8M: frente al fascismo, más feminismo y organización

En un nuevo #8M, una multitud se movilizó desde el Congreso hasta Plaza de Mayo bajo la consigna “unir las luchas contra el saqueo”.

Fotos: Cata Distefano.

Los feminismos volvimos a las calles para defender nuestras vidas frente el ajuste y los discursos de odio, en rechazo a la reforma laboral y los despidos masivos, para denunciar el recorte y el desmantelamiento de las políticas de género, cuidados, salud, educación y discapacidad.

En Argentina, llegamos a un nuevo 8M en medio de una crisis profunda, con un brutal ajuste, el retroceso de un amplio abanico de políticas públicas —desde la educación y la salud hasta las políticas de prevención y erradicación de las violencias machistas—, una represión a la protesta social que se repite semana a semana y una ofensiva explícita —incluso del propio presidente Javier Milei— contra derechos conquistados por los feminismos y el movimiento LGBTQ+. El movimiento feminista volvió a las calles para denunciar el deterioro de las condiciones de vida en todo el país. La demanda central volvió a ser el costo de vida, el endeudamiento y la pobreza que golpea primero a mujeres y disidencias, en un país donde las mujeres ganan en promedio 26% menos que los varones, participan casi 20 puntos menos del mercado laboral y realizan 7 de cada 10 horas de trabajo de cuidado no remunerado.

En este fotorreportaje, voces e historias de quienes se movilizaron el lunes 9 de marzo, desde el Congreso a Plaza de Mayo, en la Ciudad de Buenos Aires. Porque estuvimos, estamos y seguiremos estando. Todavía feministas.

Chiara Virginia trabaja para la Oficina de Diversidad y Género del municipio de Lanús. Es de Salta.
“Acá estamos diciendo que sin travestis no hay feminismos. Estamos alzando nuestra voz. No nos vamos a callar más. Las mujeres y las travestis unidas jamás serán vencidas. Pedimos reparación histórica ya para nosotras, las travestis. Es una deuda por haber sido perseguidas y hostigadas. Este Gobierno nos destrata, nos ningunea, nos trata de pedófilas. Viene a cercenar los derechos que hemos conquistado con muchas luchas. Luchas que se llevaron a Lohana (Berkins), Diana (Sacayán), María Pía Baudracco. ¡Ni Una Menos! ¡Vivas nos queremos! Nos queremos alfabetizadas, no precarizadas, con un trabajo formal. Queremos cupo laboral travesti trans para todas las hermanas”.

“Las mujeres y las travestis unidas jamás serán vencidas”.

Paula Martínez es coordinadora nacional de UOCRA Mujeres, la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina. Llegó a la marcha con sus compañeras desde distintos puntos del área metropolitana: Zárate, Avellaneda, Monte Grande, Lomas de Zamora. “Cada vez somos más compañeras con ganas de ocupar roles políticos dentro de la organización. Estamos acá porque somos mujeres constructoras, porque este es un Gobierno que viene arrasando con nuestros derechos, porque somos las más perjudicadas. Porque la mayoría de las mujeres que están en este trabajo son jefas de hogar y tienen muchas personas a cargo. Somos conscientes de que somos el factor más vulnerable de toda la organización y acá estamos, protagonizando los espacios de lucha y de calle”.

Virginia tiene 71 años y es integrante de Jubilados Insurgentes. Antes de jubilarse, como enfermera, se dedicó durante veinte años a ser educadora clínica en una empresa privada. “Siempre los jubilados hemos sido variable de ajuste de varios gobiernos pero este es el zarpazo final. Con la reforma laboral y la creación del FAL nos sacan el 3 por ciento de nuestros haberes que ya son miserables y después se viene la previsional que hundirá a los trabajadores en la total inseguridad y desprotección. Hoy estamos acá porque estamos cansadas de ser víctimas de múltiples formas de violencia. Hoy, por ejemplo, es la lucha por sostener la bandera nosotras, porque con el tema del viento nos quieren proteger (se ríe). Por la cantidad de femicidios, por las no-políticas de género del Gobierno. Hay que estar en las calles”.

Dafne es de Libertad, Merlo, zona oeste de la provincia de Buenos Aires. Llegó a la marcha acompañada de sus hermanas. Tiene tres trabajos y un hijo de dos años. “Trabajo como preceptora a la mañana y a la tarde doy clases de danza en distintos salones. Hoy marcho por el derecho a que las mujeres seamos libres y sigamos con nuestra fuerza y nuestra lucha para adelante”.

Micaela es maestra de primaria en Lanús. Trabaja 10 horas por día, pero no llega al quince de cada mes.
“Estamos acá para defender los derechos de las mujeres y también defender el suelo de los y las docentes que está siendo vulnerado”.

Joana tiene 25 años y estudia la Licenciatura en Historia en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Trabaja como acompañante terapéutica en una escuela de educación especial. “Hoy estamos acá para defender el derecho de las y los trabajadores frente a la reforma laboral”.

Victoria es trabajadora sexual en el barrio porteño de Constitución y militante de AMMAR desde hace más de cinco años. “Estamos acá para defender los derechos de las trabajadoras sexuales y a decir basta de violencia institucional”.

“Estamos acá para defender los derechos de las trabajadoras sexuales y a decir basta de violencia institucional”.

Johana es técnica en hemoterapia y trabaja en el banco de sangre del Hospital Garrahan. “Las políticas de este Gobierno afectaron sobre todo a los pacientes del hospital. Tuvimos que pelear, y todavía tenemos que seguir peleando, por medicaciones, insumos y presupuesto. También, claro, por nuestros salarios. Y nuestros salarios afectan directamente a la atención. No podemos separar una cosa de la otra. Estamos hoy acá porque seguimos en lucha, porque las cosas no sólo no cambiaron sino que empeoraron: nos persiguen políticamente como trabajadoras y no vamos a parar”.