Por: Fotos: Periódicas/La Diez

Según ATFA, de 16 mil DTs recibidxs desde su creación en 1963 hasta hoy sólo 150 son mujeres

Para lograr una mejor equidad en el universo de la dirección técnica tiene que haber más mujeres que accedan a los espacios de capacitación y la formación debe ser el criterio de mayor legitimidad para contratar directorxs técnicxs, independientemente del género de lxs mismxs. Ésta es una de las deudas más urgentes y uno de los consensos generalizados entre DTs, expositoras, oyentes, jugadoras, miembros de la organización, psicólogas, periodistas, árbitras, profesoras que participaron el 23 y 24 de septiembre, en la ciudad de Santa Fe en el primer Congreso Nacional de Directoras Técnicas, organizado por la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino (ATFA).

El aspecto formativo fue uno de los más importantes y reivindicados en este encuentro histórico que se llevó a cabo en el Predio de la Liga Santafesina. El Congreso consistió en dos jornadas intensas de formación, de las que participaron alrededor de 70 mujeres de diferentes regiones del país. Durante la mañana hubo exposiciones sobre diversos temas: Yanina Gaitán (primera futbolista argentina en marcar un gol en un mundial) y Bettina Stagnares (ex entrenadora de Estudiantes de la Plata y actual coordinadora del fútbol femenino de ese club) disertaron sobre la historia del fútbol femenino; Juliana Rodriguez (primera DT mujer a cargo de una escuela de directorxs técnicxs de ATFA), Lorena Berdula (primera mujer DT egresada de la ATFA) y Silvana Villalobos (única DT argentina a cargo de un plantel masculino) hablaron de la perspectiva de género en el fútbol; hubo un panel dedicado a reflexionar sobre el rol de los medios de comunicación en el fútbol que estuvo a cargo de Ayelén Pujol (periodista deportiva) e Ivana Rodriguez (DT recibida en ATFA); Mónica Santino (ex jugadora y DT de La Nuestra de la Villa 31) reflexionó sobre los aportes de las teorías feministas al fútbol femenino; Sabrina Lois (árbitra e instructora de árbitros) presentó las últimas modificaciones del reglamento. Por la tarde, las participantes pudieron observar entrenamientos preparados especialmente para implementar recursos técnicos y tácticos mientras lxs entrenadorxs de los equipos explicaban las características y los objetivos de cada actividad. 

Pero además de haber sido un espacio de formación, el Congreso fue un encuentro. Hubo celebración, alegría, generosidad entre amigas, colegas, compañeras, conocidas o desconocidas. Abrió la posibilidad para que muchas que habitan el fútbol en diferentes regiones del país se presenten e intercambien experiencias, anécdotas y números de teléfono, datos de contacto con un objetivo claro y común: tejer redes para fortalecer la lucha. Este evento fue también eso: un espacio propicio para seguir pensando juntas estrategias para arrebatarle el fútbol al patriarcado. Un encuentro lleno de entusiasmo: “el primer Congreso de muchos”, se escuchaba reiteradamente en las mesas mientras se comía, o en el camino a las canchas para ver las actividades prácticas, o mismo incluso durante las exposiciones teóricas. 

A diferencia de lo que se acostumbra cuando se habla de fútbol, predominaron las disertantes. Ellas desarrollaron, ya sea en palabras o en acto, las distintas aristas del fútbol: la física, la técnica, la estratégica, la táctica, la institucional, la psicológica, la social, la respectiva al reglamento, la legal, la periodística, entre muchas otras. El segundo día estuvieron presentes Emma Urso, jefa del Departamento de Registro de Personal Técnico de la AFA (Asociación del Fútbol Argentino), y Germán Torres, asesor legal de ATFA, para explicar el recorrido institucional y las características generales de los contratos de quienes trabajan como directorxs técnicxs. Las entrenadoras presentes aprovecharon su presencia para preguntarles por la situación de las directoras técnicas en sus respectivas instituciones.

Según ATFA, de 16 mil DTs recibidxs desde su creación en 1963 hasta hoy sólo 150 son mujeres

Según ATFA (asociación que brinda el título habilitante para dirigir en AFA), de 16 mil DTs recibidxs desde su creación en 1963 hasta hoy sólo 150 son mujeres. De las 150, únicamente 3 tienen actualmente contrato en AFA: Karina Medrano (DT de Lanús), Roxana Vallejos (DT de Rosario Central) y Juliana Roman Lozano (DT de Huracan). Lxs representantes de ambas asociaciones mostraron inquietud frente a esta situación de desigualdad histórica y se comprometieron a trabajar para transformarla.

 

Una genealogía de directoras técnicas

Las primeras Directoras Técnicas que se recibieron en ATFA lo hicieron en 1998. Fueron Mari Acevedo y Lorena Berdula. Pero no eran las únicas que cumplían esta función en las canchas. En muchas oportunidades durante el Congreso se hizo hincapié no sólo en la precarización y estigmatización del trabajo de las mujeres en el ámbito del fútbol sino también en su invisibilización: “en 1998 yo dirigía Estudiantes de la Plata pero entraba a la cancha con el carnet de delegada, no de DT” recuerda Berdula, actualmente profesora y directora técnica miembro de la comisión de ATFA. La situación que ella relata es la misma que más de veinte años después siguen viviendo muchas entrenadoras en nuestro país. Hoy siguen siendo los varones cis quienes a priori tienen mayor legitimidad y autoridad para ocupar los distintos roles que requiere este deporte; las mujeres, lesbianas, travestis y trans, si queremos ser parte, tenemos que hacer lo que a todas las minorías se les exige: demostrar. “Pero nosotras no tenemos nada que demostrar”, dice con firmeza Paula Mansilla, jugadora de Unión de Santa Fe. Y agrega sin vacilar: “¿el mayor obstáculo para el fútbol femenino? El machismo”.

¿Qué sos? Futbolista.

“No son ‘las chicas’; son jugadoras” fue la frase que se repitió una y otra vez a modo de reivindicación, pero también de correctivo cada vez que alguien se refería a las futbolistas que representan a los clubes como “las chicas”, “las muchachitas”, “las pibas”. Las formas del micromachismo no ceden, insisten y aparecen incluso en los espacios generados para cuestionarlas; pero los ojos, oídos y lenguas estaban finos para identificarlas y ponerlas en evidencia entre miradas y risas donde se mezclaba un poco de burla, un poco de indignación pero sobre todo mucha complicidad con las compañeras.

“Futbolista” es una identificación que hoy en día sigue siendo vedada a lxs sujetxs feminizadxs. Si bien en Argentina se están dando pasos muy importantes a nivel institucional para el desarrollo del fútbol femenino –como la incipiente semi-profesionalización-, para conmover la estructura androcéntrica del mundo del fútbol es necesario incorporar perspectiva de género en aquellos sectores que carecen de ella. 

Según Ayelén Pujol, jugadora, periodista deportiva y autora del libro ¡Qué jugadora! Un siglo de fútbol femenino en la Argentina (ed. Ariel, 2019), uno de esos sectores son los medios de comunicación en general y el periodismo deportivo en particular. Afirma que cuando un diario cubre un partido de fútbol femenino “no se habla de cómo jugamos, sino de aspectos que rodean el juego”. Y eso es un intento de arrebatar a las jugadoras su legitimidad como futbolistas. 

Una y otra vez “lo femenino”  (qué será tal cosa) y el fútbol se presentan como asuntos excluyentes. Basta pensar en frases como “qué poco femenina” (para referirse a una jugadora que escupe, habla o camina de tal manera), o “éste es una nenita” (para referirse a un jugador que se lesiona mucho). Está claro que a través del fútbol se producen y reproducen criterios de masculinidad, donde la que predomina en nuestra sociedad es, por supuesto, la hegemónica. Incorporar perspectiva de género en el fortalecimiento del fútbol femenino nos plantea un gran interrogante: ¿Es únicamente femenino el fútbol femenino? ¿Qué femineidad/es encontramos en las canchas? ¿Qué modos de habitar la femineidad son aceptados con más facilidad en una sociedad machista y heteronormativa, cuáles son tolerados (y en función de qué) y cuáles son directamente condenados? ¿Quiénes son lxs sujetxs del fútbol femenino? ¿Quiénes son lxs sujetxs del fútbol?

Directoras técnicas siempre hubo

Un mito muy difundido en el imaginario social es el que supone que la causa de que no haya casi entrenadoras de fútbol es porque no hay mujeres capacitadas para la dirección técnica. Sin embargo, mujeres que se formaron en esta disciplina siempre hubo, existiera o no una formalización institucional para sus saberes. Esgrimir ese argumento no sólo invisibiliza la trayectoria de las 150 mujeres recibidas en ATFA formadas y habilitadas oficialmente para dirigir cualquier equipo a nivel profesional; también deslegitima otros espacios de formación y de trabajo que no entran dentro de la órbita de la AFA. 

Pero ese mito además es, como todos, una trampa: no permite poner en cuestión los cimientos de la diferencia abismal en la presencia de directores respecto de la presencia de directoras en los cuerpos técnicos. Si hay 16.000 egresadxs aproximadamente de la carrera de ATFA, ¿por qué sólo 150 son mujeres? ¿Y por qué si hay 150 mujeres capacitadas y habilitadas para dirigir en AFA son sólo 3 las contratadas? Esta diferencia es efecto por un lado del modo en que se estructura el género, y por otro lado del modo en que el género estructura las tramas sociales. Porque todo cuerpo se construye generizado; y el cuerpo hegemónico del fútbol se construyó como masculino, incluso el cuerpo técnico. Sobre esa base, incorporar otras subjetividades dentro de las canchas, en sus márgenes o afuera, implica, necesariamente, transformar el cuerpo del fútbol, reinventarlo, exponerlo a otras corporalidades o, mejor dicho, reconocer que siempre fue así. Ardua tarea que no se lleva adelante sin innumerables resistencias.

Si algo quedó claro en este primer Congreso es que las DT quieren ocupar espacios que históricamente les fueron negados, y que esto va a transformar la totalidad del fútbol: se habló de la necesidad de no circunscribirse únicamente al trabajo con equipos femeninos sino aspirar también a la dirección de equipos masculinos, conformando cuerpos técnicos mixtos donde la conducción esté en manos de ellas. A nivel mundial, hoy en día, son pocas las directoras técnicas que cumplen este rol. En Argentina, Silvana Villalobos ocupa esta función desde hace años: además de ser DT de Las Pumas y del seleccionado femenino de Mendoza, está a cargo de un plantel masculino en el Atlético Argentino.

“El fútbol no tiene géneros… el fútbol es fútbol”, dice Berdula, consciente de que esta afirmación es más un horizonte, un objetivo, que la realidad que vivimos. Porque si bien el fútbol no es exclusividad de algún género, son los varones cis quienes todavía hoy tienen más facilitada su accesibilidad a este deporte. Y tan naturalizada está esta realidad, que aún en algunas escuelas de fútbol femenino se pasa por alto que muchas mujeres nunca aprendieron cómo hacer un pase, cómo rematar, cómo perder el miedo a la pelota para cabecear. Juliana Rodriguez, primera DT en dirigir una escuela de directorxs técnicxs de ATFA en Río Negro, está convencida de que el primer aspecto a desarrollar (antes que la táctica y la técnica colectiva) es la técnica individual. En la práctica que condujo el primer día del Congreso mencionó los que según ella son los seis mandamientos de la técnica: pase, recepción, conducción, definición, cabeceo y gambeta.

“El fútbol no tiene géneros”, dice Berdula. A esta frase tan simple le cabe un debate más estructural que el que nos damos cuando hablamos de fútbol femenino y fútbol masculino. En el Congreso hubo un acuerdo generalizado de que el fútbol debería ser mixto obligatoriamente por lo menos hasta los doce años, y se acordó en que debería implementarse en la formación física de todxs lxs niñxs en las escuelas. Pero Berdula da un paso más. Según ella “tendríamos que empezar a hablar de un fútbol no binario, que nos va a permitir pensar que hay tantas subjetividades en el fútbol como futbolistas haya”. Aunque hoy es difícil imaginar instancias de competencia oficiales con estas características, “una se retroalimenta con lxs compañerxs que no ven en el deporte un pene, una vagina, sino que ven fútbol, rendimiento, técnica, táctica”.

Enseñarle al cuerpo qué hacer con la pelota hasta que se sienta seguro, con confianza, es fundamental para desarrollar el trabajo colectivo que requiere el fútbol. Porque si bien no hay género que sea “naturalmente” más apto para jugar a este deporte, sí se produce socialmente de manera sistemática una naturaleza generizada de los cuerpos para justificar determinado orden social basado en roles y funciones. El fútbol es un deporte de contacto; el cuerpo está expuesto a golpes, lesiones, heridas. Cuando las pibas le pierden el miedo a la pelota, a salir lastimadas (o, mejor aún, asumen la posibilidad de que eso suceda y siguen jugando), cuando deciden poner en riesgo su integridad física en pos del placer de jugar, de recrearse, de competir, están desobedeciendo uno de los mandatos más fundantes y naturalizados de la construcción de corporalidad en nuestra sociedad: el que dicta que las mujeres tienen que cuidar/se. Tienen que cuidarse para poder cuidar. Por eso enseñar gestos técnicos a sujetxs de quienes no se espera que los aprendan es un ejercicio tan deportivo como político: implica interpelar los privilegios de los varones y comenzar paso a paso un proceso de redistribución de las habilidades y de las formas de motricidad que son destinadas a unos y otras respectivamente.