Cuando esta nota comienza a escribirse, el reloj que se encuentra en el home del portal del Grupo de los 20 anuncia que faltan 5 días, 22 horas, 37 minutos y 30 segundos para el inicio de su Cumbre anual. La cuenta regresiva acompaña la expectativa que genera el gran acontecimiento. Sucede que entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre tendrá lugar el -autodenominado- principal foro internacional para la cooperación económica, financiera y política. El G20, conformado por los 19 países con mayor PBI y la Unión Europea, abordará en estos días una agenda integrada por los que considera son los grandes desafíos globales, en busca de incidir en políticas públicas nacionales que avancen en su resolución.

La cuenta regresiva también anuncia la llegada de un feriado excepcional que el presidente Mauricio Macri decretó por necesidad y urgencia para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La medida, que apunta a “facilitar la organización y el desarrollo del evento”, viene acompañada de una opereta de seguridad, recientemente anunciada, bajo la cual puede leerse una maniobra de desarticulación de la movilización y de control de todas aquellas manifestaciones de protesta disidente. En superficie, son restricciones que impactan en la libre circulación y movilidad de las personas que habitan en Buenos Aires y sus alrededores, o que en estos días deseen trasladarse desde y hacia la Ciudad, justificadas como la garantía necesaria para el “normal desarrollo” de los eventos.

El G20 surgió en 1999, sin embargo su origen se liga al linaje de las organizaciones de crédito y endeudamiento que aparecen en la escena con posterioridad a la II Guerra Mundial. Actualmente confluyen en él solo 10% de los países del globo, aunque representan el 85% del producto bruto global, dos tercios de la población mundial y el 75% del comercio. Así, entre sus ambiciosos propósitos se cuenta el afán de coordinar políticas macroeconómicas a escala global, para resguardar los intereses de las corporaciones y las economías que representa: las más poderosas. Dicho de otra forma, es un espacio de confluencia para el resguardo de una estructura económica que reproduce desigualdad. El espacio se organiza a través de reuniones anuales e itinerantes y este año la Argentina oficia como anfitriona.

Con más de 60 reuniones preparatorias realizadas a lo largo de 2018 en diez ciudades del país, el gobierno nacional arrancó la cuenta regresiva para este encuentro hace un año cuando asumió la presidencia del espacio. Los encuentros previos contaron con reuniones de los llamados “grupos de afinidad” -entre los que se encuentra el Women 20-, en los que participaron representantes de los países miembros, entidades financieras internacionales, empresas, proyectos de emprendedurismo y organizaciones no gubernamentales, entre otros. De estos surgieron recomendaciones no vinculantes para la Cumbre que se llevará adelante en los próximos días.

La antesala combinó el abordaje del desarrollo económico, las transiciones energéticas, el desarrollo agrícola, la economía digital, la sustentabilidad climática, el futuro del trabajo y la educación, con pausas recreativas especialmente preparadas para las comitivas participantes, como la visita a bordo del Tren del Fin del Mundo (Ushuaia) en mayo pasado.

En continuidad, las sesiones de trabajo del próximo fin de semana abordarán los tres ejes prioritarios del año: un futuro alimentario sostenible; la infraestructura para el desarrollo; y el futuro del trabajo, atravesados por una perspectiva de género, y alternados con almuerzos de etiqueta y una función de gala en el Teatro Colón.

Las agendas propuestas, las recomendaciones previamente elaboradas, y el enfoque de trabajo que prima en las sesiones de la Cumbre de Líderes del G20 se presentan y deben ser leídas en un contexto regional y mundial de Estados débiles atravesados por ajustes estructurales, reformas previsionales, tributarias y laborales, y planes de gobierno acomodados para las exigencias de organismos transnacionales, como el Fondo Monetario Internacional. Así, cuando entre las prioridades del G20 se anuncia que “las respuestas de política deben asegurar que la adopción de los cambios tecnológicos no generen exclusión, desintegración social ni reacciones adversas”, es posible sospechar el desembarco de nuevas medidas de ajuste y precarización laboral, resguardadas bajo las supuestas comodidades de “trabajar en casa” o “ser tu propia jefa”, acompañadas por inversiones para el desarrollo de la tecnología y una batería de políticas de seguridad, tendientes a la desarticulación social y la criminalización de la la protesta social.

El protocolo anuncia el inicio de la Cumbre el viernes 30 a las 10.30 am, con el arribo de los líderes a Costa Salguero y una tradicional foto de familia. En paralelo, por fuera de las zonas de veda y restricción y convocadas desde la Confluencia Fuera G20 y FMI, feministas, disidencias, movimientos populares, organizaciones sociales, sectores de la economía social y popular, militantes por la sostenibilidad de la vida y el buen vivir, se organizarán para marchar a las 15 hs contra el G20, el acuerdo de Macri con el FMI, la presencia de Donald Trump y otros líderes imperialistas en la Argentina, contra Bolsonaro, por el cese del pago de la deuda externa y contra el ajuste, la entrega y la represión. La evidencia y las tensiones de los diferentes modelos de desarrollo en puja.

Por la tarde del sábado 1 de diciembre, Macri entregará la presidencia y leerá las recomendaciones surgidas de los diferentes espacios. Será entonces cuando se conozcan las decisiones para la organización de futuros rumbos políticos y económicos. La memoria reciente guarda recuerdos de la represión y las determinaciones de Hamburgo 2017, cuando se acordó limitar el proteccionismo, comprometerse con un sistema de comercio internacional regulado y favorecer políticas que repartan los beneficios de la globalización.

Conocé el Programa de la Semana de Acción Global “Fuera G20 y FMI” en la Ciudad de Buenos Aires y en La Plata del 25 de Noviembre al 1ero de Diciembre 2018.