Este lunes 14 de agosto se inauguró el festival Buenos Aires Diversa y la 10º Conferencia Internacional de Negocios y Turismo LGBTIQ GNetwork360, un evento que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires promociona en la sección de Turismo de su sitio web y que presenta diciendo “la Ciudad celebra al colectivo LGBTIQ con una semana llena de actividades culturales y de negocios”. El gobierno de Cambiemos dice que nos celebra y que somos un colectivo ligado a los negocios. Hay un sector de la comunidad gltb y también del activismo que están felices con este tipo de atención que recibe de la derecha liberal. Hay también quien dice, no se sabe si con ingenuidad o especulación, que “todo suma”, que son todos avances y que todo avance debe ser bienvenido.

Otrxs militantes gltb, en cambio, tenemos la convicción de que no todo suma, o al menos no todo suma en la misma cuenta. En la cuenta que hacemos nosotrxs, esto no suma nada sino que quita: nos quitan, nos expropian, nuestra historia, nuestrxs nombres, nuestras identidades, nuestra presencia política, incluso parte de nuestras luchas. Es de un cinismo manifiesto que este gobierno diga que nos celebra: nosotrxs somos el mismo colectivo que sigue siendo perseguido por la policía, muy especialmente nuestras compañeras travestis y trans que están en prostitución o que son trabajadoras sexuales; somos el mismo colectivo que veinte años después vuelve a estar en alarma porque no en todos lados está garantizada de forma adecuada la provisión de medicación para el VIH/SIDA o de los reactivos para su detección; somos quienes seguimos padeciendo las consecuencias de la falta de implementación de la Ley de Educación Sexual Integral, herramienta clave para el cambio social a largo plazo en las actitudes homolesbobitransfóbicas; somos nosotrxs quienes cargamos las consecuencias de la desfinanciación y la falta de monitoreo del cumplimiento de la ley de identidad de género y la ley de fertilización asistida.

Nosotrxs somos parte del pueblo precarizado: estamos lejos del turismo de lujo, lejos de los cruceros y de los negocios. Estamos cerca del desempleo, de la falta de acceso a la atención de la salud, de las dificultades para pagar el alquiler y también de vivir en la calle: a nosotrxs no nos compran con la imagen de cruceros de lujo y celebraciones falsas de un gobierno a cargo de una ciudad en la que cada vez hay más personas durmiendo en la calle, consecuencia de las políticas del mismo partido, Cambiemos, que ejerce el gobierno nacional y de la falta de políticas que garanticen derechos básicos a nivel de la Ciudad.

Estamos también cerca de las violencias de todo tipo. En tiempos en que las condiciones económicas empeoran, las broncas de la gente suelen explotar de la peor manera: recrudecen la xenofobia, el racismo y la homolesbobitransfobia. Nos resulta especialmente hipócrita y racista la política de fronteras abiertas que el gobierno de Cambiemos pregona para los negocios y el turismo, para la movilidad de blancxs adineradxs, mientras que simultáneamente cierra las fronteras para lxs migrantes, especialmente para lxs latinoamericanxs y lxs africanxs. Nosotrxs nos paramos sin dudar junto a los reclamos de lxs migrantes: por solidaridad elemental, por vocación internacionalista, por convicción antirracista y porque también las personas gltb somos migrantes. En especial, denunciamos la persecución sistemática de compañeras trans y travestis migrantes latinoamericanas que viven de la prostitución/trabajo sexual y son detenidas bajo la excusa de la “guerra contra el narco” por tenencia de drogas para consumo personal o que directamente es plantada por la policía.

El gobierno pretende disimular que es una actividad sostenida con dinero público dirigida sólo a sectores adinerados, que el límite para la homolesbobitransfobia del sector más conservador religioso de Cambiemos está en las posibilidades de negocios que puede hacer el sector “cool” liberal que no tiene problemas con gays, lesbianas, bisexuales y trans en tanto gasten mucho. Pretenden que realmente les importa algo más de nosotrxs y dentro de las actividades está anunciada una conferencia sobre derechos humanos. En el panel habrá una gran empresa multinacional, siguiendo una tendencia que viene creciendo de las grandes corporaciones que buscan meterse en el campo de los derechos humanos a fuerza de dinero: en mayo de este año Microsoft hizo una donación de cinco millones de dólares a la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, situación que levantó fuertes críticas de vastos sectores de las organizaciones sociales. La conferencia de derechos humanos, por otro lado, será nada menos que en el lujoso Hotel Alvear, en el corazón de una de las zonas más ricas y reaccionarias de la ciudad y entre las “celebraciones” de Buenos Aires Diversa se incluyen descuentos en bares y restaurantes, todos lugares a donde no nos permitirían entrar a muchxs de nosotrxs por ser morochxs o pobres, por tener pinta de laburantes o por ser demasiado disruptivxs de las normas de género.

La Columna Orgullo en Lucha nació como una articulación de diferentes organizaciones y activistas independientes para la marcha del orgullo de 2016, nucleándonos detrás de una consigna que marca claramente nuestra posición y política y que pretendió desde el principio denunciar el lavado de cara rosa (el pinkwashing) que hace el gobierno macrista usándonos a nosotrxs y a nuestras conquistas: dijimos “No en nuestro nombre. Macri es hambre, ajuste y represión”. Lo seguimos diciendo.

El día de ayer hicimos una acción de repudio y denuncia frente a la apertura de Buenos Aires Diversa, en un teatro de la avenida Corrientes. La llamamos Buenos Aires Perversa, llevamos carteles, banderas, volantes, globos, leímos un documento y nuestras voces y cuerpos para repudiar la mercantilización de nuestras vidas, la precarización de nuestras existencias, el intento de convertirnos en mero nicho de mercado. Gritamos denunciando los asesinatos de travestis, la burocratización de un sector de nuestro movimiento, contra el gobierno liberal, contra la precarización de nuestras existencias y por supuesto gritamos también exigiendo la aparición con vida de Santiago Maldonado.

Teníamos unas remeras paródicas que decían Buenos Aires Perversa y eran de color amarillo PRO. Mucha gente pasaba y nos insultaba de diversas maneras o nos miraba con fuerte y manifiesto rechazo. Eso, por un lado, nos hizo sentir una vergüenza enorme porque pensaban que éramos macristas: varixs tuvimos que atajarnos para no salir corriendo a darles explicaciones a la gente que pasaba y nos confundía. Pero por el otro lado, qué satisfacción fue para nosotrxs ver en pleno microcentro de la ciudad de Buenos Aires a tanta gente insultando al macrismo. Pequeñas alegrías para seguir resistiendo.