Six Sex: “Yo también fui trabajadora sexual”

La artista nacida en Villa Tesei conversa sobre Ultra, su álbum debut, las feroces críticas que recibe desde sectores conservadores y progresistas por su estética hipersexualizada, y su postura frente al feminismo abolicionista. Una charla exclusiva con Six Sex en la que cuenta qué siente al ser un ícono para la comunidad LGBT+, sus miedos en las giras y subvertir los tabús. Además, reivindica el deseo propio y defiende el trabajo sexual desde su propia experiencia en primera persona.

Fotos: Niki Siciliano.

En Six Sex se iluminan los fragmentos exquisitos que construyen a su personaje: el espíritu animal de la actriz francesa Beatrice Dalle, la rebeldía de Divina Gloria, la risa liviana de alguna vedette que debutó en el Maipo en los años 80 o el carisma sucio de la icónica Mae West. Pero ¿qué hay más allá de todo esto? En principio, una cantante, compositora y performer que habla de sexo, noche y drogas en su música. Una chica nacida y criada en Villa Tesei que siempre estuvo en contacto con su sexualidad y que no tiene vergüenza de explorarla en el escenario. Desde 2022 viene sacando EPs y colaborando con productores destacados de la escena del reggaetón, el techno, el pop y la música electrónica. Tiene temas con La Joaqui, Emilia Mernes y Dillom que la han consolidado como una de las figuras femeninas más relevantes de la escena contemporánea. Además, es un ícono indiscutido entre la comunidad LGBT, que la idolatra como si se tratara de un prócer y viaja por el mundo brindando shows súper picantes. Pero no todo es brillos y suspiros. También recibe críticas voraces: que la imagen que construye de sí misma evoca a lo peor del patriarcado y sostiene estándares hegemónicos; que su abordaje sobre el sexo no es novedoso porque otras artistas ya trabajaron las mismas temáticas y que simplemente es una fotocopia de otras; y la peor: que todo su proyecto musical no involucra nada que sea verdaderamente político.   

Hace unos meses lanzó su álbum debut, titulado Ultra, una propuesta sonora que viene a reforzar aquellos elementos que la hicieron destacarse y, a la vez, ser blanco de críticas de sectores tanto conservadores como progresistas. Desde Latfem entrevistamos a Six Sex para conocer cómo concibe su música, sus letras, las implicancias que tiene la manera en que presenta la sexualidad y su relación con los movimientos feministas.

Foto: Niki Siciliano

¿Cuando empezaste a proyectar el disco ya tenías una idea de lo que querías hacer y de los sonidos que te acompañarían?

Sí, tenía bastante claro que quería jugar. Quería permitirme no poner límites a la hora de componer y no pensar el disco desde los géneros musicales. A veces eso condiciona mucho a una como artista: decir “esto va a ser reggaetón” o “esto va a ser música electrónica”. Cuando empecé a trabajar con Qiri, Bruno, Cimarrón y Fermín les di una consigna muy simple: quería que el disco sonara a mí, pero renovado. Les dije que no pensáramos si estábamos haciendo reggaetón, electrónica o cualquier otra cosa. Quería que simplemente hiciéramos música.

¿Cómo describirías el sonido de Six Sex?

Es difícil describirse a una misma, pero creo que mi música tiene algo juguetón y medio sassy. Conceptualmente, al principio apareció la idea de que este disco funcionara como una especie de “máximas para Six Sex”, como una declaración de principios. Y en esa búsqueda me di cuenta de que no quería hacer música solemne. Sí siento que me animé a explorar otros lugares en las letras y a salir de mi zona de confort, pero no quería que se sintiera como que ahora estaba haciendo “música seria”. Hay algo divertido en mi música, algo que invita a joder y a pasarla bien. Y al mismo tiempo, quien la escucha puede encontrar un mensaje o una reflexión si quiere.

En muchas de las canciones del disco aparece un relato de sexualidad y liberación, pero también la idea de poner límites y no convertirse en un fetiche para los demás. ¿Cómo surgen esas ideas?

Este disco llegó en un momento de mi vida en el que empecé a replantearme muchas cosas. De hecho, creo que apareció después de haber hecho este proceso de reflexión, cuando empecé a poner en práctica ciertos cambios. Me interesó pensar la libertad sexual y el disfrute desde otro lugar, entendiendo también la importancia de elegir. Siento que mi mirada sobre temáticas como la noche o las drogas, cambió. Hoy me posiciono desde otro lugar y eso tiene que ver con seleccionar: elegir cuándo quiero salir, cuándo quiero quedarme en casa, cuándo quiero tener sexo y cuándo no. Elegir desde el deseo propio.

La verdad es que siempre viví mí vida de una manera muy intensa. Desde muy chica nunca me privé de nada y quemé muchas etapas. Creo que haber atravesado todas esas experiencias me dio herramientas para reconocer lugares a los que no quiero volver. Hoy puedo decir: “ya conocí esto, ya hice aquello, ¿qué es lo que quiero yo?”. Y esa pregunta atraviesa mucho este disco.

Foto: Niki Siciliano

Cuando se habla de tu obra suele aparecer el concepto de hipersexualización, muchas veces en un sentido despectivo. Las críticas llegan tanto desde sectores conservadores como desde algunos espacios progresistas, donde se sostiene que las artistas que hacen de la sexualidad uno de los ejes de su propuesta terminan reproduciendo ciertas lógicas patriarcales. ¿Cómo convivís con esas lecturas? 

Creo que me llevo bastante bien con las críticas porque no tengo Twitter, por ejemplo. Entonces hay cosas de las que no me entero. En ese sentido, vivo en mi burbuja y rara vez me enrosco con alguien. La verdad es que me río bastante. Imaginate, con mi grupo de amigos el sexo nunca fue un tabú. Si lo fuera no podría desenvolverme con la comodidad que me caracteriza en mi proyecto. Hay gente que le genera cierto odio o a la que le incomoda verme así de suelta en el escenario, siento que eso habla más de sus limitaciones que de las mías. Además, yo creo que ser mujer o disidencia es algo sumamente político. Quien no piensa eso, creo que le falta mucha calle y conciencia social.   

Capaz suene un poco rebuscado pensarlo así, pero siento que el lugar desde el que hablo existe gracias a que, mucho tiempo atrás, otras mujeres hicieron cosas para que hoy yo pueda cantar lo que canto y vestirme como me visto con mucha más libertad y un poco menos de miedo. Siempre va a haber críticas y energías negativas que caigan sobre una, pero hay algo mucho más importante: entender que no está mal salir, mostrarse o hacer con el propio cuerpo lo que una quiera sin joder al otro. 

Afirmás que ser mujer ya implica una posición política. ¿Te reconocés dentro del feminismo? ¿Cómo es hoy tu relación con el movimiento?

Sí, obvio. Desde siempre. Hay ramas del feminismo con las que no estoy de acuerdo. Por ejemplo, el abolicionismo. Yo no soy abolicionista y, aun así, me considero feminista al 100%. Nunca tuve un drama o un teje con el movimiento. Me acuerdo cuando el feminismo empezó a ganar fuerza y a dar esa batalla. Tenía amigas y conocidas que lo criticaban porque algunas feministas hablaban de determinada manera, se vestían de cierta forma o querían romperlo todo. Y yo pensaba: “Pero obvio. ¿Cómo no van a reaccionar así?”. Entiendo perfectamente el enojo de las mujeres, porque todas tenemos una amiga, una conocida o alguien cercano que sufrió violencia por el hecho de ser mujer. Somos muy pocas las que no fuimos abusadas o violentadas de alguna manera.

Recién mencionabas que no compartís la mirada abolicionista dentro del feminismo, y eso me da pie para preguntarte por tu relación con el trabajo sexual. Hay periodistas y críticos musicales que señalan una fuerte presencia de la estética asociada a las trabajadoras sexuales en tu imagen, en tus videoclips y también en muchas de tus colegas, como por ejemplo la agrupación SAMA. ¿Coincidís con esta relación? 

Mirá, yo siento que las mujeres podemos ser lo que se nos canta el orto. De verdad creo que podemos hacer lo que queramos, porque igual nos van a seguir criticando. Yo hice de todo en mi vida y también fui trabajadora sexual. ¿Qué pienso sobre eso? Que el trabajo sexual existe y que pasa algo muy parecido a lo que ocurre con el aborto: va a seguir existiendo, sea legal o ilegal. Es una boludez invisibilizar esa realidad mientras las pibas se siguen muriendo en las calles. Además creo que la experiencia en primera persona vale muchísimo a la hora de pensar tu recorrido y tu arte.

¿Abandonaste el trabajo sexual?

Si. Yo era muy chica y realmente no fue tanto tiempo. Me di cuenta de que era algo que no disfrutaba hacer. Lo hice, un poco, por necesidad y después me dije a mi misma que iba a seguir haciendo otras cosas por necesidad. En ese momento, me sentía muy explotada por mi misma. 

¿Consideras que la experiencia del trabajo sexual te sirvió de inspiración para tu proyecto músical?

No necesariamente. Más bien, siento que esa experiencia me sirvió a mí. La verdad es que nunca hablé públicamente de esto. Hay temas que, siendo artista y mujer, son muy sensibles y que lamentablemente pueden correr el foco de lo que para mí es realmente importante. Entonces, muchas veces prefiero no decirlos. Si pensás que soy esto o lo otro, está bien. No hace falta que sepas todo de mí. Si algo de lo que hago te representa, buenísimo; y si no, también está todo bien. Lo que quiero decir es que nunca utilicé mi experiencia como trabajadora sexual como un medio, como para decir “yo voy a cantar sobre esto porque pasé por esto”. 

¿Cómo vive tu familia todo lo que sucede con tu carrera? ¿Recibiste cuestionamientos?

Mi familia siempre fue mi mamá, mis abuelos y mis tíos. Ellos me apoyaron desde el primer momento. En los últimos años, cuando mis abuelos todavía estaban vivos, me acuerdo de cómo se emocionaban cada vez que les mostraba mis shows o les contaba de algún viaje. Ellos no veían más allá de una chica de Villa Tesei que estaba viajando y cantando por todos lados. Simplemente se alegraban por mí. Y mi mamá va a todos los rodajes, viene a mis shows, conoce a mis amigos. Capaz hay gente que, por la música que hago o por cómo me muestro, se imagina que soy una reventada. Y en realidad trabajo un montón. Las personas que están cerca mío lo saben y creo que, justamente por eso, nunca me juzgaron. 

¿Cuáles fueron las cantantes que te inspiraron a hacer música?

Madonna, Lady Gaga, todas las popstars. En su momento cuando era chica también me gustaba mucho Katy Perry. Pero siento que todas, porque desde siempre me inspiré muchísimo en las mujeres y tuve la suerte, gracias a Dios, de tener pocos amigos heterosexuales.

Hablando de esos aprendizajes y de los vínculos que fuiste construyendo, hoy tenés una fanbase muy fuerte dentro de la comunidad LGBT+. Me gustaría preguntarte cómo fueron tus primeros contactos con personas queers. 

Cuando era muy chica tuve mi primera relación sexoafectiva con una mujer, al mismo tiempo que me relacionaba con varones. Entonces nunca estuvo tan presente para mí esa distinción por identidad sexual. Mi mamá me llevaba a las marchas del Orgullo desde muy chiquita y ahí estaba yo, siempre rodeada de locas. Ella siempre fue alguien con la mente muy abierta. De más grande empecé a hacer esa separación, a entender un poco mejor qué era eso de la heterosexualidad y qué cosas la componían, ¿viste? Fui entendiendo un montón de cosas. Empecé a mirar para atrás y a decir: “Ah, claro, con razón con esta persona me pasaba tal cosa”. Siento que esa conciencia la fui ganando con el tiempo. También empecé a darme cuenta de qué personas quería tener cerca y cuáles prefería mantener lejos. Y, casualmente, muchas de esas personas representaban a la heterosexualidad. 

Me pasa mucho cuando voy a tocar a un festival o estoy de gira: aparece el miedo de salir al escenario y que esté lleno de heterosexuales. Me ha pasado y, la verdad, la paso re mal. Por suerte, por los temas que hago y por la forma en la que hablo tan libremente de ciertas cosas, que por ahí para una persona, entre comillas, “común”, pueden resultar incómodas, mi música termina llegando a otro tipo de público.

Para finalizar, ¿qué futuro imaginás para vos y para tu música? 

Pienso en el futuro, pero no tanto la verdad. Siento que con este disco se abrió algo y es el inicio de muchas cosas. También creo que estoy en un momento de la vida donde estoy construyendo más cosas para mi. Desde cómo pasar el tiempo, en mi caso dibujar. Siento que también conecté de alguna manera aún más con mi proyecto y pude salir de mi zona de confort. Entonces estoy segura de que todavía queda mucho más con lo que una puede jugar.

Perdón, pero tengo que preguntarte: ¿qué dibujás y qué materiales usás? 

Uso la tablet y con este proceso del disco me dieron ganas de volver a dibujar. Mucho material de las visuales y la paleta de colores del álbum salen de mis propios dibujos. Creo que más adelante los voy a incluir en algunas situaciones de los shows. 

No me lo hubiera imaginado.

La verdad es que la paso re bien dibujando. Cuando era chica dibujaba mucho y pintaba con tinta china. Siempre me gustaron las abstracciones y los paisajes. Viste, al final era todo una mentira: en realidad soy una mujer de 70 años que no sale de su casa y se la pasa haciendo dibujos.