Son 1.300.000 trabajadorxs en todo el país. Pero para los medios de comunicación no existen. Solo existen sus patrones y las entidades que lxs nuclean. Hay noticias cuando les tocan los impuestos. Hay noticias cuando uno de los patrones más emblemáticos se convirtió en ministro de Agroindustria. Pero lxs trabajadorxs rurales, lxs más vulneradxs, nunca son noticia. La mayoría vive en condiciones paupérrimas, casi en situación de esclavitud. Pero ahora se suma algo más: el gobierno les recortó los subsidios inter-cosecha. Se trata de un programa que fue creado en 2008 para asistir a lxs trabajadorxs temporales en los cuatro meses en los que no tienen trabajo, porque no es época de cosecha. El monto está estancado desde el 2015 y es de $2300, pero ahora ni siquiera lo pueden cobrar porque la cartera de trabajo que comanda Jorge Triaca puso un requisito: para poder cobrarlo, tienen que presentar recibo de cinco meses de sueldo, cuando antes les pedían tres. Y a esto se le suma algo más: en diciembre y enero hubo tormentas que destrozaron miles de hectáreas, eso implicó que miles de trabajadorxs perdieran el trabajo y por lo tanto no tengan los cinco recibos de sueldo que pide ahora Triaca.

Y como viene sucediendo, la revolución de las mujeres también tiene mucho que ver con la posible solución. Dos dirigentes rurales y una diputada nacional elaboraron un proyecto de ley que escucha el reclamo de lxs laburantes. Se trata de Gabriela Rearte de la Asociación de Trabajadores Rurales y Estibadores (ATRES) de Salta, Ana Cubilla del Sindicato Único de Obreros Rurales (SUOR) de Misiones y Vanesa Siley, diputada nacional y secretaria general de FE-Sitraju. El caso que impulsó el proyecto fue el de Salta.

“A fines de diciembre, principios de enero de 2017, cayeron tormentas en la provincia que destrozaron casi 11 mil hectáreas de tabaco. Si calculamos que trabajan cinco personas por hectárea estamos hablando de que perdieron el trabajo más de 50 mil personas”, explica a LATFEM Gabriela, que es administrativa en su gremio, un incipiente espacio que nació ante la desidia del monopólico UATRE del polémico Momo Venegas. “Y no había nadie para resolverlo. La UATRE no existe en Salta, nunca está”.

Lo cierto es que en Salta la mayoría de lxs trabajadorxs rurales se dedica a la cosecha tabacalera, una de las más sacrificadas y riesgosas, porque se utiliza veneno desde el principio de la cosecha-en agosto- hasta el final-en abril-. Todo se realiza de manera manual y no existe un uniforme adecuado; usan remeras y gorras de tela como único mecanismo para no aspirar el veneno. Además, el salario es calculado según la cosecha del año anterior. Para lxs trabajdorxs del tabaco no existen las paritarias. El 80% de lxs tabacaleros viven en las fincas del patrón. “Salta es terrateniente, por lo que los trabajadorxs son aún más sumisxs que en otras provincias; porque vivimos en conventillos dentro del propio espacio del dueño de la tierra; entonces es más difícil reclamar o nuclearnos, porque hay mucho más miedo, porque quedarte sin trabajo es también quedarte sin casa”, grafica Gabriela, que vivió veinte años con su familia en la finca del patrón. “La población es muy vulnerable. Yo hace cinco años no sabía quién era la Presidenta por ejemplo. Lo único que nos enseñan a nosotrxs es a trabajar”.

Lo cierto es que unos meses después de las lluvias, en la provincia declararon la “emergencia agropecuaria”. Esto implicó que se sentaran en una mesa la Ministra de Trabajo provincial con las patronales. “Ningún gremio participó de esa mesa y se decidió que se entregaran 50 mil pesos por hectárea a los dueños de la tierra. Lxs trabajadorxs no vimos nada. Sumado a eso, nos enteramos que ni siquiera íbamos a cobrar la inter-cosecha porque teníamos que presentar los recibos de cinco meses de los cuales no llegábamos porque no tuvimos el trabajo”.

Así fue como Gabriela junto a sus compañerxs de ATRES realizaron varias marchas en la provincia y se juntaron con diputadxs nacionales de la misma pero ningunx lxs ayudaba. Los proyectos o declaraciones nunca tenían en cuenta su problemática. Siempre beneficiaban a los patrones. “Las que más impulsamos esto fuimos las mujeres trabajadoras. La mujer es la que viene a la oficina a decir ´mi marido se quedó sin laburo, o mi hijo se quedó sin laburo´. Incluso hay muchas madres solteras trabajando en el tabaco. Somos las más decididas”.

Gabriela junto al secretario general, Ernesto Ojeda y Ana Cubilla, ayudados por lxs diputadxs Siley y Walter Correa denunciaron en la comisión de Legislación Laboral su situación. Además, elaboraron un proyecto de ley que fue presentado el miércoles pasado titulado: “Creación del programa Intercosecha” que tiene como objetivo “asistir en todo el territorio nacional a las trabajadoras y los trabajadores temporarios del sector agrario y agroindustrial, que se encuentren inactivxs durante el período entre cosechas del o de los cultivos en los que se ocupan, promoviendo la mejora de sus condiciones de empleabilidad y de inserción laboral”. Esto implica, entre otras cuestiones, que el monto “en ningún caso podrá ser inferior al 80% del valor de un Salario Mínimo Vital y Móvil y para su actualización deberá ajustarse a lo resuelto por el Consejo del Salario”.  Para Rearte “este es el primer proyecto que pone como protagonistas a lxs trabajadorxs y no es casual que sea impulsado por las mujeres”.