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De acuerdo al relevamiento de la Defensoría el gasto anual por una cuestión de género podría llegar a ser de $13.510,70 para la mujer no mutualizada y que no se atiende en un hospital público, por lo que queda en evidencia que el impacto es muy alto en el ingreso.

Ro pasó de los tampones de las dos iniciales a esos que venden en la cadena de farmacias más conocida en el país. Son más baratos pero también son más blandos y ella nunca está del todo tranquila cuando los usa: siempre se les rompe el hilito y termina haciendo malabares en el baño para sacarlo. Ro tiene 41 años y vive en Ensenada, al este de la provincia de Buenos Aires. Cuando Farmacity hace ofertas 2×1 ella se olvida de todos esos pormenores y los compra porque así menstruar en tiempo de crisis es más barato. “Antes me compraba tampones por demás y de LA marca”, dice Magalí a LATFEM. Ella tiene 31 años y vive en Palermo. Quiere comprarse protectores diarios de tela o una copita menstrual porque cree que es un inversión pero no llega a juntar la plata. En este tiempo usó las toallitas más baratas. “Esas que hacen ruido de bolsa cuando te movés un poco”, explica. 

Maria Eugenia es de Lanús, al sur del conurbano bonaerense, y tiene 27 años. En estos años de tarifazos e inflación dejó de comprar los protectores diarios que usaba para contener en periodo ovulatorio y también cuando menstruaba, por si había alguna filtración con la copa. “Ví que el paquete de 60 salía $300 hace unos meses  Me pasé a los de tela”, cuenta a LATFEM. Las páginas de Facebook de trueques en el conurbano bonaerense se convirtieron en una de las estrategias de supervivencia para los sectores más empobrecidos. Los mensajes sobre toallitas femeninas son recurrentes: “Cambio toallitas por comida”, “Tengo toallitas, escucho ofertas”. La crisis económica que atraviesa la Argentina tiene un impacto de género: nosotras ganamos un 27% menos en términos de brecha salarial y a su vez las personas que menstruamos tenemos gastos extra pero no optativos en relación al resto de la población. 

Una persona que menstrúa y vive en la provincia de Buenos Aires puede llegar a gastar entre $2.382,25 a $4.309,70 al año, si se consideran 13 ciclos menstruales en ese período. Este costo se desprende de un relevamiento de la Defensoría del Pueblo bonaerense. En términos generales, el ingreso medio para las mujeres es de $18.257. De acuerdo a este relevamiento, las toallitas y tampones pueden representar hasta el 10% de sus ingresos.

El informe hizo foco en los productos relacionados a la menstruación y tuvo en cuenta dos tipos de canastas: una de primeras marcas y otra económica, con diferentes categorías según la cantidad de productos que engloban toallitas, tampones, y protectores diarios, entre otros. 

El relevamiento, además de comparar estos gastos con los distintos niveles de ingreso según la escala de ingreso por sexo/género publicado por el INDEC para el segundo trimestre de 2019, pone el foco en la necesidad de educar y concientizar sobre estas etapas, además de apoyar medidas para reducir el precio de estos productos.

“Es evidente que estos gastos impactan en las mujeres que menos tienen, por lo que es necesario avanzar a favor de iniciativas que alivien el peso de estos costos, como las propuestas que impulsan la quita del IVA a los productos de gestión menstrual”, dijo el Defensor del Pueblo bonaerense, Guido Lorenzino. En ese sentido, en los últimos años existen 11 proyectos de ley presentados en distintas instancias locales y nacionales que promueven distintas propuestas para achicar las desigualdades.

En nuestro país, como en muchos otros, los productos de la gestión menstrual están gravados con IVA. En Colombia, la campaña Menstruación Libre de Impuestos consiguió reducir la tasa impositiva del 16% al 5% para luego eliminarlos. Se trata de bienes de primera necesidad y así también lo entendió la Corte Constitucional de ese país que este año obligó a las autoridades de Bogotá suministrar toallas sanitarias a personas que menstrúan y viven en la calle. En Canadá, el gobierno quitó el impuesto en 2015 luego de que una campaña que juntó 74.000 firmas pidiendo su remoción. En Argentina las toallitas higiénicas llegaron a estar dentro del paquete de Precios Cuidados.

Además de los costos, la menstruación, sin dudas, es un factor de desigualdad. De acuerdo a Naciones Unidas, en India y África, entre el 20 y el 30% de las niñas dicen no asistir a clases durante los días de sangrado por temor a mancharse o por falta de espacios para cambiarse.

Desde hace algunos años que Luciana está pensando en comprarse una copa menstrual.  La escalada de precios en la Argentina después de la primera ronda electoral la terminó de definir. Ella vive en la ciudad entrerriana de Paraná y tiene 39 años. Quiere dejar atrás los gastos en tampones y toallitas higiénicas pero, de todos modos, todavía no puede comprarse una copita. La plata apenas le alcanza para llegar a fin de mes. Dice que va a esperar hasta diciembre, cuando cobre el aguinaldo, para comprar la copa. 

La copa menstrual se puede comprar por Internet o en cualquier farmacia, con un costo aproximado de $500 y es reutilizable. Desde una mirada económica y ecológica viene a ser un sustituto superador por varios motivos: reduce el gasto que debe realizar la persona que la usa para enfrentar su ciclo menstrual y además reduce la contaminación generada por los desechos de toallita y tampones al medio ambiente. El trabajo de la Defensoría hizo el cálculo de ahorro: si la persona se compra dos copas menstruales que le sirven para cubrir todo el ciclo, cumpliendo con el proceso de asepsia correspondiente, su gasto anual se reduciría a $1.000. 

No se trata sólo de toallitas, tampones, protectors y copitas

Los costos que enfrenta una persona por menstruar no se acaban en los gastos de toallitas, tampones o copitas. A la evaluación debe sumarse: los controles anuales ginecológicos, los productos vinculados a la lubricación vaginal, analgésicos para los dolores de las distintas etapas del ciclo menstrual, productos de higiene personal, entre otros.

Del relevamiento de precios se observa que, anualmente, gasta 523,61 pesos en analgésicos, y más de 1.189,11 pesos en antiespasmódicos. Por ejemplo, el consumo de un analgésico antiespasmódico como el “Ibupirac Fem 10 comprimidos” puede ascender a $ 523.616 , suponiendo que consume 6 unidades por mes y el precio que registra el medicamento en el mercado es de $67,13. En el caso de la “Buscapina Fem comprimidos x 30” con fines analgésico y antiespasmódico tiene un precio de mercado de $409 y el costo anual considerando la misma dosis de consumo llegaría a $1.063,40. 

Otro de los gastos relacionados al ciclo menstrual está relacionado al uso de lubricantes. Muchas personas que menstrúan para poder disfrutar de las relaciones sexuales sin incomodidades o molestias recurren a lubricantes. Algunos datos que se desprenden del relevamiento: el uso de un “Gel Lubricante Íntimo Transparente Soluble En Agua Ky X 50g” llega a $2608 y “Conplacer gel lubricante” (glicerina+asoc) gel x 50 gr. se consigue por $189.90.

También se tuvo en cuenta los controles que tienen que realizarse, como por ejemplo el PAP (665 pesos en un año si no tiene obra social) o las mamografías mamarias y ginecológica (entre 1.520 y 2.643 pesos aproximadamente).

El informe puso la linterna sobre aquellas personas que atraviesan la menopausia. Tienen que realizarse prácticas, como la densitometría, que para una persona sin mutual tiene un costo de $2.099, por lo que, sumado a los mismos controles que debe hacerse cuando menstrúa (mamografías, ecografías, PAP, etc), gasta en el año $8.447 aproximadamente por estos análisis.

De acuerdo al relevamiento de la Defensoría el gasto anual por una cuestión de género podría llegar a ser de $13.510,70 para la mujer no mutualizada y que no se atiende en un hospital público, por lo que queda en evidencia que el impacto es muy alto en el ingreso.

De acuerdo al relevamiento de la Defensoría el gasto anual por una cuestión de género podría llegar a ser de $13.510,70 para la mujer no mutualizada y que no se atiende en un hospital público, por lo que queda en evidencia que el impacto es muy alto en el ingreso. Esto se agrava al analizar las familias monomarentales, con la madre como jefa de familia y una hija a su cargo.

“Es necesario derribar tabúes y ofrecer más educación e información relacionadas a la menstruación y la menopausia”, dice el informe. Y agrega que “es necesario promocionar productos, como la copa menstrual, que aporten al cuidado del medio ambiente al disminuir los residuos que se generan indirectamente en estos ciclos”.

#ESImportante Hablar de menstruación

El último jueves 17 de octubre la organización Ecofemini(s)ta realizó su primer evento menstrual, #ESImportante Hablar de menstruación, en el Club Social 911 con el apoyo de Causas Comunes. En ese marco, presentaron el material de descarga gratuita de ESI con pedagogía menstrual. También aportaron datos sobre la inflación en los producto de la gestión menstrual. A precios de septiembre de 2019, el costo promedio por año por persona si utiliza toallitas es de $2.468 y de $2.966 si utiliza tampones.

Según este estudio de Ecofemini(s)ta las toallitas han aumentado un 27.8% y los tampones un 39.4% en tan sólo seis meses, colocándose ambas tasas por encima del nivel general de inflación (ubicada en un 23.2% para el mismo período). En el caso de los tampones, su variación de precios supera también la inflación del rubro Salud, que ha rondado el 33.6%.