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No es cualquier sindicato el que visitó CFK. El dirigente de la Bancaria, Sergio Palazzo, se convirtió en el blanco de ataque por parte del gobierno de la Alianza Cambiemos durante las últimas semanas.

Desde que comenzó la campaña, la candidata a vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner tuvo contundentes pero pocas apariciones. Todas ellas fueron, casi en su mayoría, en el marco de la presentación de su libro como excusa para visitar algunas provincias. A una semana de las PASO la aparición de CFK tuvo otro condimento y sobre todo, una definición política. Esta vez Sinceramente quedó en la repisa de la biblioteca. La senadora fue la invitada de honor de la apertura del Congreso Nacional de Mujeres Bancarias en donde más de 800 trabajadoras de todo el país se reunieron para discutir, reflexionar, debatir y compartir un encuentro que ya va por su decimotercera edición. Si bien se espera otro acto este sábado en el que todo indica que compartirá escenario con Sergio Massa, lo que constituirá el foco de las cámaras, haber elegido un acto sindical y de mujeres en el último tramo de la primera etapa de la campaña es sin dudas toda una definición.

No es cualquier sindicato el que visitó CFK. El dirigente de la Bancaria, Sergio Palazzo, se convirtió en el blanco de ataque por parte del gobierno de la Alianza Cambiemos durante las últimas semanas.

No es cualquier sindicato el que visitó CFK. El dirigente de la Bancaria, Sergio Palazzo, se convirtió en el blanco de ataque por parte del gobierno de la Alianza Cambiemos durante las últimas semanas. Sin dudas, la Corriente Federal de los Trabajadores, el espacio que comanda junto a un numeroso grupo de sindicatos, fue una de las expresiones sindicales más combativas durante los años del macrismo. Por caso, las trabajadoras, desde sus butacas, coreaban al unísono: “Y ya lo ve y ya lo ve, para Palazzo, la CGT”

El enorme salón del ex Banco de Italia a metros de la Casa Rosada—que cuando fundió a mediados de la década del ochenta, parte de su directorio era la familia Macri—estaba colmado de mujeres que vinieron de todos los rincones del país para protagonizar dos días de intensas jornadas del encuentro que organiza la Secretaria de Derechos Humanos, Género e Igualdad a cargo de Claudia Ormachea, actual candidata a diputada por el Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires. Y tampoco es un dato menor. El propio Sergio Palazzo confesó que al fragor del cierre de las listas, con todo lo que implicó un cierre con tamaña alianza que incluía negociar con sectores que hasta entonces estaban enfrentados, Cristina fue la pieza clave y decisiva para que finalmente Ormachea quedara en un lugar “entrable” en las elecciones, en lo que se convirtió en un número récord de mujeres sindicalistas en las listas.

No era la primera vez que CFK asistía a un foro de mujeres sindicalistas. Lo hizo hace dos años, en septiembre de 2017, cerraba el encuentro en el camping de FATICA de las mujeres de la Corriente Federal de los Trabajadores (CFT). Es un tema al que le pone atención. Por caso, en Sinceramente dice de manera explícita que sintió por parte del sindicalismo: “Cuando escucho a veces a Moyano hablar de Néstor, siento que allí reside parte del problema que tuvimos: el machismo, que es un signo distintivo en vastos sectores del sindicalismo argentino”. 

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Apenas ingresó al imponente salón del viejo Banco Italia las más de 800 mujeres y algún que otro varón disperso atrás de todo, gritaron y agitaron como si se tratara de una estrella de rock. “Cuánto nos falta, para entender, que no fue magia nos conduce una mujer”, entonaban las chicas que le sacaron una carcajada a CFK. 

En el sector de invitados también aplaudían Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto, entre otros diputadxs, ex funcionarios, referentes y sindicalistas. Sobre el escenario, las referentas de las diversas seccionales y en la mesa principal, escoltando a CFK, Palazzo y Ormachea. 

La primera en tomar la palabra fue la candidata a diputada que es, además, una de las mujeres de peso en el espacio de Mujeres Sindicalistas de la CFT. 

“Cada uno de nuestros encuentros nos refuerza ese andar y accionar juntas desde un colectivo que nos permita llegar al bienestar de todes”. Y se mostró esperanzada: “Yo me atrevo a decir que tenemos por delante tiempos prometedores que parecen una contradicción pporque los trabajadores hablamos de salarios bajos, de falta de dignidad, de despidos, de la inclemencia de la violencia pero estoy convencida que son tiempos prometedores para que exista una transformación de esta sociedad en algo más justo, libre e inclusiva”. 

Además destacó que los dos movimientos que dinamizaron estos cuatro años y que protagonizaron la resistencia fue “el movimiento obrero organizado en estrategias conjuntas con los movimientos sociales” y el “movimiento de mujeres, feminista que viene con toda la fuerza aplastadora”.

Por su parte, Palazzo, destacó la presencia de CFK y sobre todo el “gesto de responsabilidad institucional en la decisión de acompañar una fórmula en pos de la unidad”. El sindicalista sostuvo que los cuatro pilares del gobierno kirchnerista fueron lxs pibxs con el programa “conectar igualdad”; lxs adultos mayores con las leyes previsionales; lxs trabajadorxs con las paritarias libres y lxs mas chicxs con la AUH. 

Por eso, sostuvo Palazzo, “a pocos días de las PASO tenemos que definir qué modelo de país queremos, si adscribir a un modelo neoliberal o volver a recuperar la dignidad con la fómula Fernández-Fernández”. 

A su turno, Cristina comenzó diciendo que en el camino, cuando pensaba qué decir, se le ocurrió pensar de qué hubiera hablado en otros tiempos. Confesó que seguramente hubiera venido ungida de números para hablar de la brecha salarial, de la diferencia entre el trabajo asalariado de varones y mujeres. Pero en la situación actual, hablar de eso sería solamente acotar el discurso a quienes todavía tienen trabajo, porque sostuvo que “los dos colectivos más agredidos por estas políticas son las mujeres y los jóvenes”. 

En ese sentido, se refirió a la poca sensibilidad de quienes gobiernan. “Es hora de que en la política se vuelva a hablar de sentimientos, es hora de que la política no solamente demande capacidades sino sensibilidades. Que los dirigentes políticos que  quienes tienen responsabilidad de gobernar, de sentarse en una banca, además de tener los insumos y la información necesaria para decidir bien, tengan sensibilidad. Lo uno sin lo otro no sirve. Se puede ser muy capaz pero si no te importa un corno lo que le pasa al otro o a la otra no sirve. Necesitamos gente que se conmueva frente a los problemas de los que que no tienen trabajo, del empresario Pyme que no puede pagar las facturas, de los locales que cierran y quedan vacíos, de los jubilados que no pueden comprar los remedios. Nada de eso les conmueve”. 

Para cerrar volvió con uno de los conceptos que reitera en cada ocasión. El de volver a tener una vida cotidiana. “Quiero tener una Argentina donde la gente vuelva a ser feliz”