El debate sobre el eje de los cuidados no es nuevo para los feminismos, sin embargo en Argentina, se aborda por primera vez como política de Estado. La ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad Elizabeth Gómez Alcorta, en su paso por la XIV Conferencia de las Mujeres que se realiza en Chile, confirmó que la cartera que dirige construirá un Mapa Federal del Cuidado en la Argentina con el apoyo de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL). En el ministerio existe una Dirección de Cuidados a cargo de Lucia Cirmi y en la provincia de Buenos Aires, Estela Díaz, también creó una Dirección de políticas de equidad, formación laboral y políticas de cuidado a cargo de la sindicaslita Claudia Lázzaro. Pero, además, el ministerio de Desarrollo Social de la Nación inauguró una Dirección de Cuidados Integrales a cargo de Carolina Brandariz, secretaria de géneros de UTE y militante del Movimiento Evita. Brandariz trabaja el tema hace tiempo. Fue la compiladora del libro “No es amor” un libro para reflexionar sobre las tareas del cuidado y, a su vez, fue la gestora de la Diplomatura en Cuidado de Personas Mayores de la Universidad Nacional de San Martin (UNSAM) en conjunto con la Corriente de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) que ya lleva más de 100  egresadas. En una oficina de una de los edificios anexos del ministerio, la flamante funcionaria recibió a LATFEM y charló sobre los principales desafíos de esta nueva cartera.

—¿Cómo surgió la dirección de Cuidados en Desarrollo Social?

—Esta dirección depende de la Secretaría de Economía Popular. La voluntad de la secretaría tiene que ver con institucionalizar el planteo de la economía popular, esto es, que hay un trabajo independientemente de que haya patronal y que muchas veces este trabajo tiene una función social como lo son los cartonerxs, la producción textil, de alimentos y por supuesto de cuidados. Es decir, reconocer un trabajo e institucionalizarlo y construir una trayectoria que vaya del subsidio o salario social complementario, que hoy es de $9300, al trabajo.

Nosotros tenemos que partir de lo que tenemos para ganar pisos de dignidad en esos trabajos. Es decir, creemos que el trabajo que hacemos desde la economía popular no es la percepción de un programa en función de una contraprestación sino que es el reconocimiento del trabajo y la voluntad de esta secretaria es brindar esas herramientas para que mejoren esas condiciones. En ese sentido la secretaria va a estar dividida por ramas: de producción textil, alimentos, infraestructura social, acá por ejemplo está el programa de mejoramiento de escuelas que presentó Axel Kicillof, y el cuidado es una de esas ramas. 

—¿Y cómo será el abordaje en materia de cuidados?

—Vamos a trabajar dos grandes líneas. Por un lado la profesionalización, es decir la acreditación de saberes con títulos intermedios como por ejemplo la Diplomatura de cuidados de personas mayores, y el título de Operadoras de Infancia que estamos conversando con el ministerio de Educación de la Nación para cuidadoras de infancia. Y el segundo eje es la línea de generación de empleo vinculada a sistemas donde podamos trabajar en sistemas de co-pago como hay en otras partes del mundo.

—En cuanto a la profesionalización, ¿en qué están pensando?

—En cuanto al cuidado de adultos mayores, la idea es poder replicar la diplomatura que venimos llevando adelante en la UNSAM en otras universidades. En el caso de la infancia nos estamos reuniendo con el ministerio de Educación para pensar una trayectoria educativa. Un primer paso podría ser un título vinculado a la formación de la infancia y fomentar a esa trabajadora a que pueda ingresar en el profesorado de nivel inicial. Es decir acreditar los saberes por ejemplo de todas las compañeras que están sosteniendo los Centros de Primera Infancia, esos espacios que dependen de Desarrollo y que son de gestiones comunitarias. 

—¿Y con respecto a la generación de empleo? ¿Piensan en fomentar la creación de cooperativas de trabajo?

—En particular las cooperativas como herramienta terminan siendo muy costosas y muy burocráticas para las compañeras, por eso estamos viendo qué entidad jurídica pueden tener para que se socialice el trabajo. El espíritu de las cooperativas es socializar las ganancias. Nosotras necesitamos una entidad que socialice el trabajo. Por ejemplo, si a una trabajadora se le termina el trabajo con un adultx mayor, esa misma asociación le asegure otro trabajo por estar asociada colectivamente, como una bolsa de trabajo. Por otro lado, la idea es explorar sistemas de copagos. En Alemania existen sistemas de copago donde hay un sistema integrado en donde el Estado, el sector privado, el sindicato y las familias hacen aportes en pos de sostener el sistemas de cuidados. Todo de manera centralizada, es decir, no hay un único actor que lo solvente. Eso acá no existe. 

Por ejemplo, imaginamos que PAMI pueda plantear  un servicio de cuidados de personas mayores, aunaríamos esfuerzos en mejorarle el salario a las trabajadoras que ya cobran el salario social complementario. 

—La temática de cuidados hoy está en boca de todxs, hay otros ministerios que también están trabajando estos temas, en el Congreso hay proyectos para abordar la problemática. ¿Cómo hacer para que funcione sin roces?

—En principio pensando en una política transversal que eso significa que de las iniciativas tengan dialogo entre sí. Y por otro lado nuestro trabajo está más vinculado lo que viene desarrollando el ministerio de desarrollo social: que es diseñar políticas en función de las mujeres trabajadoras.

—Cuando se habla del cuidado como política de Estado aparece siempre el modelo uruguayo como ejemplo, ¿Están tomando otras referencias en la región?

—En toda la región el cuidado ha ganado en el reconocimiento de que es el nudo de la desigualdad que tenemos las mujeres para desarrollarnos en el mundo del trabajo. Se discute que el cuidado es un derecho y los estados que se pretenden de bienestar tienen que garantizar el cuidado así como a salud, la educación, y la seguridad social. Es un derecho porque todos necesitamos del cuidado a lo largo de nuestra vida y eso lo tenemos que resolver en comunidad y para eso necesitamos un Estado que sea garante. En Uruguay se ha avanzado en reconocer el cuidado como un tema de política pública pero hay más una enunciación de la garantía del derecho que efectivamente lo que se ha podido materializar. Es un capítulo pendiente para el conjunto de la región.