Por:

El 28 de septiembre en Uruguay se hizo la marcha por la diversidad y el lema principal fue ¡Ley Trans ya!. La campaña, que busca convertir este proyecto en ley, eligió replicar la estrategia de Argentina con el aborto legal: apostaron a un pañuelo amarillo para reclamar su aprobación.

Dentro del Palacio Legislativo organizaciones de la diversidad acompañaron un debate que duró seis horas y finalmente con los votos del Frente Amplio y del senador del Partido Independiente (PI) Pablo Mieres, el Senado uruguayo dio media sanción a la ley integral de personas trans. Los rechazos vinieron de los partidos Nacional y Colorado. El texto pasará a la Cámara de Diputadxs, donde se tratará la póxima semana en sesión extraordinaria. Afuera del Palacio se concentraron agrupaciones antiderechos.

Uruguay cuenta con ley de identidad de género desde 2009 pero este marco normativo se restringe al cambio de nombre en el documento de identidad. La ley integral plantea una batería de medidas a partir de las cuales el Estado pretende integrar a las personas trans a todos los ámbitos de los que han sido históricamente excluidxs: social, sanitario, educativo, cultural, económico, laboral.

La propuesta de ley entró al Senado el 13 de agosto, después de estar cajoneada. La mayor discusión fue por el artículo 17 que contemplaba a lxs niñxs y adolescentes y su acceso a hormonizaciones y cirugías. La comisión del Senado que analizó la iniciativa hizo modificaciones al texto original: se estableció que lxs menores de edad no podrán disponer un cambio de sexo a menos que tengan el consentimiento expreso de sus padres, madres o representantes legales.

Durante el debate, la senadora del Frente Amplio Daniela Payssé dijo que este proyecto no es llevado “a las corridas” ya que tuvo 18 meses de análisis. Además señaló que el texto busca “lograr el pleno ejercicio de los derechos de las personas trans”, una población “que ha sido víctima de estigma, de discriminación y de la violencia social y estatal”.

“Voy a defender su derecho a ser porque creo en la libertad, en la de decisión de vivir como sienta, como se quiera, pero no comparto que el Estado deba pagar por el hecho de vivir de una manera diferente, y deba pagar y dar beneficios por el hecho de ser trans. Cuando hablo de beneficios me refiero a un subsidio gratis y de por vida por sufrir discriminación, sobre esta base sufrieron y siguen sufriendo disminución muchas personas, y cualquiera podría reclamar”, agregó.

El 28 de septiembre en Uruguay se hizo la marcha por la diversidad y el lema principal fue “Ley Trans ya!”. La campaña, que busca convertir este proyecto en ley, eligió replicar la estrategia de Argentina con el aborto legal: apostaron a un pañuelo amarillo para reclamar su aprobación. En este tiempo de conversación pública sobre el tema los colectivos de la diversidad y derechos humanos recolectaron 60.000 firmas en apoyo a la ley.

El 28 de septiembre en Uruguay se hizo la marcha por la diversidad y el lema principal fue ¡Ley Trans ya!. La campaña, que busca convertir este proyecto en ley, eligió replicar la estrategia de Argentina con el aborto legal: apostaron a un pañuelo amarillo para reclamar su aprobación.

La población contabilizada a partir del Primer Censo Nacional de Personas Trans en Uruguay en 2016 es de 933 personas, 88% son mujeres trans y un 12% varones trans. El 40% de la población se concentra en Montevideo y los departamentos del interior con mayor representación son los del norte y los de la franja costera del este del país. La edad promedio de las personas trans censadas es de 36 años. El tramo de menor peso es el de 65 años y más (2%) son exclusivamente mujeres trans, y el 73% de estas vive en hogares unipersonales. Los datos del Censo arrojan que es una población joven y que no llega a vieja.