijo que están procesando los datos de los meses de Noviembre-Diciembre. “No podemos adelantar números antes de finalizarlo y publicarlo. Sin embargo, estamos en condiciones de afirmar que los datos relacionados con la cantidad de denuncias y el promedio por día se han incrementado notoriamente durante los meses de Noviembre y Diciembre”, comentó.

En la marcha también estaba Ruth Zurbriggen, claro, es la máxima referente del feminismo en la región. Con su megáfono y su energía que no tiene fin. Su hija Ayelén no entiende cómo hace Ruth, que se cargó al hombro la marcha. “Las violencias machistas están enlazadas en las violencias económicas, en la precarización laboral, en las desigualdades que todavía tenemos en los lugares de representación política y sindical”, dijo. “Otras vidas pueden ser posibles, y nos las merecemos” es la frase de Ruth con la que tenemos que quedarnos para siempre.

A las seis de la tarde las calles de Neuquén se colmaron de mujeres, banderas de todos los colores y pañuelos violetas que gritaban “¡Viva la lucha feminista!”. Marchando pasamos por Amici, el local de ropa de los propietarios de Textil Neuquén, la fábrica vaciada que dejó en la calle a 36 obreras que la están peleando como leonas. Hicimos escala también en la Catedral y en la Casa de Gobierno.

Marchamos juntas más de 10 mil: obreras, profesionales, amas de casa, heteros, lesbianas, trans y travestis. Cantamos que “el patriarcado se va a caer, se va a caer” con nuestras escobas en alto. Hicimos la ronda de “arroz con leche yo quiero abortar”. Miles de nosotras, en Neuquén y en el mundo. Porque no vamos a volver a permitir que nos traten como basura. Porque no queremos que nos sigan matando. Porque nos mueve el deseo de cambiarlo todo.

 

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