Jane Lazarre es una reconocida escritora de ficción y no ficción, dedicada también al ensayo y al periodismo. Pero nada de esto era esperable por ella cuando era una estudiante de 20 años y quedó embarazada de su primer hijo. La joven hija de judíxs comunistas se había casado con un muchacho negro y parió a un mulato que modificó su vida para siempre y le dio ingreso a lo que describe como la ambivalencia de la maternidad. El deseo de ser escritora fue postergándose cada vez más gracias a “la gran falacia de la maternidad”.

Además Lazarre era feminista. En su relato que hoy podemos llamar de autoficción y que en Mercado Libre alguien ofrece como libro de autoayuda, los efectos de la despersonalización postparto se hilan con la aparición de los primeros grupos de concienciación y con lo que oye en una conferencia de Kate Millet a la que asiste como público; las movilizaciones por la liberación de miembros de Black Panther brotan entre las reflexiones acerca de ser una madre blanca con un hijo negro y sobre la injusta división sexual del trabajo.

 

El nudo materno merece un lugar destacado dentro de la emotiva literatura testimonial que el feminismo norteamericano ha desplegado. —Vivian Gornick

Un libro completamente original e importante… No puedo imaginar una mujer que no se conmoviera o un hombre que no se sintiera deslumbrado al leerlo. —Adrienne Rich

 

“Seguía considerándose feminista, pero la maternidad me tomaba la vida entera”, escribe Lazarre en El Nudo Materno. En el prólogo de esta edición de Las Afueras, la filósofa española Carolina del Olmo trae la pregunta por el vínculo entre feminismo y maternidad, allí se refiere a “la voluntaria ceguera hacia la maternidad” que han atravesado las feministas. La maternidad aparece en la literatura feminista la mayor institución generadora de desigualdad y, luego de la dominación masculina, principal fuente de opresión. Pero ¿cómo ser feminista y madre a la vez sin abonar cíclicamente a una teoría en la que una y sus hijxs son los propios verdugos? Lazarre no soluciona el dilema pero escribe dentro de esa pregunta.

En los 70s neoyorkinos “muchas familias empezaban a cambiar, la rabia desatada por el movimiento feminista hacía temblar los ventanales”, esos cambios vinculados a la distribución de las tareas de cuidados y a la deconstrucción de los roles de género hoy pueden ser leídos aún con una actualidad apabullante. ¿Cómo hace una madre joven, sin trabajo, dependiente de su marido, para reconstruir su vida? La clave política que propone Lazarre es aceptar la vulnerabilidad y la interdependencia: “¿era posible que el simple hecho de tener una guardería constituyese la esencia de aquella liberación?”. Era posible. 

Otra clave que la autora acaba descubriendo por su propia cuenta para lograr volcarse a la escritura y tomar las riendas de su vida es aquella que ya había sintetizado en 1928 Virginia Woolf: 500 libras al año y una habitación propia. “A estas alturas tenía claro que el dinero era el quid de la cuestión”, escribe Lazarre. Tener dinero, una guardería interracial y un grupo de compañeras con quien compartir la experiencia puede ser todo lo que necesite una mujer, madre y feminista.

Con una prosa íntima, por momentos salpicada de rabia y dolor, con pasajes descriptivos de situaciones de extrema hondura —como los partos— que hacen estremecer a cualquier lectorx, con un paisaje histórico muy pregnante (el style militante, por ejemplo, es contado al detalle) y con escenas que pueden sacar carcajadas, El Nudo Materno es un gran nuevo-viejo libro para conectarse con uno de los temas más ninguneados por la crítica cultural y política.

 

Nº de páginas:272

Editorial:LAS AFUERAS EDITORIAL

Plaza de edición:ESPAÑA