El 28 de septiembre de 2017 Moira Millán encontró en la puerta de su casa una zorra con la cadera rota y un alambre en el corazón. La mujer que participó en 1999 de la recuperación de las tierras que habita en la comunidad Pillan Mahuiza al sur de Esquel, leyó el hallazgo como un mensaje mafioso. Zorra es un epíteto que venía escuchando cada vez con mayor frecuencia, especialmente desde que ocupó junto a otrxs 20 mapuche el Juzgado federal de Esquel en respuesta al espectacular operativo de fuerzas policiales especiales que ordenó el juez Guido Otranto, entonces responsable de la causa de Santiago Maldonado, en las comunidades de Cushamen y Vuelta del Río. Millán fue imputada por coacción agravada a causa de la toma del Juzgado y el 19 de septiembre debe presentarse a declarar.

“Esa mujer es una delirante. Tiene mucha imaginación, podría ser guionista de Hollywood. Es una irresponsable, sale a difamarme, a crear un escenario belicista que no se justifica porque el pueblo mapuche está llevando adelante una revolución sin disparar un solo tiro”, le cuenta Moira Millán a LatFem a horas de subirse a un micro que la devuelve a su Comunidad. “Esa mujer” es Patricia Bullrich.

En diciembre del 2017 la ministra de Seguridad presentó un informe conjunto realizado entre el Ministerio de Seguridad de la Nación y los gobiernos de Río Negro, Neuquén y Chubut. El título es Informe RAM. En ese informe, cuya fuente son notas periodísticas, se indica a Moira Millán como vocera de la RAM y, a partir del análisis de una serie de fotografías sobre los signos corporales de Moira y Facundo Jones Huala, se deduce una filiación con el anarquismo.

 

 

En el contexto de la reciente extradición de Facundo Jones Huala, la impunidad por el asesinato de Rafael Nahuel y el señalamiento de Moira Millán como parte de un “movimiento etnonacionalista violento” (como indica el Informe RAM) es posible sospechar que la imputación tiene una base política. El juez subrogante Gustavo Lleral acusa a Millán del delito de coacción agravada, por el que arriesga entre 2 y 4 años de prisión, por una acción pacífica en la que participaron 20 personas de las cuales sólo ella fue imputada.

“Mi preocupación es que me detengan, que inventen algo y quede detenida”, manifiesta la activista mapuche. Para ella se está produciendo “una cacería selectiva” que atribuye a que “les incomoda mi discurso” y a la construcción del movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir en alianza con el movimiento feminista. “El expediente de la causa da cuenta de mis reuniones, quieren construir que soy la Bin Laden mapuche. Es una persecución política”, asegura.

Para Elizabeth Gómez Alcorta, abogada de Moira Millán junto a Raúl Pitrula, miembro de la APDH de El Bolsón, el “Poder judicial se volvió imprevisible”. La abogada describe los acontecimientos: “Se presentaron entre 15 y 20 personas y plantearon que hasta que el juez no renunciara no se iban a ir. Cuando Otranto los atendió hablaron durante 35 minutos, archi respetuosos, y se fueron”.

No hubo, según dichos de Gómez Alcorta, bloqueo del ingreso y el egreso del lugar ni uso de la violencia, como para que pueda existir el delito de coacción. Y en grabaciones de audios del momento de la reunión entre Otranto y los miembros de la comunidad puede escucharse cómo Moira Millán expresa lo que para el juez es leído como amenaza: “Yo le pediría que renuncie, por favor, nos daría paz”.

Para Millán, “en este gobierno se le ha asignado dinero y armas a la represión, eso antes no pasaba aunque sí había persecución y judicialización”. Ella está convencida de que hay una selectividad represiva contra el Pueblo mapuche que se da dentro de “una diagramación que va a reprimir a todos los sectores disidentes”. Los mapuche son el laboratorio, advierte: “Van midiendo el termómetro, la impunidad se alimenta de la indolencia, hoy somos nosotros, mañana van a ser ustedes”.

 

Cronología de los hechos

lunes 18 de septiembre de 2017

En el marco de la investigación de la desaparición de Santiago Maldonado, 400 efectivos de fuerzas especiales irrumpieron en las comunidades mapuche de Cushamen y de Vuelta del Río, por orden de Guido Otranto. Según testigos, en ambas comunidades hubo tratos extremadamente violentos como torturas, amenazas y secuestro de pertenencias.

miércoles 20 de septiembre

Miembros de la comunidad Vuelta del Río deciden en asamblea ocupar pacíficamente el Juzgado federal de Esquel. Moira Millán, perteneciente a otra comunidad, se suma a la medida para expresar solidaridad. La toma dura desde las 9 de la mañana hasta las 2 de la tarde. Piden la renuncia de Otranto y que se investigue los abusos del día 18 y las irregularidades en la causa de Maldonado. Otranto los atiende, no renuncia y la toma se levanta.

Por la noche se denuncian incendios en viviendas de la comunidad de Vuelta del Río.

jueves 21 de septiembre

El fiscal Carlos Díaz Mayer acude sin orden del Juez a Vuelta del Río para hacer un peritaje en el lugar del incendio. La comunidad decide que no pasará ningún policía armado. Moira Millán cachea a uno de los oficiales para asegurarse de que efectivamente no porte armas.

Según el peritaje, el incendio fue accidental.

En los días que siguieron, Moira Millán fue amenazada varias veces. La voz de un hombre en el teléfono hizo alusión a la situación en la que Moira palpó de armas al policía y en varias ocasiones le dijo “zorra”. El 28 de septiembre, al llegar a su casa en el campo, Moira encontró a una zorra atravesada por un alambre en la puerta de su casa.

9 meses después, en junio de 2018, fue notificada de que se la imputaba por coacción agravada, en referencia a la toma del Juzgado Federal durante cinco horas.

El 19 de septiembre a las 9 de la mañana, a un año de la toma del Juzgado, es la audiencia en Esquel. Desde el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir convocan a una acción global por la absolución y a acompañar la audiencia en la puerta del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos en la ciudad de Buenos Aires. “Que sea real que si nos tocan a una nos tocan a todas, necesitamos apoyo más allá de la solidaridad facebookera”, exclamó Moira Millán.