Por: Fotos: Sol Vázquez

Teniendo en cuenta la cantidad total de diputados y diputadas, el número de mujeres sindicalistas ocupando una banca podría alcanzar entonces 4 por ciento. Un número record si se mira el recorrido histórico de las mujeres gremialistas en lugares de poder político.

Por primera vez en muchos años hay un número interesante de mujeres sindicalistas en las listas. No es una casualidad. Se trata de una marca del momento histórico que vive la política, los feminismo y el sindicalismo en Argentina. La marea sindical traspasó las paredes y los techos patriarcales de los gremios y se metió de lleno en la política institucional. En 2020 en el Congreso Nacional habrá de mínima cinco mujeres de extracción sindical y de máxima diez. Ellas son las actuales diputadas con mandato hasta 2021 Vanesa Siley (Sitraju-CABA-Frente de Todos); Patricia Mounier (Sadop Santa Fe-Frente de Todos) que asume la banca en reemplazo de la banca que deja vicegobernadora recientemente electa de esa provincia; Romina del Pla (Docentes-FIT); Mónica Schlotthauer (Ferroviarios-FIT) y Carla Pitiot (APOC) que busca renovar su banca, ahora por el Frente de Todos, Todas, Todes. En las listas que se conocieron el 22 de junio, con muchas chances de entrar, están Claudia Ormachea (La Bancaria-Frente de Todos) y Natalia Ocampo (La Bancaria-Frente de Todos). Completan esas listas, aunque con menos posibilidades reales, Alejandra López (Sadop-Frente de Todos), María Rosa Martínez (Federación Gráfica Bonaerense-Frente de Todos), y Maia Volcovisky (UEJN- Consenso Federal). 

Teniendo en cuenta la cantidad total de diputadxs (257), el número de mujeres sindicalistas ocupando una banca podría alcanzar entonces 4 por ciento. Un número record si se mira el recorrido histórico de las mujeres gremialistas en lugares de poder político.

Teniendo en cuenta la cantidad total de diputados y diputadas, el número de mujeres sindicalistas ocupando una banca podría alcanzar entonces 4 por ciento. Un número record si se mira el recorrido histórico de las mujeres gremialistas en lugares de poder político.

Claudia Ormachea es una de las sindicalistas que podría ingresar en el 2020 en la Cámara Baja.

Desde 1945, año en que el sindicalismo fue regulado por el Estado a partir de la ley de Asociaciones Profesionales muchísimos dirigentes sindicales pivotearon entre su rol gremial y un cargo político. En su inmensa mayoría, obviamente, estos sindicalistas-políticos eran varones. El Doctor en Ciencias Sociales Nicolás Damin, que estudia temas vinculados al sindicalismo, hizo un artículo interesantísimo titulado: “Del sindicato al parlamento. La profesionalización política de dirigentes sindicales-políticos en la Argentina del Siglo XX”. En el paper analiza las trayectorias de tres dirigentes emblemáticos: Lorenzo Pepe (Unión Ferroviaria), Oraldo Britos (Unión Ferroviaria) y Saúl Ubaldini (secretario general de CGT). 

Según Damin “las trayectorias de Pepe y Britos son comparable con la de un grupo extenso de dirigentes sindicales-políticos que, durante los ochenta y noventa, se adaptaron de diferentes formas a los cambios en lo político y se desacoplaron relativamente de sus sindicatos, sin romper lazos del todo con los mismos.

La diputada Vanesa Siley y mujeres sindicalistas en Moreno
La diputada Vanesa Siley y mujeres sindicalistas en Moreno

Entre ellos se encuentran: Víctor De Gennaro (ATE), Luis Brunati (Docentes), Jesús Blanco (Luz y Fuerza), Hugo Curto (UOM), José Castillo (Electricistas Navales), Alfredo Atanasof (Municipales La Plata), Roberto García (Taxistas), Carlos Ruckauf (Seguro), Herminio Iglesias, entre otros. Existe otra trayectoria de dirigentes sindicalistas-políticos que no se desacoplaron de sus sindicatos y accedieron al parlamento durante el período 1983-2001: Saúl Ubaldini (Cerveceros), Fernando Donaires (papeleros), Norberto Imbellom (UOM), José Miguel Landin (UOM), Rodolfo Antonio Ponce (UOM), Florencio A. Carranza (Comercio), Diego Sebastián Ibáñez (Petroleros), Rogelio Papagno (Construcción), Osvaldo Borda (Caucho), José Rodríguez (SMATA), Alberto Jorge Triaca (Plástico), Gerardo Martínez (Construcción), Roberto Digón (Tabaco)”. En el primer grupo de esta lista, Damin nombra a una única mujer: Mary Sánchez del sindicato de docentes que fue diputada nacional en el año 2001 y fue una de las impulsoras de la Carpa Blanca.

Mirando con lupa se pueden distinguir a otras mujeres pioneras en el sindicalismo que ocuparon una banca, pero son pocas: Marta Maffey también gremialista docente fue diputada del 2003 al 2007 y compartió dos años con otra sindicalista docente, Delia Bisutti que tuvo una banca entre los años 2005 a 2009. En diálogo con LATFEM Bisutti reflexionó: “Con Marta siempre pusimos la mirada en la defensa de los derechos de los y las trabajadorxs. Cuando estuvimos en nuestra banca estuvimos al frente de las luchas que estuvieran que ver con esa defensa. Como yo estaba en la comisión de trabajo que presidía Héctor Recalde trabajé siempre temas que tuvieran que ver con los derechos laborales. Puntualmente con temas que tuvieran que ver particularmente con las mujeres trabajé leyes sobre licencias por maternidad y paternidad, licencias para madres y padres con niños con problemas de discapacidad”. Bisutti celebró el hecho de que varias sindicalistas ocupen lugares las bancas: “Veo como un camino que se ha ido profundizando por suerte para bien, con mucha participación de muchas jóvenes en las luchas sindicales. Pensar que nosotras éramos tan poquitas y ni siquiera estuvimos juntas”.  

Patricia Mounier es secretaria de Derechos Humanos del gremio SADOP a nivel nacional y secretaria adjunta de la seccional de Santa Fe. En diciembre asumirá en reemplazo de Alejandra Rodenas, flamante vicegobernadora de la provincia. En diálogo con LATFEM, Mounier reflexiona: “Históricamente los lugares del sindicalismo en las listas de candidatos siempre estaban asignados varones. En estos últimos años, empezaron a aparecer las mujeres. Y se empezó a ver algo más de paridad. Porque claramente el rol de la mujer en los sindicatos empezó a instalarse fundamentalmente a partir de la aplicación de la ley de cupo sindical que en muchos gremios obviamente no se cumple. Seguimos siendo pocas las que accedemos a los cargos de decisión. 

Y agrega: “Cuando no hay mujeres en los espacios no hay agenda feminista, ni agenda con los reclamos de las mujeres. Entonces los reclamos son generales y con la mirada del varón. Y me parece que la importancia de que las mujeres sindicalistas entremos al Congreso no solo es importante para representar al movimiento obrero sino que fundamentalmente le vamos a dar la impronta del feminismo y en consecuencia los reclamos, la gestión las propuestas de trabajo y de leyes van a tener que ver con esa agenda”. 

Vanesa Siley junto con otras mujeres sindicalistas en Moreno

Claudia Ormachea, secretaria de géneros y derechos humanos del sindicato que conduce Sergio Palazzo, es una de las sindicalistas que podría ingresar en el 2020 en la Cámara Baja. Está número 13 en la lista del Frente de Todos por la Provincia de Buenos Aires. En diálogo con este portal, asegura: “Creemos como organización sindical que como representantes de los trabajadores no tienen solo que participar de una forma reivindicativa sino que tenemos que estar en los lugares de decisiones que afectan o benefician la vida de los trabajadores. La participación política te permite estar en esos lugares en donde se toman decisiones. Por otro lado, la posibilidad de la paridad de género que se da en el mundo en la política nos determina un desafío a las mujeres que participamos en las listas. Es importantísimo que aprovechemos este momento histórico para empezar a incorporar la perspectiva feminista, que en el caso de las mujeres sindicalistas ya lo venimos trabajando hace tiempo”.