Por: Fotos: Media Red

En las asambleas nuestras palabras se hacen públicas y, en lo público, se vuelven políticas. Hablar y escucharnos, narrarnos, permite resignificar las experiencias de violencia machista que hemos sufrido y pensarnos como sujetas políticas.

Un tronar de tambores se percibe a lo lejos: es alguna comparsa que ensaya en barrio Sur para presentarse en el desfile de Llamadas la próxima semana en Montevideo, Uruguay. A la misma hora, mientras cientos de personas ven caer el sol naranja en la Rambla y presentan ofrendas en playa Ramírez a Iemanjá, la diosa del Mar, otras decenas de mujeres se reúnen en un local céntrico montevideano, convocadas por la Coordinadora de Feminismos para participar de la plenaria y planificar el Paro Internacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans 8 de Marzo.

Sentadas en ronda, sobre el piso, sillas, mesas y una escalera de mármol, iluminadas por la claraboya de esta casa donde funciona el Servicio Ecuménico Solidario (SES), mujeres, lesbianas, trans, se dieron cita este viernes 2 de febrero y acordaron que –como en 2017– la huelga feminista tendrá como consigna: “Si paramos las mujeres, paramos el mundo”.

Durante dos horas y media, integrantes de colectivas feministas, organizaciones sociales, militantes independientes, sindicalistas, estudiantes, debatieron qué características desean que tenga este nuevo paro y la marcha que cierre la jornada, teniendo muy presente que el año pasado la movilización convocó a unas 300.000 personas.

La concentración será el jueves 8 de marzo a las 18 horas en plaza Libertad, punto cero de Montevideo, para luego marchar a lo largo de la avenida 18 de Julio, con cánticos, abrazos, batucadas. “Queremos que las cosas estén pasando a lo largo de la marcha”, dice Flor.

“Vivimos cotidianamente una infinidad de violencias y desigualdades en las diferentes esferas de la vida, por esto nos organizamos y estamos juntas, para hacer que todo ese dolor se vuelva rabia  y que la rabia se vuelva lucha”, dice el comunicado de la Coordinadora.

Desde este espacio de encuentro de activistas autónomas y organizadas instan a que “construyamos juntas esta jornada de paro, haciendo eco de la diversidad de posibilidades y realidades que habitamos, reviviendo todas las expresiones que como movimiento feminista y de mujeres venimos desplegando. Buscando aún más formas de resistencia y creación entre todas”.

“Nuestro anhelo es que una vez más las mujeres hagamos de este día una jornada de paro, lucha, resistencia y movilización juntas” y cerrar la actividad con la lectura colectiva de la proclama, sin estrado, escenario ni micrófonos que establezcan jerarquías. “Es nuestra forma de discutir (y no reproducir) la organización patriarcal”, explica Ivana de las Decidoras Desobedientas. La proclama será repartida previamente en miles de volantes por la calle. Su lectura hecha en conjunto, a coro, entre grupitos de mujeres que se encuentran en voces, miradas, hombro a hombro, es una metodología que se ha instalado al finalizar cada Alerta feminista que denuncia en la calle cada vez que en Uruguay se comete un femicidio, crimen que se repitió 30 veces en 2017.

Varias compañeras, como Victoria de Proderechos, remarcaron la necesidad de planificar bien las formas de autocuidado a lo largo de la marcha, para evitar agresiones del tránsito y garantizar que se cumpla el recorrido.

“Esta lucha es desde nosotras, con nosotras, y decidimos en este día, nuestro día, nuevamente parar el mundo. Por un rato dejamos de cuidar a otrxs y nos cuidamos a nosotras mismas”, dice Cecilia en nombre de la Coordinadora. “Sabemos que cuando nos encontramos con otras, con una compañera en la cual mirarnos para potenciarnos, somos más libres y más fuertes”.

Asambleas y plenarias en plural

La organización de cara al paro será descentralizada, a través de las plenarias de la Coordinadora los miércoles en el SES y asambleas convocadas por el Paro Internacional de Mujeres (PIM) Uruguay, realizadas semanalmente en distintas plazas de la capital uruguaya, que pueden multiplicarse en distintos departamentos del país. Las asambleas son abiertas y en espacios públicos para que pueda sumarse cualquier mujer, lesbiana, travesti y trans que esté en la vuelta y garantizar autocuidado para todas.

Las asambleas nos invitan a “habitar nuestros barrios desde otro lugar y democratizar nuestros conocimientos”, dice a LATFEM Hekaterina Delgado, integrante del PIM Uruguay. Además de compartir sentires, denunciar abusos familiares, acosos laborales y otras formas de violencia, se piensan y comparten estrategias de acompañamiento feminista, se propone “abrir nuestras casas”, pensar emprendimientos juntas para solventar nuestras economías domésticas y no depender de ningún hombre, multiplicar “saberes y haceres, lecturas y feminismos”, tejer redes de cuidados, intercambiar recursos.

En las asambleas nuestras palabras se hacen públicas y, en lo público, se vuelven políticas. Hablar y escucharnos, narrarnos, permite resignificar las experiencias de violencia machista que hemos sufrido y pensarnos como sujetas políticas.

En las asambleas nuestras palabras se hacen públicas y, en lo público, se vuelven políticas. Hablar y escucharnos, narrarnos, permite resignificar las experiencias de violencia machista que hemos sufrido y pensarnos como sujetas políticas.

Que si se le exige al Estado más y mejores políticas públicas para defender y garantizar los derechos de las corporalidades femeninas, o si nos buscamos nosotras la manera; que si escrachamos o no al macho acosador; que necesitamos educación sexual integral en cada escuela y liceo; que debemos denunciar más las discriminaciones, los actos de lesbo-odio que nos expulsan de nuestras casas, y la impunidad en la que permanecen los travesticidios; que en esta plaza nos faltan las mujeres encerradas en cárceles y manicomios; que queremos luchar por la apostasía y contra la medicalización de los cuerpos feminizados. Estos y otros múltiples puntos se fueron sucediendo al tomar la palabra asamblearia.

A su vez, este lunes 5 de febrero la Intersocial Feminista, conformada por varias organizaciones del movimiento de mujeres, junto a la secretaría de Género de la Central Sindical PIT-CNT, se reúne para sumar propuestas a la movilización del 8M y diseñar estrategias hacia la interna del sindicalismo con el fin de que las compañeras puedan “parar” en sus actividades asalariadas y cuenten con el apoyo de sus sindicatos. La marea violeta vuelve a agitarse.

La central sindical PIT-CNT comunicó a la Intersocial Feminista que el 28 de febrero decidirá si aprueba en conjunto convocar a la marcha del #8M y a un paro parcial de 18.00 a 22.00 horas, aunque cada sindicato “tiene libertad de acción” para resolver otras medidas, explicaron dirigentes sindicales a la prensa.

Desde el Secretariado Ejecutivo de la central se transmitió que “quedó laudado” que la convocatoria es tanto a mujeres como varones. “Para nosotros no es un tema de mujeres/hombres, el PIT-CNT adhiere a las reivindicaciones del programa del 8 de marzo pasado, y no vamos a hacer esa distinción”, dijo el dirigente de la Unión Ferroviaria uruguaya, Ricardo Cajigas, al periódico La Diaria este miércoles 7 de febrero.

Según ese medio: “Cajigas también recordó que la convocatoria del PIT-CNT a una medida sindical significa un respaldo a quienes adhieren, ya que la falta sin justificar puede significar una sanción, pero no si está enmarcada en una resolución sindical por una medida gremial”.