Por: Fotos: Christian Cruz

La desocupación en el segundo trimestre de 2019 fue para las mujeres de 14 a 29 de 23% y para varones de 14 a 29 de 18%. Argentina es el país con mayor desocupación juvenil de la región. La falta de acceso a derechos afecta especialmente a los/as jóvenes y elles representan casi el 37% del electorado.

No es una serie futurista de Netflix ni una película distópica. En la oficina de un despacho de la legislatura porteña hay seis mujeres sub 32 reunidas hablando de política. Tres de ellas son legisladoras. Las otras, sus asesoras. La más chica tiene 19 y la más grande 32. Hicieron campaña juntas y ahora ocupan bancas en representación del Frente de Todes en la Ciudad. Está pasando y es inédito: en Argentina en 2019 las pibas llegaron a lugares de poder. Ofelia Fernández (19); Lucía Cámpora (28) y Maru Buelli (32) son las flamantes diputadas de la Ciudad que bajan el promedio histórico de quienes ocupan las oficinas de Perú al 100. La sorpresa es grande para quienes transitan esa casa. Lo es para Daniel, el hombre que oficia de seguridad de la puerta que trabaja allí hace once años. Siempre de traje, cuando termina su turno se pone un short y una remera blanca que deja ver sus brazos marcados por las horas de gimnasio y la tinta de los tatuajes. Se acerca a las chicas y se presenta. Les dice que está muy contento que ellas sean legisladoras y también que pueden contar con él. 

Las tres vienen militando de muy pibas y de lugares diferentes. Lucía, sobrina nieta del ex Presidente, empezó a militar en la agrupación La Cámpora, en la facultad de Derecho, y alcanzó uno de los cargos más altos del movimiento estudiantil universitario como lo es la vicepresidencia de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA). Maru milita en el territorio hace doce años en la Villa 31. Formó un espacio llamado El Hormiguero que tiene un laburo en varios barrios y villas porteñas. Ofelia dio sus primeros pasos de militancia en el colegio secundario, convirtiéndose en la primera mujer en presidir el centro de estudiantes del Carlos Pellegrini y en los últimos dos años tuvo un crecimiento vertiginoso después de haber sido una de las oradoras más contundentes durante el debate por la ley de aborto legal. El proyecto consiguió sanción de diputados y diputadas pero no pasó el Senado donde el promedio de edad era de 57 años. Ofelia tenía que vivir tres veces su propia vida para llegar a ese promedio.

La brecha entre lo que se sucede en las calles con la juventud organizada y quienes están en los parlamentos es mundial. Según los datos del informe Participación Joven en Parlamentos Nacionales 2016 de La Unión Interparlamentaria, las personas de entre 20 y 44 años representan el 57% de la población mundial en edad de votar, pero sólo constituyen el 26% de los parlamentarios del mundo. Mientras, les jóvenes menores de 30 años representan tan sólo el 1,9% de los congresistas del globo y más del 80% de las cámaras superiores del Parlamento no tienen diputades menores de 30 años

La desocupación en el segundo trimestre de 2019 fue para las mujeres de 14 a 29 de 23% y para varones de 14 a 29 de 18%. Argentina es el país con mayor desocupación juvenil de la región. La falta de acceso a derechos afecta especialmente a los/as jóvenes y elles representan casi el 37% del electorado.

Cada una viene de espacios de militancia distintos, la idea de apostar a ocupar una banca fue una propuesta que les llegó desde sus espacios o es algo que disputaron ¿Cómo fue el proceso para que sus nombres estén en el cierre de listas?

Maru:— Nadie viene y te dice si querés ser parte, las mujeres siempre tenemos que ponernos a la delantera…

Lucía:— En mi caso, nos parecía que era importante, a la luz de la resistencia que había logrado organizar el movimiento estudiantil, que eso estuviese reflejado en el armado de un espacio que representase a los espacios más golpeados por el macrismo. Fue un planteo muy colectivo. 

Maru:— Conocí a la legislatura siempre desde el lugar de reclamo. Es una enorme tarea visibilizar lo que pasa afuera, acá adentro. El reclamo por la urbanización de los barrios nos hizo conocer la legislatura discutiendo en las comisiones cuestiones que quienes gobernaban y siguen gobernando no quieren discutir. Ocupar un lugar legislativo para la organización política, tenía que ver con eso: con poder ocupar con un conjunto de compañeros que vienen de los barrios de la Ciudad más invisibilizados las problemáticas de sus barrios.

 

Rosca feminista: una forma distinta de hacer política

La palabra “rosca” siempre está asociada a una forma “patriarcal” de hacer política. Sin embargo, las feministas saben utilizarla para las conquistas colectivas. Y el tridente de jóvenes legisladoras ya tuvo su primera victoria rosquera: lograron que sus bancas en el recinto estén al lado. “Al mejor estilo colegio secundario queríamos sentarnos las tres, pero no como un capricho, sino porque sinceramente nos pensamos de manera colectiva”, cuenta Lu. “Cada una lo habló en la instancia que tenía que hablarlo. Cada una iba y molestaba a él o la que conocía más la burocracia para pedirle que nos dejaran tres bancas juntas”, relata Ofelia. Fue Claudio Ferreño, el jefe del bloque que integran las pibas, quién entendió que era importante para ellas moverse en tándem y sentarse juntas. Lo consiguieron. 

En la campaña se las veía juntas yendo a todos lados, ¿hay una forma de hacer política de las jóvenes feministas que es distinta?

Ofe:—Nos conocimos en esa vorágine, estando en ese lugar las tres juntas. Yo hice muchos planteos sobre la representación política y es re loco como todas lo abordamos desde el mismo lugar. En la campaña decíamos que somos representaciones sectoriales en términos de lo que ordena la juventud política. Lu tiene un recorrido en lo universitario, Maru en lo territorial y yo en lo estudiantil pero en la media. Hay un planteo común que parece obvio porque lo estamos diciendo las tres pero no es obvio para el sistema político y para la clase política: que la representación tenía que ser más profunda que el propio espacio o que el votante. 

Maru:— Acá adentro cada una tiene su agenda, sus compañeras y sus reivindicaciones propias pero el desafío que tenemos es el de poder abordar y habitar ámbitos que son tan tan tan patriarcales y que son pensados para fomentar la cultura de la competencia por sobre la cultura de la construcción colectiva. La construcción desde los feminismos nos dan las herramientas para poder disputar también el cómo, cómo habitamos este espacio.

—¿Sienten que las subestiman por ser jóvenes y mujeres?

Ofe:—La verdad que no. Es un gran bloque y somos tres. Seguro que una sola seria más dificil. Hay ciertas cuestiones, demandas, lenguajes, lógicas que ellos no conocen y no entienden pero se disponen a aprender. Así como nosotras tenemos mucho para aprender de ellos. Hay reciprocidad y es algo genuino. Yo me esperaba algo peor (risas), miedo total y me sentía arisca. Y la verdad pasó todo lo contrario. En la campaña me di cuenta también que hay una disponibilidad. No fue demagógico sino que fue una apuesta Es muy bueno lo que se está dando. Hay muchas cosas por descubrir. 

Maru:— Creo que nuestra idea de estar juntas no tiene que ver tanto con algo defensivo sino sobre todo para que podamos afianzar y construir líneas de laburo en común que sabemos que vamos a tener. 

Lu:— Hay una apuesta de no mandarse sola sino de manera colectiva y solidaria en contra de las lógicas políticas en las que una supondría que se tiene que sumergir en la Legislatura. Cuando hablaba con Maru antes de que juremos ella me decía que su mayor miedo era que nos comiera la dinámica competitiva que tenía la legislatura. Y creo que esto que llevemos las discusiones mínimo de a tres tiene que ver con apostar a que podamos sostener incluso estando acá adentro una construcción constructiva, solidaria, horizontal y que eso haga pie y no sea una excepción. 

Juventud divino tesoro

La juventud en sí es una caja vacía si no se la llena de sentido… ¿Cómo hacer que la juventud no sea un valor en sí mismo? 

Ofe:— Claro, hablamos de la juventud organizada. Son los planos de organización que tiene la juventud que están condensados en estas representaciones y faltan muchas otras: jóvenes de sectores populares. El hecho de que todas tengamos un anclaje es bastante novedoso y disruptivo. Tenemos un compromiso con un sector y representamos eso, más allá de nosotras mismas. Ninguna lo entiende como una representación individual o una búsqueda que nos honra en sí misma sino que tenemos la posibilidad de trasladar ciertas demandas a espacios en los que no estaban al menos con ese nivel de prioridad y urgencia porque lo atravesamos en primera persona y porque nos organizamos por eso. 

¿Qué creen que cambió del sistema político para que en la legislatura haya tres legisladoras tan jóvenes?

Maru:— Se combinan una serie de cuestiones. Nuestra generación en mayor o menor medida fue convocada por un proyecto político que entendía que la herramienta de transformación que tenían los pueblos era la política. Entonces, más allá de nuestra pertenencia con ese proyecto y cómo lo vivió cada una; sin dudas eso es una marca que nos tocó: desde la ley de centro de estudiantes; la posibilidad de poder organizarte en función de eso; la ley de voto a los 16; la muerte de Néstor en lo personal fue un llamado muy fuerte a aferrarnos a la política. Y los feminismos, sobre todo, nos atraviesan en la manera en la que habitamos esa forma de hacer política. 

Lu:— Durante los cuatro años de gobierno de Mauricio Macri, esa juventud, que había discutido política y se había formado hablando de política se encontró de alguna manera con su primera crisis económica. Hubo una generación que se formó en la política y de repente estaba enfrentándose a un gobierno que venía a recortar derechos con muchísima claridad. Creo que ahí hubo una activación de todo eso que se venía germinando. Hubo muchos que militaban orgánicamente, otres que no. Pero ya había una semilla sembrada para que los pibes y las pibas reaccionasen ante un ataque constante a sus derechos e intereses. 

Disputar poder real y construir un proyecto generacional

—Llegaron a estos espacios, ¿cuáles son los desafíos que tienen como legisladoras y como parte de una juventud organizada?

Ofe: —La juventud hoy está encarando un desafío en relación a cómo hacer que no se atomicen sus reivindicaciones y conquistar lugares de poder, como en nuestro caso, ayuda mucho en ese objetivo. Porque la juventud se piensa en relación a ciertas causas: milita en lo ambiental, en el feminismo y de manera relativamente atomizada. De alguna manera a nosotras nos obliga a pensar cómo hacemos para que esas reivindicaciones sean parte de proyectos políticos integrales. O qué puntos en común tienen esas causas distintas. Poder empezar a tejer estrategias para que cada reivindicación no parezca una bandera suelta y sí una fuerza mancomunada en función de un proyecto de Ciudad, en este caso, pero también de país y que tenga en cuenta todas esas reivindicaciones desde todos los planos de desigualdad. 

Lu:—Durante estos cuatro años nos organizarnos, de alguna manera, en cómo decirle que no al macrismo. Ahora el desafío es ver cómo nos organizamos para ver qué es lo que sí queremos construir y cómo construimos colectivamente este país tan fragmentado.

Ofe:—Hay una frase que dijo Mariano Recalde y lo cito “Después de la dictadura en todas las familias había un desaparecido o desaparecida. Después de los ´90, en todas las familias había un desocupado y una desocupada. Después del kirchnerismo en todas las familias hay un joven militante”.  Si no damos estas discusiones ahora y no pensamos esa estrategia vamos a terminar en la resignación o en la espera de nuestro momento para intervenir el proyecto político.Hay que estar a la altura de tener este acumulado que no es común en la historia y esto se vio en estos últimos cuatro años. 

Es el momento de delinear una estrategia que nos permita pensar cuáles son las utopías de este siglo, de esta generación, y empezar a creernos que el mundo que habitamos va a ser más nuestro que de ellos.

—Si estos años las juventudes estuvieron en las calles, ¿Cómo se imaginan ahora a esa fuerza que se expresó estos cuatro años contra el macrismo?

Ofe: —Estamos en un contexto que hay una tensión re jodida con no regalarle la calle a ellos. No fue lo suyo nunca pero construyeron una presencia bastante inédita. Espero que eso no sea permanente porque las calles son del pueblo. La juventud tiene un lugar central que es el de custodiar las calles. Lo mejor que puede pasar la que  juventud intervenga y ocupe ese espacio. Fue conmovedor el discurso de Alberto cuando dijo “no quiero una juventud anestesiada domesticada”. Y dijo que salgamos a las calles “cuando me corra de mi compromiso o de su expectativa” y eso cambia un montón porque ese parámetro de la expectativa lo definimos nosotros. Para asegurarnos que los avances sean irreversibles y ahí es importante que estemos. Va a ser muy importante que la movilización sea nuestra.

—Hoy son la única oposición al macrismo en términos de fuerza política. ¿Cómo ser oposición en la ciudad y oficialismo a nivel nacional?

Maru: —Por nuestras trayectorias, todas fuimos más o menos críticas de lo que pasaba en la legislatura en otras épocas. Y muchas veníamos reclamando en la calle justamente cuando eso sucedía. El mandato de Alberto es que la legislatura sea el espacio de confrontación y que sea una de las herramientas para construir la fuerza política que gane en 2023 la Ciudad de buenos aires. No podemos seguir perdiendo la Ciudad. Alberto sabe que Larreta es el próximo candidato de ellos. Entonces nosotras tenemos la obligación de no dejar que crezca la próxima figura presidencial macrista y no repetir lo que pasó con Macri.