Pepe Mujica no se fue, está llegando

José “Pepe” Mujica, el político uruguayo más conocido a nivel mundial, murió este martes 13 de mayo, a los 89 años. Lo despiden correligionarios y opositores, líderes globales y quien más le importaba: el pueblo. Se fue como prometió, con el último aliento. Desde Uruguay, Azul Cordo escribe sobre su vida, su despedida y su legado.

Foto de portada: Mauro Tomasini

El viejo no traicionó al gurí que tenía adentro. Y por eso José “Pepe” Mujica estaba feliz durante la Conferencia para Jóvenes de América Latina y el Caribe celebrada en Montevideo en 2023. Una y otra vez, como aquella, Mujica le dio aire a su espíritu libertario remarcando que “los humanos somos los únicos bichos que tienen cierto margen de incidir en el rumbo de su vida”.

Le diagnosticaron cáncer de esófago en marzo de 2024. Fue sometido a tratamiento de radioterapia y a una gastrostomía con una sonda gástrica para alimentarse. En las últimas semanas el deterioro en su salud se había profundizado, a punto tal que el domingo pasado no votó en las elecciones departamentales. Lucía Topolansky, su esposa y compañera de militancia desde hace medio siglo, había dicho este 11 de mayo que Pepe estaba “a término”.

La noticia de su muerte el martes 13 de mayo fue comunicada por el Presidente uruguayo Yamandú Orsi vía X a las 16:14, quince minutos después de que certificaron el deceso. “Con profundo dolor comunicamos que falleció nuestro compañero Pepe Mujica. Presidente, militante, referente y conductor. Te vamos a extrañar mucho Viejo querido. Gracias por todo lo que nos diste y por tu profundo amor por tu pueblo”.

Foto: Mauro Tomasini

“Su vida fue un ejemplo de que la lucha política y la dulzura pueden andar juntas. Y de que el coraje y la fuerza pueden ir acompañadas de la humildad y del desapego. (…) Su grandeza humana traspasó las fronteras de Uruguay y de su mandato presidencial”, escribió su amigo Lula Da Silva en X desde Beijing, China. Horas después decretó tres días de duelo (la misma cantidad que en Uruguay) y pegó la vuelta hacia el Cono Sur, para llegar a despedir a su amigo este jueves 15 en el Salón de los Pasos Perdidos del Parlamento.

Durante la Presidencia de Mujica (2010-2015) Uruguay creció en el mapa con la imagen disruptiva del guerrillero-presidente, de pies sucios y uñas largas, amante de su perra Manuela, madrugador para manejar el tractor en su chacra y recibir amigos en asados, orador locuaz de discursos filosóficos frente a la ONU, en Rio+20 o en un encuentro con jóvenes militantes, y encargado de facilitar la agenda de derechos. Es que durante su mandato se aprobaron leyes emblemáticas como la de Interrupción Voluntaria del Embarazo en 2012, el Matrimonio Igualitario en 2013 y la Regulación estatal de la producción, distribución y venta de cannabis en 2014.

Su último cargo fue en el Senado, al que renunció en 2020 diciendo que lo echaba la pandemia: con una enfermedad autoinmune a cuestas y la vejez -como él mismo explicó en su discurso de renuncia y despedida en la Cámara Alta-, sumado al Covid-19 pisando los talones, no podía andar haciendo rosca por los pasillos ni por los barrios. Como expresó en la Cámara Alta en esa última sesión, para él “ser senador significa hablar con gente y andar por todos lados”. Le molestaba que algunos quisieran jugar el partido solo en los despachos.

Foto: Mauro Tomasini

Tu vida fue una hermosa vida

Nació el 20 de mayo de 1935 en el periférico barrio montevideano Paso de la Arena. Hijo de Demetrio Mujica, un estanciero mediano “que se metió de industrial” con prefabricados de hormigón y “se las ingenió para fundirse”, y Lucy Cordano, que le enseñó el oficio de florista desde que quedó viuda cuando José tenía siete años. Lucy vendía cartuchos (calas) en el centro de la ciudad y Pepe trabajó desde adolescente para sostener el hogar.

Militó en la juventud del conservador Partido Nacional, como su madre, donde llegó a ser secretario general. Luego creó, junto al Partido Socialista y el grupo Nuevas Bases, la Unión Popular. Con la Revolución cubana como inspiración, en los 60 se sumó a la creación del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), siendo uno de los cuadros destacados, junto a Raúl Sendic, Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández Huidobro. Allí también militaba su compañera, Lucía Topolansky. Ellos fueron parte de los nueve rehenes de la dictadura: guerrilleros a los que la dictadura amenazaba con matar, si el MLN actuaba; Lo mismo ocurrió con once presas políticas rehenas, de quienes todavía se sigue contando poco.

Cuatro veces preso, dos veces fugado (la primera en 1971 junto a otros 110 presos políticos y comunes del Penal de Punta Carretas, la segunda después de caer preso por denunciar las estafas de una financiera). En la primera fuga conoció a Lucía y se juntaron una noche que andaban muy perseguidos, en la costa de un arroyo.

Durante la dictadura cívico-militar, Mujica fue torturado de forma física y psicológica. Como rehén, la tortura incluyó un “peregrinaje por los cuarteles, atado con alambre, esposado atrás. Tenía que pasar el día sentado en un banquito contra la puerta, en un calabozo”.

Foto: Mauro Tomasini

“A pesar de las condiciones en las que fue apresado, dijo siempre no guardar rencor”, subraya la semblanza publicada en el portal de la Presidencia uruguaya. Y esta fue una de las facetas más controvertidas de Mujica: no ser rencoroso derivó en sostener la teoría de los dos demonios, poniendo al mismo nivel las acciones de la guerrilla con el terrorismo de Estado, y sugerir que los reos mayores de 70 anos, lo que incluía especialmente a represores, pasaran sus últimos días en prisión domiciliaria -algo que, de hecho, ya ocurre en gran parte de los casos-. También acuñó la frase: “Esto se va a acabar cuando nos muéramos todos”, al referirse a la búsqueda de detenidos desaparecidos y la lucha contra la impunidad de la que gozan todavía muchos represores; aunque en mayo de 2024 se rectificó diciendo “Me equivoqué”. Además, en 2011, cumpliendo con la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Gelman vs Uruguay, reconoció la responsabilidad del Estado por la desaparición forzada de María Claudia García de Gelman como parte de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura que se extendió de 1973 a 1985, y se comprometió a que esos hechos no vuelvan a repetirse.

Preso y loco un poco, nada más, Mujica contó varias veces que en esos largos días de aislamiento estableció una verdadera amistad con siete ranitas que crió, con quienes compartía el poco agua que tenía, y conversaba con las hormigas: “Eran los únicos seres vivos no agresivos que tenía cerca –le dijo a César Di Candia en 1996-. Agarraba una, me la ponía con cuidado bien cerquita del oído y en aquel inmenso silencio las oía gritar”. 

Salió del Penal de Libertad gracias a la amnistía para presos políticos, comunes y militares firmada por el primer gobierno democrático que asumió el 1 de marzo de 1985. Rosencof y Fernandez Huidobro recuerdan en su libro Memorias del calabozo que el Pepe salió caminando junto a su compañero Jorge Zabalza con una pelela rosada que le había regalado su mamá Lucy en una visita cuando estaba en un calabozo inmundo. La pelela iba llena de caléndulas que Mujica había cultivado en los canteros de su última cárcel. “Flameaban las caléndulas florecidas hasta que las perdimos de vista”, recuerda Rosencof y el Ñato agrega: “Empezó a garuar finito sobre las caléndulas y las banderas”.

Foto: Azul Cordo

Liberado, armó “las mateadas”: giras por todo el país donde se sentó a hablar por la gente en cuanto pueblito lo recibían, para escuchar las preocupaciones. Venía de pasar 15 años en los pozos de la dictadura.

En 1989, con integrantes del MLN-T y de otros sectores de la izquierda, fundó el Movimiento de Participación Popular (MPP), sector cuyo ingreso fue resistido varios años en el Frente Amplio y hoy es el más votado en la fuerza política progresista.

En 1994 fue electo diputado y alguna vez no lo quisieron dejar entrar al Parlamento por su vestimenta raída y su llegada en moto. Cinco años después fue electo senador. En 2005 fue ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca del primer gobierno frenteamplista, con Tabaré Vázquez a la cabeza. Y en 2010 fue electo Presidente, ganando con el 50% de los votos.

Su gobierno tuvo la “agenda de derechos”, la diversificación de la matriz energética, la creación del Plan Juntos para que los sectores más pobres, especialmente las jefas de hogar con hijos a cargo, accedieran a una vivienda; la llegada de presos de Guantánamo y de refugiados sirios, discursos memorables ante Naciones Unidas. Fue criticado por el manejo de la economía, la apertura a inversiones extranjeras y poca redistribución de la tierra, aunque disminuyó la pobreza y aumentó el salario mínimo en forma considerable.

Nunca dejó de cultivar flores con Lucía en su chacra de Rincón del Cerro, donde hoy viven otras familias y funciona una escuela agraria. “En mi jardín hace décadas que no cultivo el odio -dijo en su despedida del Senado-. El odio nos hace perder objetividad. El odio es ciego como el amor, pero el amor es creador y el odio nos destruye”.

Filosofía Mujica: ligero de equipaje

En los últimos años manejaba un tono de abuelo cálido y hastiado, ese que te dice que te dejes de pavadas y encares la vida. No una vida de las ocho horas y la explotación para ser alguien. Sino una vida de disfrutar con austeridad, con lo necesario:  “Lo que te llevás es lo que tenés puesto. Todo lo que es dolor se puede superar. Al fin y al cabo somos muertos con licencia”.

Gran parte de entender por qué Mujica se volvió meme, remera y cartel artesanal colgado de las ventanas para decirle “¡Gracias!”, fue hablarle a los jóvenes y pensar en un mundo para ellos y ellas. Su última actividad pública fue en febrero, en el campamento de Gurises del MPP al que asistieron 840 gurises que no superan los 23 años. 

“Triunfar en la vida no es llegar a algún lado. Es levantarse y volver a empezar cada vez que uno cae, a eso le llamo honrar la vida. Estamos programados para luchar por vivir”, dijo entrevistado en TV Ciudad en marzo de 2023.

En los memorables (¡y hasta sampleados!) discursos en Rio+20 y ante la Asamblea de Naciones Unidas en 2013, Pepe habló contra el despilfarro y la opulencia, llamó a crear “bienes útiles, sin frivolidades, para ayudar a levantar a los más pobres del mundo”, mediante desarrollo sustentable. “¿Qué es lo que aletea en nuestras cabezas? El modelo de desarrollo y de consumo (…) hemos creado una civilización hija del mercado, hija de la competencia, que ha deparado un progreso portentoso y ostensivo, pero lo que fue economía de mercado ha creado sociedades de mercado y nos ha deparado esta globalización. ¿Estamos gobernando la globalización o la globalización nos gobierna a nosotros?”.

Fernando Pereira, presidente del Frente Amplio, contó que en sus últimas charlas con Mujica, el ex mandatario habló sobre China y la inserción de Uruguay en el mundo. Invitaciones a conversar durante horas, el préstamo de libros, admitir el error como parte de vida son parte del legado, dijo: “Se va uno de los mejores uruguayos”.

Foto: Mauro Tomasini

Con los feminismos tuvo una relación tirante. Criticaba la “estridencia” de estas militancias, entendiendo que esa  estridencia creaba una “antípoda quejosa” y “excita lo reaccionario de la propia sociedad, que está ahí”. El feminismo le resultaba “bastante inútil” interpretando que no iban a “sustituir la lucha de clases”. Además, sostenía una visión binaria y heteronormada de las relaciones, en las que la mujer tenía “una responsabilidad sobre los hijos que no es la del hombre” y que los hombres siempre “precisaban” de una mujer para vivir, aunque desde la gestión pública siempre se publicó por generar políticas que aborden la violencia de género y protejan a las mujeres que quedan a cargo de sus hijos.

“Cuando mis brazos se vayan, habrá miles”

El cortejo fúnebre salió este miércoles 14 a las 9:55 desde la sede de Presidencia, con un carruaje que cargaba el féretro cubierto por el Pabellón nacional. Detrás, en un auto, Lucía Topolansky. A pie, Yamandú Orsi y el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, entre miles que caminaron durante cuatro horas hasta llegar al edificio del Parlamento.

El recorrido avanzó por la céntrica avenida 18 de julio, paró frente al local del MLN sobre la calle Tristán Narvaja, luego frente a la sede del Frente Amplio y el local del MPP también en el centro y, desde allí, al velatorio público en el Palacio Legislativo donde la capilla ardiente se extenderá durante este jueves, antes de que Pepe sea sepultado junto a su perra Manuela en la chacra, bajo un árbol.

Foto: Azul Cordo

Mónica Amado, alcaldesa electa el domingo para el municipio C de Montevideo, esperó que pase el cortejo en la puerta del MPP, donde milita desde hace 30 años, envuelta en una bandera con la firma de varios dirigentes del movimiento. Mónica integra el Frente de Géneros Violeta Setelich del MPP donde, para pertenecer, “solo te piden el compromiso y la empatía hacia los más desprotegidos”. Dijo a Latfem que sentía tristeza pero también la paz de un compañero que dejó un camino hecho:  “Lo que a él más le preocupaba era dejar barra, ¡y hay barra de jóvenes que lo siguen! La política se trata de tener una causa y dejar siempre a quién pasar nuestras banderas. Y él fue un ejemplo en su militancia; él y Lucía, porque no hay que olvidarse de esa compañera, pilar fundamental, que él siempre nombró con una dulzura y un amor único”.

En su gestión territorial, Amado dijo que la igualdad de género, la diversidad y que no sea un privilegio tener las cuatro comidas en un país de tres millones de personas serán pilares fundamentales, intentando “caminar la vida como pensamos y brindar la agenda de derechos para hacerla realidad”.

Al lado de Mónica, la compañera Nancy se mostró emocionada por la cantidad de gente movilizada en las calles: “Se duplicó lo que dijo el Pepe: no se fue, está llegando y nos va a seguir acompañando”. Nancy retomó aquella frase que Mujica dijo el 1° de marzo de 2015, tras despedirse de la Presidencia: ”Querido pueblo, gracias. No dudes de que si tuviera dos vidas las gastaría enteras para ayudar a tus luchas, porque es la forma más grandiosa de querer la vida que he podido encontrar a lo largo de mis casi 80 años. No me voy, estoy llegando, me iré con el último aliento, y donde esté estaré por ti, contigo, porque es la forma superior de estar con la vida. No me voy, estoy llegando, me iré con el último aliento, y donde esté estaré por ti, contigo, porque es la forma superior de estar con la vida”.

El gobernador Axel Kicillof, que voló al mediodía para Montevideo, dijo a la prensa que se sentía “tremendamente avergonzado” por la actitud de Javier Milei de reuittear mensajes ofensivos contra Mujica y que venía a pedir perdón en nombre del pueblo argentino: “Un presidente no puede celebrar la muerte de un líder regional. Vengo a despedir a Mujica y acompañar al pueblo uruguayo”.

Foto: Azul Cordo

Bettiana Díaz, senadora, integrante de la Dirección Nacional del MPP lo despidió con estas palabras en la puerta del Parlamento: “Pepe tenía capacidad de mirar para adelante y estuvo preocupado por el futuro hasta último momento. Sus charlas eran sobre la integración latinoamericana, el futuro del Frente Amplio, qué pasaba con las elecciones. Mujica. Hasta el último momento, Mujica. Para nosotras es un tipo que rompió el molde, que nos enseñó que hay que ser consecuente y honesto en la vida, porque si hay algo que se le puede reconocer, incluso en la diferencia, es la honestidad y la sencillez. Es un tipo de diálogo, de grandes acuerdos nacionales. Nos marcó en entregar la vida por el otro. Y a mirar lejos, una capacidad que pocos tienen”.

Para Mujica, la muerte era “una señora ingrata porque estamos programados para luchar por vivir, es por ahora la única cosa democrática. Cuando llegue, personalmente, quisiera decirle: “Señora, sirva otra vuelta. Déjeme vivir un poco más”.

Foto: Mauro Tomasini

En uno de sus últimos actos, en el acto de cierre de la campaña presidencial de Orsi en octubre de 2024, organizada por el MPP, Pepe apareció de sorpresa y dijo a la militancia emocionada: “Soy feliz porque están ustedes. Cuando mis brazos se vayan, habrá miles de brazos sustituyendo la lucha, y toda mi vida dije que los mejores dirigentes son los que dejan una barra que los supera por ventaja. La lucha continúa por un mundo mejor”.