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El 28 de septiembre en Uruguay se hizo la marcha por la diversidad y el lema principal fue ¡Ley Trans ya!. La campaña, que busca convertir este proyecto en ley, eligió replicar la estrategia de Argentina con el aborto legal: apostaron a un pañuelo amarillo para reclamar su aprobación.

Después de diez horas de discusión, la Cámara de Diputadxs uruguaya aprobó la ley integral trans, con votos del oficialismo y parte de la oposición. El proyecto tenía media sanción del Senado, donde fue tratado el martes y en la madrugada de este viernes fue aprobado en Diputadxs por 62 votos en 88 legisladores presentes. Es el primer país en el mundo en tener una normal integral de estas características.

La iniciativa regresará ahora al Poder Ejecutivo para su promulgación. Se trata de un avance fundamental: establece, entre otros puntos, una reparación económica para las personas trans nacidas antes de diciembre de 1975 que, por causas relacionadas a su identidad de género, hayan sido víctimas de violencia institucional o hayan sido privadas de su libertad. Se estima que entre 30 y 50 personas percibirán esa reparación, de unos 11.500 pesos, un 3% de las personas trans que viven en el país.

Uruguay cuenta con ley de identidad de género desde 2009 pero este marco normativo se restringe al cambio de nombre en el documento de identidad. La ley integral plantea una batería de medidas a partir de las cuales el Estado pretende integrar a las personas trans a todos los ámbitos de los que han sido históricamente excluidxs: social, sanitario, educativo, cultural, económico, laboral.

La propuesta de ley entró al Senado el 13 de agosto, después de estar cajoneada. La mayor discusión fue por el artículo 17 que contemplaba a lxs niñxs y adolescentes y su acceso a hormonizaciones y cirugías. La comisión del Senado que analizó la iniciativa hizo modificaciones al texto original: se estableció que lxs menores de edad no podrán disponer un cambio de sexo a menos que tengan el consentimiento expreso de sus padres, madres o representantes legales.

El 28 de septiembre en Uruguay se hizo la marcha por la diversidad y el lema principal fue “Ley Trans ya!”. La campaña, que busca convertir este proyecto en ley, eligió replicar la estrategia de Argentina con el aborto legal: apostaron a un pañuelo amarillo para reclamar su aprobación. En este tiempo de conversación pública sobre el tema los colectivos de la diversidad y derechos humanos recolectaron 60.000 firmas en apoyo a la ley.

El 28 de septiembre en Uruguay se hizo la marcha por la diversidad y el lema principal fue ¡Ley Trans ya!. La campaña, que busca convertir este proyecto en ley, eligió replicar la estrategia de Argentina con el aborto legal: apostaron a un pañuelo amarillo para reclamar su aprobación.

La población contabilizada a partir del Primer Censo Nacional de Personas Trans en Uruguay en 2016 es de 933 personas, 88% son mujeres trans y un 12% varones trans. El 40% de la población se concentra en Montevideo y los departamentos del interior con mayor representación son los del norte y los de la franja costera del este del país. La edad promedio de las personas trans censadas es de 36 años. El tramo de menor peso es el de 65 años y más (2%) son exclusivamente mujeres trans, y el 73% de estas vive en hogares unipersonales. Los datos del Censo arrojan que es una población joven y que no llega a vieja.