“Cuerpos gestantes” y derecho al aborto de varones trans: nuevos nudos temáticos feministas y disidencias sexuales

Compartimos un fragmento de la flamante reedición ampliada y corregida de Historia de una desobediencia. Aborto y feminismo de Mabel Bellucci (Capital Intelectual, 2020). Este artículo aborda aquellos debates en relación a lxs protagonistas políticxs en las luchas por el aborto voluntario, y reconstruye una cartografía para visibilizar los abortos de varones trans y no binaries.

Menos prescriptivismo, más articulación

El activismo feminista junto al de disidencias sexuales dieron forma a una serie de acontecimientos para sustentar idearios, construir de forma colectiva y diversificar miradas y estrategias de abortos de varones trans, lesbianas, no binaries y bisexuales. Por ejemplo, en el marco del 28º Encuentro Nacional de Mujeres, realizado en San Juan en 2013, se organizaron por primera vez varios talleres relacionados con hombres trans. En realidad, tal nudo no apareció en el punteo temático asignado por la Comisión Organizadora del Encuentro. Por lo tanto, se tuvieron que organizar de manera autónoma y en paralelo a los demás, con los inconvenientes que acarrea tal emprendimiento. A lo largo de la historia de los Encuentros Nacionales de Mujeres, siempre que se intentó instalar debates nuevos, generadores de tensiones y rispideces (también sucedió con el aborto voluntario, el lesbianismo, las trabajadoras sexuales), y se ha recurrido a este modo de acople. En este encuentro, los únicos temas que se renovaron fueron en torno a las mujeres y su orientación sexual, es decir, mujeres y lesbianismo. Así, se armaron cantidad de talleres vinculados a familias lésbicas. Maternidad, fertilización asistida, salud sexual, adopción y tenencia de hijas/os, jubilación, pensión y obra social, herencias, movimientos lésbicos. En este punto cabe detenerse para remarcar la importancia de las coaliciones entre movimientos y frentes sexodisidentes. Mientras que la otra novedad fue el taller Mujeres y bisexualidades, donde se trataron temas como complejidades y contradicciones del concepto bisexualidad, experiencias y vivencias, opresión de género y bisexualidad, estereotipos y prejuicios, las identidades colectivas como estrategias políticas, invisibilización social y dentro del colectivo LGTTBI, activismo y estrategias de visibilidad. Las cuestiones del lesbianismo y de la bisexualidad resultaban temas ya saldados desde hace años; en cambio, la presencia y el activismo de varones trans en ese encuentro generaron una especie de revolución copernicana. La desobediencia propia del aborto voluntario, junto con la del movimiento trans, permitió converger a partir de la consigna “decidir sobre nuestros propios cuerpos” que operó como bisagra entre ambos espacios, al punto que un grupo minoritario asistió a la marcha de cierre del evento llevando el pañuelo verde, símbolo indiscutible del aborto. De alguna manera, se coronó el embate político mediante una confluencia puntual entre colectivas que apoyaron la decisión política de abrir y sostener este taller. Tomás Máscolo, en su artículo “Pelear por el aborto legal fue el inicio de mi militancia porque entendí que no me pasaba solo a mí”, publicado en La Izquierda Diario del 24 de abril de 2018, recordaba la batalla política que implicó organizar talleres de cuerpos gestantes no binaries en los Encuentros Nacionales de Mujeres:

“Hay una pelea histórica para que me dejen participar de los talleres de aborto. Incluso en su momento con Lohana Berkins y Diana Sacayán hemos batallado para estar en el Encuentro porque una parte del feminismo fue bastante transfóbica. […] Si bien se conquistó gran visibilidad, siempre digo que la igualdad de la ley no es la de la vida. La paternidad de los hombres trans es un tema tabú.”[1] Mientras tanto, Blas Radi expresó con cierta indignación en el portal Marcha, el 8 julio de 2014, lo siguiente: “Se nos ha expulsado de luchas por la autonomía corporal, aunque levantemos las mismas banderas y estemos comprometidos tanto como las mujeres cis en esta causa. Nuestros aportes, nuestra presencia, nuestra incorporación han sido más rechazados que celebrados.”[2]

 Desde hace algunos años, tal como plantea nuevamente Radi a la revista Anfibia: “Muchos hombres trans forman parte de agrupaciones feministas. Muchas agrupaciones trans son también agrupaciones feministas y, por si fuera poco, muchas personas trans pasaron gran parte de su vida como mujeres dentro de organizaciones feministas”. Por ejemplo, si bien las lesbianas feministas han sido muy críticas con las exclusiones operadas desde el feminismo heterosexual (bajo la excusa de un concepto universal de mujer), no obstante, no se repara en torno a mantener la alianza a favor de nuevas opresiones al no evidenciar las relaciones asimétricas de poder inherentes, así como los mecanismos de construcción de las agendas políticas locales. Siguiendo su propuesta: ¡Aborto legal para varones trans!’ es una demanda que emerge porque los hombres trans que abortan enfrentan una clandestinidad doble: la de un procedimiento ilegal y la que supone negar su identidad de género para no profundizar el maltrato. ‘Educación sexual para decidir. Anticonceptivos para no abortar. ¡Aborto legal, seguro y gratuito para todxs lxs cuerpxs gestantes para no morir![3]

Siempre hay un antes para un después

Uno de los primeros eventos que se realizó en relación con el tema fue la charla “Varones y aborto: decisión de ellxs, conquista de todxs”, llevada a cabo en el Centro Cultural de la Cooperación el 3 de julio de 2014. Esta charla estaba auspiciada por el Colectivo de Varones Antipatriarcales CABA y el Grupo de Estudios sobre Sexualidades (GES) del Instituto de Investigación Gino Germani (UBA). Componían la mesa debate Alejandro Aymú, representante del Colectivo de Varones Antipatriarcales CABA; Blas Radi, activista trans independiente y parte del FNLIG; esta autora y Mario Pecheny, ambos integrantes del GES. El intercambio, que generó resistencias y malestares por parte de algunas feministas heterosexuales, presentó, entre otros interrogantes, uno en particular alrededor de las estrategias para consagrar la legalidad al aborto voluntario con nuevxs protagonistxs: ¿cuál es el/la sujeto/a político/a de esa lucha?[4]

Hacia 2015, a esta categoría de cuerpos gestantes se la empezó a utilizar en la última revisión del Ministerio de Salud de la Nación para el protocolo de atención integral a las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo. Este instrumento, destinado a los equipos de salud, define a la salud como “un completo estado de bienestar físico, mental y social, y no meramente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Asimismo, estas intervenciones políticas fueron reforzadas con declaraciones de apoyo. Tal fue el caso de Karime Kandalaft, periodista e integrante de la campaña, durante la plenaria de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto en la ciudad de Paraná, quien declaró al diario Cuarto poder Salta el 4 de marzo de 2016: “‘Esta plenaria va a ser intensa, con largos debates, enfocados en la autonomía de nuestros cuerpos con capacidad de gestar y fuertemente sobre el derecho a decidir que cada una tiene sobre su cuerpo. El desafío alrededor del proyecto de la ley de aborto es aggionarse y debatir sobre quién es protagonista político del derecho al aborto, ha habido avances en cuanto a la ley de identidad de género, se han reformulado toda una serie de conceptos, por ejemplo, la utilización del término personas con capacidad de gestar con el compromiso de dar el debate sobre quiénes somos las que abortamos’”. Para terminar, sostiene Karime: “Las personas que abortan ya no son solamente mujeres, sino que las lesbianas y los trans también abortamos y estamos todas por el derecho a decidir.”[5]

En julio de 2017, en las XIII Jornadas Nacionales de Historia de las Mujeres. VIII Congreso Iberoamericano de Estudios de Género: “Horizontes revolucionarios. Voces y cuerpos en conflicto”, activistas feministas junto con sexodisidentes llevaron a cabo una mesa redonda llamada “Cuerpos gestantes/prácticas abortivas.”[6] Estuvo a cargo de Viviana Norman, Ezequiel Bassa y esta autora. Para profundizar estas cuestiones se propuso un marco conceptual que sostenía: “La biología no es destino y abortar es una práctica de resistencia no sólo de las mujeres heterosexuales sino también de las bisexuales, lesbianas y varones trans frente al imperativo de la reproducción. En efecto, abortar representa un ejercicio de soberanía de los cuerpos gestantes, que pone en cuestión las relaciones de producción imperantes y redimensiona el placer separado de la reproducción. Traer a escena un cuerpo disidente dispuesto a abortar pervierte las fronteras de las fantasías feministas, pero también del sujeto hetero-ciudadano que implanta la democracia republicana. La exigencia de parte del feminismo dominante es imponer a las heterosexuales como las únicas sujetas políticas de las prácticas abortivas. Para profundizar estas cuestiones se propusieron tres ejes temáticos orientadores: sexualidades disidentes/prácticas abortivas, feminismos hegemónicos/activismos de la desobediencia sexual, otres sujetos políticos de las luchas por el aborto voluntario”.

A lo largo de 2018 se presentaron una sucesión de acontecimientos significativos a favor de los derechos de todas las personas con capacidad de gestar. Ezequiel Bassa junto con Alejandro Aymú, ambxs investigadoxs e integrantxs de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, Regional CABA, proponían en el artículo “¡Varón, escucha, únete a la lucha!”, publicado por el diario Página/ 12 el 20 de abril de 2018, lo siguiente: “En nuestra sociedad machista, la mayoría de los decisores políticos, legislativos y judiciales son hombres (cis). Son quienes tienen la responsabilidad de dar soluciones a las mujeres y personas con capacidad de gestar cuando hay un embarazo en gestación. Querido congénere, ¡hacete cargo de tu poder! […] La aproximación de los varones (cis) a la lucha por la legalización del aborto voluntario posibilita cuestionar nuestros privilegios, problematizar los mandatos que pesan sobre nosotros, habilitar espacios de poder más equitativos y acercarnos al activismo. En este sentido, es necesario abandonar la tradicional indiferencia y revisar la concepción solidarista con la que los varones (cis) se acercan al activismo por el derecho al aborto meramente para ‘acompañar a las mujeres’. ¡Varón, escucha, únete a la lucha!”. Entre tanto, Ezequiel Bassa y Blas Radi fueron quienes mayor participación tuvieron en Buenos Aires a lo largo de los últimos tres años. En las XII Jornadas de Sociología, realizadas el 23 agosto de 2017 en la Facultad de Ciencias Sociales-UBA, en la mesa “Varones, feminismos y violencias”, ambos expusieron un documento llamado “Discursos sobre aborto: el concepto de ‘cuerpos gestantes’ y el (no) lugar de los varones trans”. El 3 de agosto de 2018, la dupla presentó “Universos y discursos. El lugar de los varones trans en los discursos contemporáneos sobre aborto voluntario” en las XIII Jornadas Nacionales de Debate Interdisciplinario en Salud y Población, en el Instituto de Investigación Gino Germani de la UBA. El 13 de noviembre de 2018, en las IV Jornadas de Estudios Poscoloniales y IV Jornadas de Feminismo Poscolonial. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (FSOC-UBA), Ezequiel Bassa junto con Luciana Mignoli, Ianina Lois y Cecilia Szperling hablaron sobre “Aborto, masculinidades y colectivas feministas”. De inmediato, el 26 de noviembre de 2018, se realizó el lanzamiento del Instituto de Masculinidades y Cambio Social en el Instituto de Masculinidades y Cambio Social y la Subsecretaría de Políticas de Géneros de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, con la actividad “Políticas de la ausencia: masculinidades, cuidados sexuales, cuidados (no) reproductivos y aborto voluntario.”[7] También la directora ejecutiva de ELA, Natalia Gherardi, apoyaba en una nota aparecida en el diario Clarín el 12 de junio de 2018 al término en disputa. Al respecto, ella sostenía que “es una manera de honrar los derechos humanos de todas las personas, de que las diversas identidades de género se sientan incluidas.”[8] Asimismo, desde la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir, la médica generalista Ana Paula Fagioli señalaba en la lista de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, el 20 de julio de 2018, que “es importante dejar bien claro que esas identidades no están en otro ‘escalón’ de jerarquía al de las mujeres. Siempre genera contradicciones la militancia de cara a las mayorías (en este caso, mujeres), pero el concepto de minoría, desde un activismo feminista no binarie, cada vez resulta más peligroso y difícil de sostener. Al invisibilizar, lo que no se nombra no existe y creo que no estamos en ese momento de la lucha feminista, estamos en un momento de expansión a nuevxs sujetxs. Es importante que la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito sea quien tome el guante de la visibilización de todas las identidades. No solo porque potencia nuestra lucha por el aborto voluntario y legal, sino porque es más real”.

En el marco de la plenaria nacional de la Campaña por el Derecho al Aborto realizada en marzo de 2019, en Córdoba, se presentó la Colectiva de Disidencias Sexogeneropolíticas compuesta por personas pertenecientes al colectivo LGTTBIQ+, como espacio orgánico de ella. Sus objetivos se centran en la lucha por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito que involucra un complejo entramado social donde se encuentran género, sexualidad, clase, edad, situación migrante, contexto laboral, educativo y religioso, personas racializadas y de diversidad corporal, funcional, intelectual y psicosocial. También se proponen sistematizar información sobre acceso a la salud y al derecho al aborto en varones trans y personas no binaries, sobre la interacción de misoprostol y mifepristona con las terapias de hormonización, en conjunto con profesionales sociales y de la salud amigables. A la vez, desarrollan una línea de trabajo sobre aborto y VIH con respecto a las particularidades de las terapias antirretrovirales en interacción con el uso de misoprostol y mifepristona. Crean una “guía de buenas prácticas” profesionales en asesoramiento y atención sobre aborto para el acceso universal en los propios términos y con respeto por la identidad de género y la orientación sexual de las personas. Por último, sistematizan información sobre atención en salud y registro estadístico respetuoso de la identidad de género en relación con salud sexual y reproductiva, ILE y ESI. En su documento fundacional, explican: “Creemos necesario profundizar la construcción de esa interseccionalidad, fundamental para defender los proyectos de vida individuales y colectivos que son objeto de persecución, disciplinamiento y violencias. ¿Por qué consideramos que es necesario que las disidencias sexuales y de género nos organicemos en relación al derecho al aborto? La imposición del cisheteropatriarcado nos convoca a pensarnos en un enfoque integral, transversal e interseccional para luchar contra la discriminación que se expresa en esas violencias y crímenes de odio. Los sectores fundamentalistas ejercen sus disciplinamientos, sobre las mujeres y las disidencias sexuales, obstaculizando los derechos humanos en general y el derecho al aborto en particular. Frente a esta avanzada neoconservadora nos organizamos porque entendemos que nuestras luchas deben darse colectivamente. Creemos que es importante no solo visibilizar estas alianzas históricas sino también construir una colectiva que interpreta al aborto como una causa que nos atraviesa a todxs en el marco de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto.”[9] En verdad, todo está por hacerse, tanto por parte del activismo queer, sexodisidente y trans como de la academia, en cuanto a la discusión que desde hace una década se está presentado en el debate sobre el aborto voluntario. Son corrientes teóricas que disputan las diferencias y las incorporan, que intentan abatir ese feminismo de matriz biologicista, heterosexual, mujeril y separatista que identifica su antagonismo en un bloque monolítico: los varones. En este contexto actual, es imprescindible profundizar alianzas desde los feminismos y las disidencias sexuales con los hombres trans para recuperar e integrar sus consensos y sus saberes. En suma: convocar a quienes increpa la imposición del Cistema, ese en el que para que alguien pueda aparecer alguien más tiene que desaparecer.


[1] https://www.laizquierdadiario.com/Tomas-Mascolo-Hablar-sobre-el-aborto-en-hombrestrans-es-hablar-de-educacion-sexual.
[2] https://www.marcha.org.ar/ellos-toman-la-palabra-el-aborto-y-los-varones/.
[3] http://revistaanfibia.com/cronica/aborto-legal-para-tipos-trans/.
[4] https://www.youtube.com/watch?v=6JMiDBdIDKQ
[5] https://cuartopodersalta.com.ar/parana-sede-del-derecho-al-aborto/
[6] Del 24 al 27 de julio de 2017, este megaevento estuvo organizado por el Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género (FFyL-UBA), el Instituto de Investigaciones Gino Germani (FSOC-UBA) y la Cátedra de Géneros y Sexualidades (UNQ).
[7]Intervinieron Ezequiel Bassa, Daniel Jones, Joaquín Coronel, Alan Otto Prieto, Marcos Nascimento, Ezequiel Bassa, Juan Pechín, Diana Maffía y Débora Tájer.
[8]https://www.clarin.com/sociedad/aborto-proyecto-refiere-mujeres-personas-gestantes_0_B1cNbapxX.html. Véase también: https://digitalcollections.sit.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=3915&context=isp_collection.
[9]http://www.abortolegal.com.ar/colectiva-de-disidencias-sexogeneropoliticas-en-la-campana/.