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“Una mujer argentina necesita entre 700 y 1.000 pesos al año para comprar toallitas y tampones”, según Economía Femini(s)ta, quienes impulsaron durante el #8M la #Menstruacción con el objetivo de poner el tema en agenda. Para dar la batalla a este “impuesto a la menstruación”, la diputada de la provincia de Buenos Aires, Lucía Portos, presentó un proyecto de ley que busca establecer un “régimen de provisión gratuita de productos de gestión menstrual en territorio bonaerense”, la jurisdicción más poblada del país del sur. Toallitas y tampones para todas.

La iniciativa de la legisladora del Frente para la Victoria (FpV), a la que tuvo acceso LatFem, busca “categorizar a los productos para la gestión menstrual como insumos básicos y necesarios, que contribuyen a la protección de la salud de toda persona menstruante”. Y a su vez “equiparar brecha de desigualdad en la capacidad adquisitiva entre varones y mujeres”. Además el proyecto tiene objetivos vinculados a la escolaridad de las niñas y adolescentes ya que[rad-hl]busca reducir el índice de deserción y ausentismo a la escuela por la falta de acceso a este tipo de productos.[/rad-hl]

La propuesta busca que la promoción y distribución se haga a través de todos los establecimientos de nivel primario, secundario, terciario, sean de gestión privada o estatal, universidades provinciales o escuelas municipales. También en todos los establecimientos de salud de primera atención dependientes de los municipios de la provincia de Buenos Aires. Y los hospitales zonales, subzonales, especializados, generales, regionales, interzonales, unidades de pronta atención, unidades sanitarias, maternidades, hospitales descentralizados, de alta complejidad, materno infantil que se encuentren en el ámbito bonaerense. Las autoras del proyecto también pensaron en quienes están privadas de su libertad e incluyeron el listado de espacios de distribución a todos los establecimientos penitenciarios.  “Toda persona menstruante tiene derecho a elegir y acceder al tipo de producto que mejor se ajuste a sus necesidades”, dice la iniciativa. En Nueva York, Estados Unidos, hace muy poco se aprobó una norma que garantiza su provisión gratuita en escuelas, cárceles y refugios de mujeres.