El pueblo unido jamás será vencido: cómo y por qué Minnesota se convirtió en la trinchera contra el fascismo de ICE y Trump

Hace poco más de una semana se anunció la retirada de las fuerzas de ICE de Minneapolis, ciudad en el estado de Minessota, Estados Unidos. Sin embargo, tras los conocidos asesinatos y las detenciones a la luz del día, ICE sigue operando. Según MPR News y otras fuentes, ahora se promedian unos 20 arrestos diarios y se registran 52 vuelos de deportación solo en este mes. Si bien redujo las acciones, la violencia de la mano armada de Trump afecta especialmente a la población LGTBIQ+, cortando las cadenas de cuidados, con miedo a ir a centros de salud donde pueden ser interceptadxs. Los estados amables ya no lo son ni siquiera con un Trump en decadencia.

Renee y Becca eligieron Minneapolis como su hogar. Viajaron por la carretera tomadas de la mano junto a su pequeño hijo de seis años. Eligieron Minneapolis, como cientos de personas han elegido el último año mudarse a los llamados “estados azules” por temor a Trump y sus políticas conservadoras. “Lo que encontramos cuando llegamos aquí fue una comunidad vibrante y acogedora, hicimos amigos y difundimos alegría. Y aunque cualquier lugar donde estuviéramos juntos era nuestro hogar, aquí en Minneapolis había un fuerte sentimiento compartido de que nos cuidamos unos a otros. Aquí, por fin había encontrado la paz y un refugio seguro. Eso me lo han arrebatado para siempre”, dice Becca Good en el mensaje donde despide a su esposa. El 7 de enero por la mañana, mientras Renee intentaba defender a sus vecinos del acoso de ICE, un agente le disparó a quemarropa y la mató. Según sus amigos más cercanos y su propia esposa, Renee brillaba como nadie hasta ese día en que las fuerzas parapoliciales de Donald Trump la apagaron por siempre.

Un memorial espontáneo para Renee Good se levantó en el sitio de su asesinato en Minneapolis. Foto de Stephen Maturen

Una semanas después, otro agente de ICE mató a Alex Pretti, un enfermero de cuidados intensivos que trabajaba con veteranos del ejército. El asesinato fue aun mas brutal: mientras Alex intentaba defender a una vecina, a la que los agentes de ICE acosaban e intentaban quitarle su bolso, fue forzado a arrodillarse. Alex no se resistió. Aunque tenía un arma y un permiso para portarla, se entregó a los agentes y siguió sus instrucciones, aun así le dispararon con brutalidad. Según la autopsia y los videos que se difundieron en la prensa, dos agentes le dispararon diez veces en solo unos segundos. La escalada de violencia en la ciudad incluye todo tipo de acciones: acoso a los vecinos, detenciones masivas en barrios con alta población migrantes, ataques a ciudadanos estadounidense de color o que no lucen lo suficientemente blancos, secuestros de niños como carnada para atrapar a sus padres, etc. Una lista extensa de crímenes escandalosos que no dejan de aterrar a la comunidad, ya no solo de migrantes, en Minneapolis.

Desde que Trump asumió, ICE intervino en otros estados con efectos similares. En enero las noticias nos mostraban a los ciudadanos de Los Angeles atacando a los agentes y quemando sus vehículos. Unos meses después, los ataques de ICE llegaron a Chicago. Cada una de estas intervenciones no son una casualidad, Trump está operando a través de ICE en aquellos estados que más resistieron sus políticas y que son históricos bastiones del partido demócrata. Minnesota no es un lugar más al azar, es parte de un plan para poner en jaque la democracia y desestabilizar a los ciudadanos que apoyan políticas de inclusión, diversidad y justicia social. También es el resultado del crecimiento de la derecha conservadora y fascista en el mundo, el micromundo de incels en redes sociales y los megaempresarios tomando el control del gobierno, fenómenos cuyos ecos reverberan en Argentina en una versión bizarra con Javier Milei y sus adictos.

¿Por qué Minnesota?

La familia Ingalls es un buen ejemplo de cómo es el espíritu de Minnesota. Todos crecimos mirando como los habitantes de Walnut Grove se organizaban para defender su pueblo, sus vecinos y enfrentar las diferentes crisis que golpeaban al pueblo. La clásica serie de televisión está basada en el libro Little House on the Prairie, de Laura Ingalls Wilder. El libro se lee en las escuelas como en Argentina leemos el Martin Fierro y refleja las tradiciones y valores de la región, lo que popularmente se conoce como “Minnesota nice“: personas extremadamente amables, un poco reservadas, que evitan la confrontación pero sostienen sus ideas con entereza. En términos políticos, Minnesota tiene una larga historia de activismo social, anarquismo y socialismo, es por eso que la resistencia a las políticas de Trump ha sido tan fuerte. Es uno de los pocos estados donde los republicanos se topan con un límite, por ejemplo durante su más exitosa elección de la historia en 1984 cuando Ronald Reagan ganó en todos los estados menos en Minnesota.

Minnesota está gobernada desde 2018 por Tim Walz, quien fue el candidato a la vicepresidencia junto a Kamala Harris en la última elección. Tim Walz representa una cara amigable y un hombre “de bien” con valores que podrían considerarse tradicionales. Es un padre de familia, ex maestro de escuela, veterano y coach de fútbol americano. Su imagen dista de ser la de un “aliado feminista” pero encarna un tipo de masculinidad en las antípodas de Trump, pero también es diferente al recientemente electo alcalde de New York, Zohran Mamdani. Walz es un hombre heterosexual, bastante tradicional, pero que promueve una sociedad igualitaria, respetuosa con las mujeres y las familias. Una alternativa que merece más análisis en este contexto de crisis de las masculinidades.

En los últimos años, muchos estados retrocedieron en cuanto a la atención médica a adolescentes e infancias trans, prohibieron ciertas prácticas artísticas y culturales como los shows de drag queens, recortaron presupuestos educativos e institucionales en diversidad y género, o vetaron el uso de insignias como las banderas trans o del orgullo.

Para la comunidad trans y queer, Minnesota es un oasis en el actual contexto de retrocesos políticos en materia de diversidad, igualdad e inclusión. Dada la estructura administrativa de los Estados Unidos, los cambios políticos que ocurren en cada estado afectan fuertemente la calidad de vida de las personas trans y queer. En los últimos años, muchos estados retrocedieron en cuanto a la atención médica a adolescentes e infancias trans, prohibieron ciertas prácticas artísticas y culturales como los shows de drag queens, recortaron presupuestos educativos e institucionales en diversidad y género, o vetaron el uso de insignias como las banderas trans o del orgullo. Cada estado determina estas políticas, pero muchos han cedido ante la presión federal, especialmente cuando sus presupuestos se ven afectados. Estos cambios promueven que muchas personas trans y queer se muden a nuevos estados y Minnesota ha sido una de las grandes opciones, como en el caso de Becca y Renee Good. Según un informe reciente de The Trevor Project, dos de cada cinco personas trans están considerando mudarse a otro estado por temor a las políticas de los republicanos, un 4% ya se ha mudado y un 12% cruza los límites estatales para recibir atención médica en ciudades donde tienen mayores garantías.

Un hombre sobre un coche calcinado, mientras los incendios arden a sus espaldas en la zona de Lake St, en Minneapolis, Minnesota. Foto de Lorie Shaull vía Wikimedia Commons.

Una cronología de la crisis

La crisis en Minnesota empezó en diciembre cuando un youtuber de la derecha publicó un video denunciando que en Minneapolis había varias guarderías infantiles, administradas por personas de origen Somali, que no estaban brindando los servicios por los que recibían dinero del gobierno. Al estilo de las recientes denuncias hechas en Argentina por Jorge Macri y otros respecto a los comedores administrados por sectores afiliados a Juan Grabois, este youtuber publicó un video donde acusaba a los somalíes de estar robando el dinero de los contribuyentes y utilizando el servicio de guarderías para corromper el sistema, de lo que hacía responsable a Tim Walz y los demócratas. Apoyada por J.D. Vance la denuncia fue el pretexto para recortar presupuestos y atacar a Minnesota, consiguiendo que en los primeros días de enero que Tim Walz dijera que iba a renunciar a hacer campaña para ser reelegido. La denuncia fue claramente inflada por la derecha y su aparato de comunicación, en especial como parte de una oleada racista contra la población Somalí y los inmigrantes.

Unos días después de la dimisión de Walz las fuerzas de ICE llegaron a Minneapolis y desplegaron sus operaciones. Claramente, Trump está utilizando ICE como su ejército personal para amedrentar a sus opositores y tratar de poner en jaque el orden democrático. Ya había hecho lo mismo en Los Ángeles un año atrás y en Chicago, todas ciudades gobernadas por los demócratas, con líderes que expresamente rechazan a Trump y con suficiente fuerza para resistirse a sus ordenes. Ciudades además donde la oposición a Trump ha sido alta en las elecciones, pero también en las calles. Durante el último año las manifestaciones contra los tintes fascistas y dictatoriales de su gestión crecen por miles y recorren los medios de comunicación, incluso a pesar de la gran operación de censura y manipulación que Trump y sus amigos empresarios llevan adelante.

ICE no es una fuerza nueva dentro de la estructura del gobierno de los Estados Unidos. Fue creada en 2003 como parte de las medidas de seguridad nacional tomadas luego del ataque a las torres gemelas en 2001. Durante los diferentes gobiernos ha servido para llevar adelante las detenciones de inmigrantes con pedidos de captura o que fueron rechazados por los servicios de inmigracion. Pero con Trump, ICE funciona como un grupo parapolicial que está excediendo por mucho las funciones con las que fue creado originalmente. En un reciente informe, la periodista Laura Jedeed exhibió como funciona el reclutamiento de ICE: básicamente reclutan personas alineadas ideológicamente con la derecha y Trump, sin exigir ningún otro tipo de capacitación o habilidad. La periodista atravesó el proceso de contratación con una simple entrevista de 15 minutos tras haber asistido a un evento de reclutamiento en Dallas. Desde la asunción de Trump, ICE pasó de tener 10.000 agentes a casi 25.000, mientras se desfinancian y despiden personas en otros sectores con la excusa de la eficiencia, algo que en Argentina conocemos de primera mano.

Desde que las acciones de ICE iniciaron en Minneapolis se produjeron dos muertes, la de Renee Good y Alex Pretti, pero las víctimas de ICE se cuentan de a miles: se estima que las detenciones realizadas por ICE en 2025 fueron alrededor de 70.000 y 32 personas asesinadas. En 2026, desde su llegada a Minneapolis ICE detuvo al menos 10.000 personas a las que identifica como “lo peor de lo peor”. Según Kristen Noem, ex directora de ICE (ahora reemplazada por Todd Lyons), los detenidos son “extranjeros ilegales delincuentes que estaban matando a estadounidenses, haciendo daño a niños y sembrando el terror en Minneapolis porque Tim Walz y Jacob Frey se niegan a proteger a su propio pueblo y, en cambio, protegen a los delincuentes.” Este tipo de declaraciones que intentan ensuciar a los rivales políticos de Trump se han convertido en moneda corriente.

Carteles en protesta por el asesinato de Renee Good y Alex Pretti en East Lake Street, Minneapolis. Foto de Bobak Ha’Eri vía Wikimedia Commons.

Una guerra contra los cuidados

El asesinato de Alex Pretti, ocurrido el 24 de enero, se convirtió en un símbolo de cuanto odian Trump y sus seguidores a quienes asumen un rol central en las tareas de cuidado. Alex era un enfermero de 37 años, que trabajaba en un centro de cuidados con veteranos. Cuando las primeras noticias circulaban en redes sociales intentaban justificar su asesinato argumentando que el poseía un arma al momento de la detención. Lo cierto es que Alex solo intentaba proteger a una mujer a la que ICE estaba acosando, empujando y tratando de arrebatarle su mochila. Las imágenes registran cómo Alex Pretti interviene en defensa de la mujer sin violencia, solo interponiendo su cuerpo entre ella y los agentes. En ningún momento se resiste, nunca saca su arma, nunca agrede a las personas que portando armas lo acosan. Está de rodillas cuando los agentes le quitan sus pertenencias entre las que supuestamente estaba el arma de la que era legítimo poseedor. Mientras está arrodillado y con la cabeza gacha, los agentes de ICE lo ejecutan, a plena luz del día y en una calle cualquiera de Minneapolis.

Durante las manifestaciones las personas llevan carteles que muestran a las dos víctimas de ICE como personas responsables de los cuidados. Renee es retratada como una mamá y Alex como un enfermero. No es casualidad que las víctimas sean personas que cuidan, millennials, hijos de una generación a la que no les da cringe comprometerse en la protección de los otros. Toda la resistencia a ICE se sostiene sobre premisas de cuidado comunitario, de las que no todos los medios se hacen eco. Cada ciudad importante en los Estados Unidos tiene grupos comunitarios donde las personas reportan la presencia de agentes de ICE. Vecinos que observan y reportan, otros que verifican las denuncias para controlar que no sean falsas, maestros y maestras que enseñan a sus estudiantes qué hacer si un agente los detiene. Cada persona que sabe un idioma extranjero colabora en la traducción de folletería, como intérprete en las diferentes acciones vecinales, yendo puerta a puerta en los barrios de migrantes para llevar ayuda. Las personas portan silbatos para hacerlos sonar en caso de ver agentes de ICE y así alertan a quienes están en peligro.

En TikTok una chica embarazada cuenta que faltó a dos controles prenatales debido al miedo a ser detenida por ICE en la clínica a la que habitualmente asiste. ICE ha desplegado un aparato de terror concentrado en los espacios destinados a los cuidados y la vida comunitaria: esperan en los hospitales y escuelas, ingresan a las iglesias y templos, acuden a los refugios y centros comunitarios de los barrios identificados con las comunidades latinas.

En redes sociales muchos latinos comparten videos de cómo son sus vidas desde que empezó la crisis de ICE en Minnesota. Para los migrantes indocumentados que trabajan en la construcción, la rutina suele incluir estacionarse en las afueras de Home Depot u otros negocios dedicados al rubro, donde ofrecen sus servicios a los clientes. Esto se acabó con la llegada de ICE que por lo general acude a estos sitios para hacer redadas. Muchas obras de construcción están paradas porque los albañiles tienen miedo de ir a trabajar, también los restaurantes y mercados latinos están cerrados o atravesando problemas económicos por la falta de clientes. En TikTok una chica embarazada cuenta que faltó a dos controles prenatales debido al miedo a ser detenida por ICE en la clínica a la que habitualmente asiste. ICE ha desplegado un aparato de terror concentrado en los espacios destinados a los cuidados y la vida comunitaria: esperan en los hospitales y escuelas, ingresan a las iglesias y templos, acuden a los refugios y centros comunitarios de los barrios identificados con las comunidades latinas. El más extremo de estos casos fue la imagen de Liam Conejo Ramos, un niño de 5 años que fue detenido por ICE y utilizado para poder capturar a su padre de origen ecuatoriano. La práctica de usar a niños como carnada evidencia la más extrema crueldad de los seguidores de Trump que aunque se llenan la boca hablando de la familia tradicional, utilizan el amor de las familias migrantes como un arma para su maquinaria de odio.

Liam Ramos, de cinco años, detenido por el ICE en Columbia Heights, Minnesota, frente a su casa el 20 de enero de 2026. Fotografía: Cortesía de las Escuelas Públicas de Columbia Heights.

La resistencia es trans, queer y feminista

Aunque públicamente no se ha construido un discurso sobre la sexualidad de Renee Good, la primera víctima fatal de ICE en Minneapolis, tras las primeras horas de la noticia las redes sociales encendían alarma respecto a la posibilidad de que los agentes de ICE hayan actuado de tal forma contra ella por su orientación sexual. También, en redes sociales se debatía sobre su imagen pública, ya que aunque durante las primeras horas se difundió una foto antigua de Renee con un vestido, cabello largo y apariencia “femenina”; según el registro más reciente ella llevaba su cabello más corto y un aspecto menos femenino. Más allá de la  mirada binaria y estereotipada detrás de estos comentarios, es cierto que ante la muerte el acto de rememorar encierra sentidos políticos. Aunque resulte controversial hay quienes señalan que la sexualidad de Renee no es un aspecto menor en el desarrollo de los hechos ya que ella se encontraba con su pareja cuando ocurrieron los eventos. Mir Yarfitz, profesor de Wake Forest University y candidato a representante por North Carolina, señala en un video que para los agentes de ICE con una ideología tóxica sobre la masculinidad, ver dos lesbianas provoca furia, en especial si estas se resisten y los cuestionan. No es menor que Becca Good, la viuda de Renee, enfrenta además de su dolor un proceso judicial que la acusa de impedir a los agentes de ICE realizar sus acciones y que podría impedir que cuide del pequeño hijo de ambas. Y por si fuera poco, recibe constantes ataques en redes sociales de parte de los seguidores de Trump, quien públicamente la acusó de ser una agitadora profesional.

Carteles en apoyo a Minnesota durante la huelga general del 30 de Enero. Fotos de H.L. Comeriato vía https://thebuckeyeflame.com/

Las consecuencias de ICE para las mujeres cis y personas trans van in crescendo. Según el  informe No Human Being Should Be Held Here (Ningún ser humano debería estar aquí recluido) casi un tercio de las personas trans o queer detenidas encuestadas informaron haber sufrido agresiones sexuales o abusos físicos mientras se encontraban bajo la custodia de las autoridades federales de inmigración. Además, la gran mayoría de los entrevistados (35 de 41) denunciaron haber sido víctimas de acoso por su orientación LGBTQ+ o por su condición de inmigrantes durante su detención. También un gran número de mujeres cis ha denunciado violaciones durante los procedimientos de ICE. Para muchos el aislamiento y la reclusión solitaria o en pabellones organizados en base al sexo biológico se ha vuelto una experiencia atroz, deprimente y que conduce al suicidio. La interrupción de tratamientos o la violencia ginecológica preocupa también a las organizaciones que intentan monitorear el bienestar de las personas trans o queer detenidas.

Día a día y cada quien desde su pequeño sitio está enfrentando la crisis: algunos desde las redes sociales, otros editando fanzines, quienes pueden marchan, otros ayudan en sus iglesias, las universidades sostienen a sus estudiantes, la rueda sigue girando a pesar del terror. Minnesota está haciendo ruido y no solo para interrumpir el descanso de los agentes de ICE, también para apagar el sueño de Trump de atornillarse en el poder contra la voluntad de los estadounidenses.

Hoy Minneapolis ya no es tan seguro para las personas trans y queer que escogieron la ciudad como su hogar. Aunque se construyeron fuertes lazos de seguridad para acompañar a las víctimas, no deja de ser atemorizante para todos los que no son ni tan blancos ni tan heterosexuales como los agentes de ICE esperan. En redes sociales algunas personas trans se animan a hablar del miedo que sienten, de lo difícil que es salir a la calle, de lo crítico que es atender a un médico por hormonas, o ir al trabajo o la universidad. Para quienes no encajamos en lo que ICE identifica como “americano”, pero también para quienes, como Renee Good y Alex Pretti, no aceptan la crueldad de Trump estar en Minneapolis se convirtió en algo peligroso. Por suerte las redes de cuidado están presentes y se sostienen, cada mail de invitación a la ciudad viene acompañada de un mensaje sobre la fuerza de sus ciudadanos y el compromiso de sus líderes en defensa de los inmigrantes y sus familias.

Manifestantes cantando y sosteniendo carteles en español durante una sesión legislativa en Iowa. Foto de Samantha DeFily vía The Daily Iowan.

En Argentina conocemos bien lo que es vivir en estado de sitio, y eso es algo que se está haciendo costumbre en Minnesota: todos son sospechosos. Habría querido incluir en este artículo más testimonios de amigos y amigas que están viviendo los ataques de ICE en la ciudad, pero casi nadie se ha detenido a llorar. Día a día y cada quien desde su pequeño sitio está enfrentando la crisis: algunos desde las redes sociales, otros editando fanzines, quienes pueden marchan, otros ayudan en sus iglesias, las universidades sostienen a sus estudiantes, la rueda sigue girando a pesar del terror. Minnesota está haciendo ruido y no solo para interrumpir el descanso de los agentes de ICE, también para apagar el sueño de Trump de atornillarse en el poder contra la voluntad de los estadounidenses. El ruido aturde y tiene ecos, en cada ciudad y estado donde emergen líderes que se resisten a Trump. Una gran parte de ese resistencia es trans, queer, feminista y antifascista. Quizás es ese el terror más grande de la derecha, que esta vez sean los que se refugiaron de las tiranías latinoamericanas fogoneadas por los Estados Unidos quienes estén inspirando a sus ciudadanos a resistir al fascismo, y enseñándoles a cantar “el pueblo unido jamás será vencido”.