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Si bien para la Constitución Nacional la igualdad de género a la hora de acceder a los cargos políticos electivos es algo que debería estar garantizado tanto en las elecciones como al interior de los partidos, lo cierto es que en la Argentina esto no existe.

La enorme desigualdad en la composición de mesas de dirección, candidaturas, lugares de decisión e intervención en todas las estructuras políticas, partidarias, sociales, sindicales, es el pan de cada días para las mujeres, lesbianas y trans que forman parte de diversas experiencias de activismo y compromiso político.

En el partido Unión Popular, un grupo de afiliados y afiliadas decidió presentar un amparo ante los jueces Santiago H. Corcuera y Alberto R. Dalla Via, cuestionando la legitimación en la forma en que están integrados los órganos de dirección del partido. Los jueces decidieron declarar la intervención judicial del partido con el fin de normalizar la situación y garantizar que se cumpla con el cupo femenino.

En la decisión de los jueces se declara que “los partidos políticos tienen un rol esencial en la construcción de un sistema democrático inclusivo, que permita a las mujeres participar en pie de igualdad con los hombres en el juego político y en el interior de sus organizaciones”, y que  “si se quiere avanzar en materia de igualdad de género en los partidos y la política pública nacional, es importante abordar la subrepresentación de las mujeres en los cargos de liderazgo al interior de los partidos”.

De cara a las próximas elecciones legislativas que se llevarán a cabo el 22 de Octubre y que definen un termómetro de las resistencias por parte del amplio abanico opositor al gobierno de Cambiemos, así como de la situación del consenso popular en torno a las políticas neoliberales implementadas desde diciembre de 2015, este hecho es importante porque da cuenta de las grandes luchas feministas que  desde hace casi tres años recorren masivamente la Argentina al gripo de “Ni una menos”, abriendo el panorama y moviendo el escenario político con nuevas agendas e imaginarios. La rebeldía organizada de las mujeres argentinas desborda también a las estructuras políticas. Quienes no logren captar esto y transformarse en este escenario social y político, poco podrán representar a los movimientos de mujeres en la arena de la democracia y las elecciones.