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Cuando una se deconstruye, puede ver más colores. Es muy aburrido ver siempre la vida en blanco y negro, si pasas por el arcoiris y ves de colores la vas a pasar mejor

La propuesta de una charla un sábado a la mañana no fue impedimento para la convocatoria. A las once puntual, la sala del tradicional cine público El Cairo de Rosario ya estaba casi repleta, con una mayoría de adolescentes y jóvenes esperando a las invitadas: Maite Lanata, que viene sumando reconocimientos por su interpretación de un varón trans en la tira “100 días para enamorarse”, y Daniela Vega, la actriz chilena protagonista de “Una Mujer Fantástica”, primer película chilena en llevarse un Oscar.

La charla “El cine y la TV como expresión de la diversidad”, con entrada libre y gratuita, fue una de las organizadas en el marco de la 25ª edición del Festival de Cine Latinoamericano de Rosario. No hizo falta hacer demasiado ruido para llenar la sala. Es que la cuestión de la representación (o su falta) de la diversidad y disidencia sexual está a la orden del día. Mientras la demanda por visibilidad de lesbianas y gays pareciera saldada para la industria (aunque de forma cuestionable, tanto cuanti como cualitativamente), las personas trans recién ahora pueden empezar a verse en ficciones de alta circulación.

La industria de Hollywood es enorme y sus posibilidades también. Yo llegué allá pensando en defender la película como pudiese y terminamos con el Oscar en la mano. Fue muy sorpresivo cuando estuvimos ahí y lo recuerdo con mucho cariño. Pero también siento que tiene que ver con un momento en las feminidades y las masculinidades se están cuestionando entre sí y están interactuando entre ellas y las diferentes formas de entender el género y la sexualidad”, analizó Vega.

No es casualidad que las corporalidades y subjetividades trans lleguen por fin al mainstream: la cuarta ola del feminismo alimenta y a la vez se nutre, en una dinámica sinérgica histórica, de la del movimiento LGBTIQ.

Hace quince años hice mi cambio de género y el mundo era distinto. Había una forma completamente diferente de entender la sociedad, de entender el género y los feminismos. Los feminismos estaban disponibles para ciertas mujeres y luego las mujeres fuimos tomando esos feminismos para conquistar otros lugares no experimentados, no habitados y no explorados. Y pasó lo mismo con los distintos tipos de cuerpo, con las subjetividades del cuerpo”, historizó la chilena.


Un presente con futuro

Pero además de la relevancia que las experiencias trans han cobrado (o más bien ganado) en la conversación, la representación audiovisual, las dos actrices pasan por momentos personales muy destacables. Por un lado, el personaje de Juan en “100 Días” sigue generando revuelo todas las noches en el aire de Telefé. Y ella hace lo propio del otro lado de la pantalla: esta semana las miradas se volvieron a volcar sobre la joven actriz tras protagonizar la tapa de revista Caras mostrando vello en la axila y hablando de la posibilidad de enamorarse de una mujer.

Con apenas 18 años, la piba está en la cresta de una ola que promete durar mucho tiempo. También está en cartel Yanka, una película de aventura hecha en Argentina que la tiene en el papel principal. Además de los dotes actorales que dejó claro desde niña con su participación en “El Elegido”, ahora Maite Lanata se muestra como una piba mujer con las ideas claras: locuaz, carismática y empática, se ganó el cariño de la comunidad de varones trans, quienes también tuvieron presencia fuerte en la charla. Más allá de la limitación evidente: no es una persona trans interpretando a una persona trans. 

Muchxs chicxs trans me escriben que están orgullosxs de este personaje. Y me resultaba muy difícil tener esa responsabilidad social, pero creo que como equipo la estamos llevando adelante muy bien. Para mí acertaron mucho con mostrar este personaje. Es una forma de arriesgarse. Poder poner un personaje así en una tira diaria de la tele, en un horario de prime time, requiere tener los huevos o los ovarios para hacerlo. Y se nota que los espectadores lo tomaron bien”, dijo Maite Lanata en el conversatorio.


Y aunque son las menos, también se banca las críticas. “Hubo comentarios de que hubiese gustado que fuera un chico trans quien interprete el personaje. Pero hay muchos chicos trans que no están dispuestos a volver a hablar de sí mismos en femenino o a mostrarse como mujeres. En ese sentido, tenía que ser una mujer cis quien muestre todo el proceso de transición. Igualmente transmitimos a la producción que estaría bueno poner a chicos trans actores y finalmente se logró eso con Lautaro Giménez actuando y con el grupo al que va Juan”, contó.

Además, la joven actriz dio con una visión a futuro que parece clave en la representación de la diversidad y la disidencia sexual. “También hablamos de que estaría bueno que en un futuro cercano los chicos trans actores puedan hacer personajes que no necesariamente hablen de ser trans o de la transición. Eso un poco lo logramos con los personajes gay por ejemplo, donde la sexualidad ya no es lo importante sobre ellos. Creo que vamos a ir avanzando, pero que en este momento, donde es la primera vez que se toca el tema en una tira diaria, está bueno mostrar esto, informar de forma clara y dar esperanzas a muchos chicos que no tienen contextos ideales”.

Daniela Vega parece no terminar nunca su gira de celebración. La película que protagoniza cambió la historia del cine chileno en marzo pasado, después de que lograra quedarse con la estatuilla a Mejor Película Extranjera en los Premios de la Academia. Pocos días después del encuentro en Rosario, Chile aprobó la Ley de Identidad de Género.

El triunfo, la conquista es de años, de personas que ya no están, que no han podido ver lo que nosotros vemos. No reconocer la memoria de los cuerpos ni las biografías previas a nosotrxs, es un error. Yo tengo un pequeño, pequeño espacio comparado con el universo de biografías disponibles para cambiar la historia y los derechos que se toman por asalto”, aseguró Vega de cara a la pregunta por la posible influencia de su persona o de la película en la sanción de la ley.

“No me voy a hacer cargo de Chile, ni del primero, segundo, tercero o cuarto Oscar, porque es el tiempo el que va a decir lo que hemos hecho. Como artista me metí en esto porque me sentí segura y empujada por la situación. Los derechos negados que se van del borde al centro son los que cambian las sociedades. Esa es la garantía que tengo, saber que si me muero mañana, me moriré contenta de al menos yo haber podido vivir lo hermoso de salir del borde”, completó la cantante devenida actriz, que contrario a la metáfora, insiste en correrse del centro.

“Es el riesgo el que mueve el arte”

El eje que movilizó y atravesó todo el encuentro fue, tal como su título lo propiciaba, la idea de pensar las potencialidades y límites del arte para generar visibilidad y mejorar la calidad de vida de las personas trans. En este punto, la visión de Daniela Vega parece casi vital: un sentir que vibra desde su interior como el canto.

“Lo que realmente mueve al arte es intentar entenderse entre lxs seres humanos. El arte es una llave maestra que puede abrir cualquier corazón, cualquier tapia y dejar que entre inevitablemente la luz y nos permita ver. Lo interesante de empatizar es que no necesitas tener útero para sentirte mujer ni tener testículos para sentirte hombre”, reflexionó la actriz.

Ante la definición de Vega, la joven Maite Lanata no se quedó atrás: “Creo que hay muchas formas de transmitir el arte pero esta es la que a mí me parece interesante y que permite mostrar muchas cosas de las que se hablan actualmente. Mostrar a estxs dos personajes, que lleguen a tantos espectadores, genera una conciencia sobre el tema mucho más sincera y humana. Una llegada teórica es importante pero cuando se muestra a un personaje como Juan que es una persona con sentimientos y una subjetividad, es más difícil de juzgar”.

Retomando aquello que la argentina había dicho sobre “el riesgo” de apostar a una historia así en el prime time, Vega ahondó: “Para mí es el riesgo el que mueve el arte. Dejar un mensaje, dejar una huella es un riesgo. Y los artistas nos arriesgamos. Pero no somos solamente las actrices. El mundo del arte en cualquier disciplina está formado por equipos que llevan adelante un proyecto. Y todos toman el riesgo y lo entienden como una posibilidad. Esa posibilidad se transforma en una potencia, que eleva no solo la obra de arte sino el trabajo que hicimos todo”.

En “Una mujer fantástica”, Vega encarna a Marina, una mujer trans que se enfrente con la repentina muerte de su pareja, y los prejuicios y discriminación de la familia del fallecido en el proceso de duelo.

“Ocurrió que Marina caló profundo en algunos lugares y creo que fue precisamente porque está conectada con el amor, con el rechazo y con la vida y la muerte. Y esas son cosas que todos vamos a experimentar, hemos experimentado o estamos experimentado. Creo que en el fondo el personaje de Marina está en constante transición igual que nosotros. Mucha gente dice que no entiende cómo es transicionar pero sí que lo sabe porque lo está viviendo, porque está envejeciendo. ¿Qué significa transicionar? Es recorrer la vida”, dijo Vega en otra elaboración que suscitó aplausos de la multitud.

Superando los límites entre actriz y personaje, Vega concluyó: “Creo que me hice artista para intentar salvar mi vida. Pensé primero en eso y lo que ocurrió después fue una explosión de amor. Estoy agradecida con las personas que miran lo que hacemos y se cuestionan lo que son, lo que sienten y cómo lo sienten. Las personas somos construcciones y deconstrucciones. Cuando una se deconstruye, puede ver más colores. Es muy aburrido ver siempre la vida en blanco y negro, si pasas por el arcoiris y ves de colores la vas a pasar mejor”

Cuando una se deconstruye, puede ver más colores. Es muy aburrido ver siempre la vida en blanco y negro, si pasas por el arcoiris y ves de colores la vas a pasar mejor



Con aguante desde arriba

Aunque la charla estuvo acompañada por Esteban Paulón (subsecretario de Diversidad Sexual de la provincia de Santa Fe y vice-presidente de la FALGBT) y moderada por el periodista local Leandro Arteaga, el intercambio vital se dio entre las artistas y el público, entre el cual se encontraban muchas personas trans. Luego de algunos interrogantes disparadores, lxs presentes no pararon de levantar la mano esperando su turno para hacer preguntas a las actrices.

Lejos de ser uno de esos eventos de nicho que suman sólo a lxs interesadxs puntuales en la temática, la visita de las actrices fue anunciada como uno de los “platos fuertes” del Festival. Incluso, la charla mañanera contó con la presencia del gobernador de la provincia. Esa misma tarde, luego de la proyección de “Una Mujer Fantástica”, Vega fue reconocida como visitante distinguida de la ciudad, y recibió halagos y obsequios de representantes de ATTTA (Asociación de Travestis Transexuales y Transgéneros de Argentina)  y la FALGBT (Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales).

Durante su estadía en Rosario, Maite Lanata visitó distintas organizaciones de la diversidad como el Centro de Día Trans y dialogó con varones trans del sur de la provincia que se acercaron para reconocer su labor.