Por: Fotos: Brian Janchez y Juampa Camarda

Se trata de su tercer y último libro. Es una puerta que se abre a un sexódromo de los márgenes. Una puerta que se abre a las realidades sexuales y a la diversidad de pornografía que hace estallar en pedacitos el imaginario apriorístico machista y/o mainstream. La lectura evidencia que el porno es la excusa para hablar de algo más: la tecnología, el placer y los prejuicios. Y la lista puede seguir.

“La pornografía es realidad sexual” escribió alguna vez la feminista estadounidense Camille Paglia. “Eso lo sé por mis amigas, que el porno es machista, las chicas no lo hacen así”, canta Sol Marianela, la chica de pelo rosa, con la cadencia de lo indie. Y las dos tienen razón. El porno es una estampa de las realidades sexuales. En ese paisaje también hay porno machista. Pero además hay un porno hipster, un porno ético, un porno feminista, un porno que rinde culto a Star Wars. Basta con mirar un poco más allá de lo que tira la primera búsqueda de Google, explorar lo subterfugio -y no tanto- del universo XXX. Lo inclasificable a veces se niega a ser iluminado pero en los textos de Una puerta que se abre el periodista y conductor de radio argentino Hernán Panessi logra apuntar la linterna ahí.

Se trata de su tercer y último libro. Es una puerta que se abre a un sexódromo de los márgenes. Una puerta que se abre a las realidades sexuales y a la diversidad de pornografía que hace estallar en pedacitos el imaginario apriorístico machista y/o mainstream. La lectura evidencia que el porno es la excusa para hablar de algo más: la tecnología, el placer y los prejuicios. Y la lista puede seguir.

Se trata de su tercer y último libro. Es una puerta que se abre a un sexódromo de los márgenes. Una puerta que se abre a las realidades sexuales y a la diversidad de pornografía que hace estallar en pedacitos el imaginario apriorístico machista y/o mainstream. La lectura evidencia que el porno es la excusa para hablar de algo más: la tecnología, el placer y los prejuicios. Y la lista puede seguir.

 

En rigor, son diez las puertas que se abren: diez artículos entre perfiles, crónicas y ensayos. Se trata de una compilación de artículos que fueron publicados en distintos medios donde el periodista colabora activamente: el Suple NO del diario Página/12, la revista Playboy, la revista Casquivana y la versión mexicana del portal VICE.com. Los textos de Panessi se intercalan con ilustraciones e infografías que firman Brian Janchez y Juampa Camarda. La lectura es ágil e intensa al mismo tiempo. El lenguaje y la estética del libro está enlazada con las redes sociales y el lenguaje digital. También con el imaginario de las historietas. Mundos que Panessi habita en todo lo que hace como periodista especializado en cultura joven.

Un dato que es oportuno destacar es que la mayoría de las protagonistas del libro son mujeres. Son ellas quienes, a lo largo de los distintos artículos, relatan cómo viven el porno. “April” es pornostar y se llama así por April O’Neil, la mítica reportera del dibujo animado Las Tortugas Ninjas Mutantes Adolescentes. Su historia es la excusa para hablar de porno hipster. La estadounidense Proxy Paige es la reina del anal en Internet, “la actriz que ensancha su trasero tanto como puede”. Panessi habla con ella y le propone un instructivo de diez pasos para hacer un perfecto anal. Hay literatura pero también hay pedagogía sexual en Una puerta que se abre. Una apología del placer constante.

Allie Haze es la Princesa Leia del porno y también está en el libro del universo porno que retrata Panessi. Su perfil funciona para hablar de la “pornoparodia”. La actriz porno argentina y activista feminista por los derechos de las trabajadoras sexuales María Riot, habla de las cam girls pero también del porno ético. Y escribe el prólogo que se presenta ilustrado.

En otro de los capítulos, Panessi invita a la actriz porno argentina Lorena Mexy al cine para ver las “50 Sombras de Grey” y de ese encuentro escribe una crónica. El conductor de Fan y Tonight Tonight viaja hasta Brasil y encuentra en Porto Alegre el videoclub más grande de XXX del mundo: 44.000 VHS. También hay lugar para un festival de pornorock y las historias de las llamadas “suicide girls” latinoamericanas.

En la Historia de la Sexualidad Michel Foucault dice: “Quizá ningún otro tipo de sociedad acumuló jamás semejante cantidad de discursos sobre el sexo. Respecto del sexo, la sociedad más inagotable e impaciente, bien puede ser la nuestra”. Una puerta que se abre no es un discurso más sobre el sexo pero sí es la evidencia de las posibilidades infinitas e impacientes de vivir la sexualidad y más precisamente el porno. El libro es un menú a la carta caprichoso, diverso e inclusivo, que pregunta: ¿Y vos qué tipo de pornografía querés?

 

*Hernán Panessi escribió Porno Argento! Historia del cine nacional Triple X, que salió por la Editorial Cuarto Menguante, Periodismo pop, publicado por la Editorial Bigote Falso y Una puerta que se abre (Editorial Noviembre).